
El Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo, filial Misiones, oficiará de mediador en el conflicto de intereses entre Unión del Rugby del Nordeste (URNE) y la Unión de Rugby de Misiones (URuMi) que tuvo de rehenes a un grupo de chicos misioneros.
Semanas atrás, unos 50 chicos del Tacurú Social Club fueron invitados al torneo aniversario de Sixty en Resistencia, Chaco, pero luego le bajaron el pulgar y no pudieron viajar.
“Como el INADI tiene un convenio con la Unión Argentina de Rugby (UAR) vamos a actuar de mediadores. El martes 27 a las 10 en la oficina de la delegación van a firmar un acuerdo los clubes Tacurú, CAPRI y la gente de la Unión de Rugby del Nordeste (URNE). Eso es lo que le propusimos y hasta el momento aceptaron”, sostuvo Jorge Ríos, delegado en la provincia del INADI.
El conflicto
En abril de 2022 se eligió al Consejo Directivo de Unión Argentina de Rugby (UAR). En esa reunión Bruno Núñez, entonces presidente de la Unión de Rugby de Misiones (URuMi) quedó como vocal titular y Alfredo Fernández Bedoya, de la Unión de Rugby de Formosa, pasó a ser uno de los revisores de cuentas titulares.
Es decir, de las tres uniones que conforman la región NEA, solamente la Unión de Rugby del Nordeste (URNE) se quedó sin representación y eso inició el conflicto en esta parte del país, que hoy tiene como rehenes a los más pequeños.
Todos los actores están de acuerdo en que ese cargo en la UAR no tiene un peso propio. Que se debe ocupar, pero que quien lo ocupe no tendrá al alcance de sus manos las herramientas para generar cambios trascendentales en la estructura del rugby argentino, porque de eso se ocupan Buenos Aires, Tucumán, Córdoba, Rosario y Mendoza. Entonces, el cargo a priori no representa una ventaja, pero a la vez nadie quiere cederlo.
Fuente: El Territorio.



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