
Los equipos misioneros tuvieron grandes epopeyas futbolísticas ante grandes como Boca, River e Independiente. También hubo de talla internacional con la llegada de Peñarol de Montevideo y hasta con Diego Armando Maradona revolucionando la tierra colorada.
Los futboleros seguramente quedarán con ganas de más. Es que es difícil solamente elegir un puñado de partidos importantes en la historia del fútbol misionero, de esos que marcaron a varias generaciones. De esos que son, aún hoy, motivo de emociones, de grandes recuerdos, de charlas interminables.
Sus personajes merecen el reconocimiento por haber sido parte, mejor dicho, por haber escrito esa historia gloriosa. Sin tomar conciencia, quizás, en ese momento, sus hazañas, sus días de gloria, quedaron también grabados en la memoria de miles de hinchas, que transmitieron esas tardes, esas noches, a las generaciones siguientes.
Haremos, seguramente siendo injustos, un recorte, una selección de partidos épicos en la tierra colorada. Las llegadas de Boca y River marcaron siempre un acontecimiento único para la provincia. Guaraní tuvo momentos distinguidos en la historia del deporte en Misiones. Jugó el primer partido oficial en el Nacional de 1971, le ganó al Independiente campeón del mundo en febrero de 1985. Goleó a Boca en un amistoso en ese mismo 1985 y recibió, años más tarde, al Boca de Bianchi.
Pero no fue sólo la Franja la que tuvo esas tardes gloriosas. En 1968 Mitre inauguró su cancha e invitó a River. Al River de Amadeo Carrizo, el imbatible Amadeo Carrizo, de Daniel Onega, de Pinino Más, todos bajo la batuta del gran Ángel Labruna.
Ese día, Albino Bogado le rompió el récord de imbatibilidad a Amadeo Carrizo. La estadística oficial dirá que fue Carlos Bianchi el que terminó con los 769 minutos sin recibir goles, en un triunfo 2-1 de Vélez sobre River. Pero lo cierto es que unos días antes, fue Bogado el que terminó con la gran marca de Carrizo.
Así como invitó a River para inaugurar su cancha, Mitre no se quedó atrás y para poner en marcha su sistema de iluminación trajo a la tierra colorada a Peñarol de Montevideo en 1970. El Carbonero era el subcampeón de la Copa Libertadores, ya que venía de perder la final ante el Estudiantes de Carlos Bilardo y la Bruja Verón.
Peñarol llegó a Posadas, pero también viajó a Eldorado para inaugurar la cancha de Sportivo Eldorado, otro hecho distinguido de la historia misionera. Sportivo no se quedó solamente en Peñarol, sino que invitó a Boca en dos oportunidades (1974 y 1980).
A Eldorado también llegó River, para medirse ante Guaraní de esa localidad en 1972. Sí, Eldorado tuvo a los más grandes del fútbol argentino en cancha de Sportivo Eldorado.
Más acá en el tiempo el que tuvo su época dorada fue Crucero. En 2014 y por la B Nacional, el Colectivero derrotó a Independiente 3-1 en el estadio Andrés Guacurarí de Santa Inés. En ese mismo escenario, pero en 2007, recibió a Boca. Ese Boca esperaba por la llegada de Juan Román Riquelme y unos meses después se consagró campeón de la Copa Libertadores, con el 10 como gran figura.
El que se merece una mención especial también es Diego Armando Maradona. Uno de los mejores jugadores de todos los tiempos jugó dos veces en Misiones, las dos en el Clemente Argentino Fernández de Oliveira de Villa Sarita.
El 10 llegó en 1979, con apenas 19 años, y deslumbró en un amistoso entre Argentinos y Guaraní. Esa noche les demostró a los misioneros que daría que hablar y que su nombre sería uno de los más importantes del fútbol mundial.
En 1992, mientras cumplía una sanción por doping, Maradona llegó nuevamente a la tierra colorada y jugó un partido a beneficio del pabellón de niños del Hospital Madariaga. Su presencia convocó a 12 mil personas al estadio de Guaraní y fueron testigos de un gol inolvidable. Maradona la metió de zurda desde la mitad de la cancha.
En este informe repasamos algunos de los partidos más importantes de la historia del fútbol misionero y que se disputaron en la tierra colorada.
El día que el River de Labruna inauguró la cancha de Mitre
El estadio de Rocamora llevó adelante su primera gran obra futbolística en 1968 y el invitado de gala fue el ‘equipazo’ millonario con Amadeo Carrizo a la cabeza.

