
La delegación completa del Xeneize que viajó a Río dijo presente ayer por la tarde en el campo de juego del mítico estadio Maracaná, desde los jugadores con chances de sumar minutos hasta el capitán Marcos Rojo, que se perderá la final por suspensión, e incluso directivos e integrantes del Consejo de Fútbol. Allí se los vio a los futbolistas distendidos y hasta una cámara captó cómo el arquero Sergio Romero le dijo a un integrante del cuerpo técnico “Ya lo sabes… Está escrito, amigo”.
Mientras volcaba su termo para rellenar el mate, el ex arquero de la Selección soltaba esa bomba. Una frase que muchos prefieren evitar, como también se trata de evitar tocar la copa antes de la final, pero que a él no le mueve un solo pelo. Ya había explicado cómo vive estas horas vía Conmebol: «Cuando uno va con confianza y con esa tranquilidad, que siente por dentro que las cosas van a salir bien… Yo ya estoy contento, voy contento al partido».
«Hoy vamos con la ilusión de entregarle la Séptima a la gente de Boca, que es lo que todos desean desde hace tanto tiempo. La última fue en 2007… Queremos ir detrás de esa final contra Fluminense, ganarla y traerle la Copa a la gente», sumó Sergio Romero. Esa ilusión, como la describió, es casi una certeza en su cabeza: Chiquito no imagina otro desenlace.
«Confío y tengo una fe ciega en que las cosas se nos van a dar, que la vamos a ganar», fue la frase más destacada del uno. Para llevarles tranquilidad a sus compañeros, a sus hinchas y para cortar la tensión que perdurará hasta el pitazo final. Chiquito está listo.
Fuente: Olé.




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