
«Chino» se pone a punto para un año con nuevos desafíos (Fotos: Marcelo Rodríguez, El Territorio)
El talentoso jugador de básquet Valentino Gallardo, de 21 años, cerró un gran 2023 siendo uno de las figuras más destacadas de Tokio que consiguió recientemente el título de bicampeón en el Pre Federal. Sin conformarse con lo obtenido, ya se prepara para el próximo año con nuevos horizontes y además buscará dar el salto internacional. Jugará la próxima Liga Federal por un club cordobés.
Valentino se entrena en su propia casa, donde su hermano tiene un gimnasio
El posadeño, con pasado exitoso en OTC y El Tala de San Francisco (Córdoba), finalizó el año obteniendo la clasificación con el Oriental a la Liga Federal de la temporada 2024, dejando en el camino a CAPRI en la final. Valentino ‘Chino’ Gallardo compartió con El Territorio detalles sobre sus inicios, las experiencias en los diversos equipos y sus planes a futuros en el mundo del básquet.
El amor por la naranja
A sus cuatro años, Gallardo se sumergió en el mundo del básquet en la escuelita de su barrio Terrazas bajo la tutela del profesor Gustavo Aquino.
“Mis primeros inicios en el básquet comenzaron a los cuatro años, en una escuelita de mi barrio en Itaembé Miní que se llama Terrazas. Empecé ahí con el profesor Gustavo Aquino, en una cancha de piso nada más, sin techo, en una plaza, donde tengo los primeros recuerdos divirtiéndome y jugando con amigos. Después, a los 9 años más o menos, en 2009, o un poco antes, me fui para Tokio y ahí empecé con la naranja. Se despertó ese amor, con más competencia, más entrenamientos fuertes, recorriendo las diferentes etapas formativas, lo que sería la categoría Mini, la U12 y la verdad es que desde ahí no paré hasta ahora”, comentó Valentino.
Selección misionera
Gallardo no sólo triunfó a nivel clubes, sino también se dio el gusto de competir y formar parte de los seleccionados misioneros.
“ La verdad es que tuve la oportunidad de estar en todos los seleccionados de Misiones, de U12 hasta la U 19, fue una etapa muy linda de representar a la provincia en todo el país. A nivel institución y a nivel provincial lo pude hacer en diferentes competencias y creo que las veces que tuve la oportunidad de representar a la Tierra Colorada lo hice muy bien y colectivamente con mis compañeros también”, expresó.
El paso por OTC
El ‘Chino’ repasó su experiencia en el club obereño OTC. “Es uno de los equipos más importantes de la provincia, cuando había llegado a OTC el club estaba en plena reconstrucción, si bien anteriormente venía jugando la segunda categoría del básquet, pero lo que sería en estructura se mejoró muchísimo en ese tiempo. Coincidió justo que cuando llegué se hicieron muchos cambios y en ese sentido la verdad que fue de diez mi estadía. El club siempre se portó de excelente manera y hoy en día es un club de élite del básquet nacional. Ese tiempo, personalmente, me ayudó mucho en lo deportivo, como persona también, me cambió mucho y me hizo mejorar en todo sentido”, recordó.
El cambio de liga
El deportista no dudó en probar otras ligas en el 2022 y dio un paso importante en su carrera, cuando desembarcó en el conjunto El Tala de Córdoba.
“La decisión la tomé cuando me fui de OTC, volví a Tokio a jugar el Federal, en lo que serían los playoffs, me sumé a mitad de temporada. Después, ese Federal terminó y la decisión fue instantánea, me propuse ir afuera, probar un poco, a conocer como son las ligas de afuera, los jugadores, medirse un poco, para conocer realmente en qué nivel me encontraba”, explicó.
“Obviamente fue duro estar lejos de mi familia, de los afectos, era un poco de todo digamos, pero la verdad es que fue más que positivo y me sirvió muchísimo el roce competitivo que hay en Córdoba, la dinámica, el nivel, para mejorar mi juego”, valoró.
Asimismo, Valentino destacó que “lo más lindo que te deja el deporte son los amigos”. “Creo que la gente que conocés en un círculo muy abierto, permite conocer distintos lugares de la Argentina, las provincias, gente muy buena que está ligada al básquet. Este deporte me dejó los mejores amigos y después lo que respecta a las competencias, la experiencia, el juego, el madurar día a día”, comentó.
Las metas del misionero
“Mi meta es irme a jugar afuera, tuve la oportunidad este año de irme a jugar a Paraguay, pero por temas personales tomé la decisión de quedarme cerca de la familia. La idea está firme para que el año que viene si todo sale bien y si Dios quiere me vaya a jugar a Paraguay, obviamente pesa mucho el nivel y la adquisición económica, es conveniente en lo personal y aún más en lo profesional” resaltó.
El posadeño mira con buenos ojos retornar al básquet cordobés en su próxima escala.
“Tokio se comunicó conmigo para que pueda continuar el próximo año, pero pensando en lo deportivo, en dar un salto más de calidad y de no quedarme tanto en mi zona de confort, decidí probar otro tipo de camino. Tuve ofertas de varios equipos, pero me incliné por un club de Córdoba Capital en lo que se están ultimando los detalles y en enero viajaré para comenzar los entrenamientos, hacer una buena pretemporada y jugar el Federal que en las próximas semanas dará inició”, contó quien idolatra a Facundo Campazzo.
Una familia unida al Deporte
Por otra parte, Valentino se mantiene entrenando en su propia casa, ya que su hermano mayor, Lautaro, montó un gimnasio luego de lo que fue la recordada pandemia.
No hay vacaciones para el basquetbolista misionero que buscará su mejor versión en este 2024 y así alcanzar los mejores logros deportivos en su corta carrera y poder dar el salto internacional.
“El consejo que le puedo dar a los más pequeños o a los jóvenes es que sigan por el camino de la disciplina, si logran tener objetivos sea corto o largo plazo, ya sea en lo deportivo, en lo académico o en lo laboral, yo creo que si uno le mete amor a lo que hace y disciplina todos los días, no te digo al máximo, pero si le metes un 70 por ciento a 90 por ciento y otros días el 100 por ciento yo creo que se llega a buen puerto y es muy satisfactorio”, tiró el base como un consejo para los más pequeños.
“Lo digo más por lo que sería mí historia, a los 14 años se descubrió que poseo diabetes y se me cayó el mundo”, recordó.
“Es ahí donde dije, ‘esto no me puede tumbar’ y seguí día a día dando pasos firmes en mis sueños y hoy gracias a Dios estoy haciendo lo que más disfruto en la vida”, concluyó Gallardo.
En algunos días más, luego del brindis de fin de año, el posadeño armará las valijas y se mudará a Córdoba para seguir con su carrera, que en el 2024 parece tener destino internacional.
Fuente: El Territorio.




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