
El calendario está a la vista y a Ricardo Báez le volvió el alma al cuerpo. Desde marzo del 2020 que la pandemia lo dejó sin competencias, pero un llamado del seleccionado nacional le puso fin a la incertidumbre y del 27 al 30 de mayo, el mejor luchador misionero saldrá al ruedo en el Panamericano de lucha que se llevará adelante en Río de Janeiro, Brasil.
Además, para el posadeño consagrado local e internacionalmente, será la partida de un nuevo ciclo olímpico apuntando a estar en París en el 2024.
“El Panamericano es muy importante porque es clasificatorio al Mundial y eso abre muchas puertas si saco una medalla, porque es la vuelta oficial de la actividad”, explicó Ricardo, quien desde marzo se encuentra en la Tierra Colorada después de muchos años ya que sus pretemporadas lo tenía años atrás en Europa o residiendo en el Cenard, en Buenos Aires.
Y justamente la pandemia vino con aire renovado para él ya que consiguió en primera instancia llegar a mantenerse en el peso que tanto le costaba en su categorìa de 97 kilos, porque tiende a adelgazar.
“Me vino bien estos meses, yo luchaba antes en 97 kilos, pero regalaba mucho peso, fácil 7 porque pesaba 90 kilos y luchaba con los de 97. Me costaba mantenerme y acá en casa, en la cuarentena subí de peso. Ahora estoy en 100 kilos, estoy perfecto para luchar en esa categoría, bien a punto”, compartió contento.
Para Ricardo “puede ser un objetivo pequeño, pero para mí es importante”… y lo es, sobre todo en alto rendimiento que cada cosa vale a la hora de competir.
“Es comenzar bien el año, también en parte es el pan dulce”, añadió entre risas.
¿Cómo fueron estos meses sin competencia?
Me pasé entrenando toda la pandemia acá en Posadas, en el Cepard, y estoy viendo si viajo ahora a Buenos Aires para ver si me puedo ir a entrenar a Río de Janeiro por un mes y medio, para poder estar a punto en la parte propiamente de lucha.
¿Cómo cerraste el ciclo de Tokio?, estuviste muy cerca…
No pudo pedir más. En Otawa -Canadá- perdí por un punto la medalla y me quedé afuera de la última chance, faltó poquito, y bueno después vino la pandemia. Pero también como positivo es que me mantuvieron la beca del Enard.
Eso también me vino genial, porque es difícil estar motivado sin competir, pero aproveché para operarme la rodilla y traté de ponerme objetivos. Hoy logré lo del peso que me costó un montón.
Además, es la primera vez que estás tanto tiempo en Posadas
Sí, estoy acostumbrado a estar fuera del país y nunca estuve tanto tiempo en Misiones desde que estoy en alto rendimiento y lo estoy disfrutando. Es una experiencia más, tuve muchos altos y bajos en el ciclo anterior. Ahora hice ya el balance con la familia y ahora apunto al 2024 y tampoco estuve muy lejos de la clasificación de Tokio, así que estoy contento.
¿Cómo son tus entrenamientos acá?
Por ahora entreno con los alumnos de mi papá -Adrián Báez-, en la colchoneta del Cepard, que sirve sólo de preparación física, sin rival, por lo pronto, pero me sirve para pulir detalles y también hago trabajos de fuerza en el gimnasio de ahí. Por otra parte, aprovecho para descansar porque ya vendrán los viajes y cada vez se pone más dura la competencia.
Fuente: El Territorio.



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