
Río de Janeiro vivió en los últimos días una invasión de hinchas de Boca, que llegaron hasta la Ciudad Marravillosa para alentar al Xeneize en la final de la Copa Libertadores, que terminó en manos de Fluminense.
La cercanía y la pasión hicieron que miles de hinchas viajaran a la ciudad carioca y los misioneros fueron parte de esa fiesta, ya que tanto en grupo como de manera particular se embarcaron en el sueño de ver a Boca.
Cereca de 200 integrantes de las peñas de Posadas, Oberá y Puerto Iguazú salieron desde el lunes rumbo a Río de Janeiro, pero a ellos se sumaron varios hinchas que fueron en auto, colectivo y avión para desembarcar en una ciudad que hasta, por momentos, se vio desbordada por la cantidad de argentinos.
El estadio carioca se llenó de hinchas de la tierra colorada para ver a Boca.
De hecho, el jueves se vivieron momentos de mucha tensión debido a la emboscada que realizó la barra de Fluminense a un gran grupo de hinchas de Boca en las playas de Copacabana.
La policía de Río de Janeiro no dudó en reprimir con balas de goma y hasta tiró gases lacrimógenois a los simpatizantes del Xeneize y a muchas personas que estaban disfrutando de las playas cariocas.
Finalmente el sueño de ver a un nacido en la tierra colorada levantar la Libertadores no se dio. Sergio Romero no pudo consagrarse en el estadio Maracaná, pero los misioneros estuvieron bien cerca del arquero para alentarlo.
Los hinchas de Boca generaron uno de los movimientos de hinchas más grandes a una ciudad para ver la final de un certamen continental.
La peña de Puerto Iguazú dijo presente en el Maracaná de Río de Janeiro.
Fuente: El Territorio.




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