Sergio Romero: “Me saco el sombrero ante la gente”

“Me saco el sombrero ante la gente”

Sergio «Chiquito» Romero se mostró golpeado tras la derrota ante Fluminense por la final de la Copa Libertadores en el estadio Maracaná y lamentó el no poder “aprovechar el hombre de más” que tuvo el equipo dirigido por Jorge Almirón con la expulsión de John Kennedy al final del primer tiempo de la prórroga.
Fluminense se consagró campeón en Río de Janeiro y le arrebató la ilusión al Xeneize de hacerse con la séptima. Pos derrota, el capitán del elenco argentino habló sobre el encuentro y las sensaciones de no poder lograr el tan ansiado objetivo.
“Es difícil de explicarlo. Hicimos un buen partido. Lamentablemente sobre el final no supimos aprovechar el hombre de más y ellos lograron el gol. En desventaja es todo difícil. Quiero rescatar lo que hizo el equipo”, expresó el misionero apenas terminó la final frente a Fluminense.

“Nos vamos con bronca y calentura. Tuvimos chances y cuando tenes chances te quedas con bronca. En pocas palabras hicimos una gran Copa, tenemos que seguir por este camino. A veces toca ganar y a veces toca perder. Tuvimos ilusión hasta el último momento. Lamentablemente es fútbol y tocó quedarse del lado de ellos”, agregó el exarquero de la selección argentina.

Por último, le habló a los fanáticos del conjunto azul y oro que se movilizaron en gran número hasta Río de Janeiro: “Quiero agradecerle a la gente de Boca. Nos siguieron toda la Copa y muchísima gente se quedó afuera. Me saco el sombrero ante la gente. Se merecían la Copa”.

El Maracaná de los malos recuerdos
Para el misionero Chiquito Romero no era simplemente una final más. Era volver al estadio en el que perdió en 2014 la definición con Alemania. Era intentar revertir ese mal recuerdo.

Sergio Romero arrancó bien su historia en el mítico estadio de Río de Janeiro. En esa Copa del Mundo de Brasil, la selección le ganó 2-1 a Bosnia. Pero claro, luego llegó la derrota en la final ante los teutones y, al igual que ayer, en tiempo suplementario.

De hecho, sobre el final del partido ante Fluminense, Diogo Barbosa encaró, pisó el área y la cruzó. Fue el mismo arco en el que Götze le marcó el 1-0 de la final de Brasil 2014, que todavía duele.

No pudo ser para el misionero, que otra vez tuvo que sufrir en tierras cariocas. Pasaron casi 10 años de aquella derrota mundialista, pero el de la tierra colorada no pudo torcer la historia y sigue con la racha negativa en el Maracaná.

Romero había sido una de las grandes figuras de Boca a lo largo de la Copa Libertadores. Sus atajadas en San Pablo ante Palmeiras y los penales que tapó ante Nacional de Montevideo, Racing y el propio equipo brasileño lo dejaron a las puertas de una nueva consagración, aunque el destino quiso, una vez más, que el Maracaná sea para Romero un nuevo mal recuerdo.

Fuente: El Territorio.

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