No se deben naturalizar los cuestionables arbitrajes

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Frustración. Estafa. Bronca. Impotencia. Son las sensaciones con las que regresaron los jugadores, cuerpo técnico y dirigentes de Sarmiento de Resistencia tras el paso por Mendoza, escenario de una semifinal del Federal A que resultó favorable a Maipú, convertido en finalista, por el protagonismo exclusivo del árbitro Gastón Monsón Brisuela, cuyo accionar fue decisivo y bochornoso en otro hecho que salpica los estamentos del contaminado Consejo Federal de AFA.
Los jugadores de Sarmiento furiosos con el arbitraje de Gastón Monsón Brisuela. La Policía de Mendoza busca frenar el reclamo de los chaqueños.
La película ya está, se sabe el final, pero la pregunta es qué pasará en el próximo capítulo. Quedará todo así como si nada ocurrió, es lo seguro, teniendo en cuenta la representación dirigencial existente en el Consejo Federal de AFA, hoy manejado a gusto y placer por el santiagueño Pablo Toviggino.

O es que habrá protesta del perjudicado Sarmiento, que por segunda vez en corto plazo se ve impedido de avanzar por un arbitraje llenó de matices, pero, por sobre todo, evidenciado un total favoritismo al local. Lo demuestra el número de expulsiones, las tarjetas amarillas mostradas y la manera poco sutil de inclinar la cancha.

Lo diezmó al dejarlo con ocho jugadores en el terreno, es decir, cumplió su labor a la perfección, porque desde ese momento los mendocinos pudieron desequilibrar en el marcador. Lo lamentable es la forma.

Siguen las viejas costumbres enquistadas en los estamentos de una AFA, que lejos de la renovación, tiene una conducción improvisada, también reflejada en el Consejo Federal, es decir, muchas cuestiones se resuelven con un manto de sospecha.

No es posible naturalizar que algunos arbitrajes, como el de Monsón Brisuela o el de Sebastián Mastrángelo el 4 de mayo de 2019, fecha en que ascendió Estudiantes de Río Cuarto en otro verdadero bochorno, echen por tierra los proyectos y los sueños de los clubes. Acá no sólo es perjudicado Sarmiento, también Chaco For Ever y otros tantos representantes del interior futbolero que siguen encapsulados en este sistema vicioso.

Pagan mucho dinero para competir, para armar los planteles, pagar los cuerpos técnicos, más los viajes y todo lo que implica este certamen que los lleva a recorrer kilómetros y kilómetros para terminar quedando afuera en la instancia decisiva por no entrar en la variable que otros eligen como es el del soborno y el lobby para sacar los beneficios.

Es el momento de dejar de lado los egos, el revanchismo, el egoísmo, porque se necesita más que nunca la unión de los dirigentes de todos los colores. El reclamo debe ser en bloque, sentar posición y ante la evidencia de los arbitrajes corruptos, exigir un cambio en serio y no de palabra. No da para más, incluso el más popular de los deportes lo necesita porque se encuentra ante un futuro incierto.

Fuente: diario Norte.

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