Bartolomé Mitre es el otro grande del fútbol capitalino con más de 95 años de historia y mil anécdotas en sus libros dorados.
Una de las más trascendentales se vivió el 9 de julio de 1968 en la inauguración de su estadio, el hoy templo ‘Ernesto Tito Cucchiaroni’. Fue en esa jornada que River exhibió su jerarquía en un campo que tomaba forma y frente a un equipo local competitivo.
Precisamente el matutino de ese día reflejó en su título ‘Fiesta excepcional del fútbol misionense’, acompañado de la siguiente bajada: ‘Los Millonarios presentarán a todos sus titulares en el match de esta tarde que ha suscitado una extraordinaria expectativa que habrá que configurarla como un acontecimiento de singulares relieves’.
Y no era para menos. River presentó a figuras estelares como Amadeo Carrizo, Ermindo Onega, Roberto Matosas y Jorge Solari, entre otros, y todos comandados por el respetado Ángel Amadeo Labruna.
“La cordialísima recepción en el Aeroparque, la larga caravana de aficionados que lo acompañaron en su traslado hasta la ciudad, así como los numerosos espectadores que se apostaron en las calles comprendidas por el itinerario de la delegación y la multitud que desde temprano aguardaban en las adyacencias del Hotel de Turismo la llegada de los futbolistas, demuestran elocuentemente el grado de interés”, relata la crónica de época.
Como dato curioso, las entradas se conseguían en la sede social a distintos precios: 800 pesos la general, 400 pesos para socios, menores y damas; y 500 pesos las sillas dentro del field.
“Llegó la hora de la verdad. La institución de Núñez cumplió con su palabra y encabezada por su titular, el escribano Julián William Kent, ha llegado a nuestra provincia con todos sus titulares y suplentes que alternaron en el primer equipo en lo que va de la temporada, lo que quilata aún más lo que será la fiesta en las instalaciones del club del barrio Rocamora”, rezaba uno de los párrafos previos a la fiesta.
Para el cofre de los recuerdos
Por la tarde se jugó el partido amistoso y fue empate 2-2 con varios condimentos especiales. Primeramente la recaudación récord de casi cinco millones de pesos ($4.800.000); y el segundo punto a destacar fue el fin de la valla invicta que sostenía el arquero Amadeo Carrizo de 737 minutos defendiendo los colores rojiblancos, y fue nada menos que en los pies del delantero Albino Bogado.
Según el diario del 10 de julio, la apertura del marcador se materializó a los 16 minutos. “Manuel Ríos se la lleva por derecha, entrega a Bogado, quien en posición sumamente dudosa -offside- enfrenta la salida de Carrizo y su tiro perfecto por elevación se introduce en la valla luego de pegar en el poste derecho. Las protestas de los jugadores visitantes no prosperan, pues el árbitro y el auxiliar Juan Villalba se mantienen en su decisión. Mitre gana 1-0 y las tribunas muestran su entusiasmo. Bogado sufrió un corto desvanecimiento debido a la euforia y emoción que lo embargaban”.
Estas palabras se condicen con el momento de un Bogado que tres minutos después tuvo que abandonar el campo debido a un golpe que sufrió por parte de Jorge Recio cuando se proyectaba nuevamente al arco de Carrizo.
River no tardó mucho tiempo en igualar las acciones a los 37’ con un remate al ángulo de Daniel Onega que nada pudo hacer el arquero Miguel Ferreira Rojas.
Ya en un segundo tiempo que tuvo demoras en iniciarse por la invasión de ‘varios centenares’ de espectadores, el Auriazul logró pasar nuevamente al frente del marcador pisando los 32’ gracias al tanto de Lorenzo Ríos.
“El puntero surgió como un rayo desde la derecha capturando un centro rasante de Máximo Trinidad y desde una posición difícil impulsó el balón de forma cruzada logrando vencer la resistencia de Alfredo Gironacci -suplente de Carrizo- y así desnivelar el marcador ante la explosión de júbilo y entusiasmo del público que, una vez más, invadió el campo de juego para felicitar efusivamente al autor de la conquista. El partido se suspendió durante dos minutos”.
Finalmente el 2-2 llegó a los 39’ por intermedio de un cabezazo de Recio al ángulo derecho de Ferreira. A los 45 minutos y 30 segundos el árbitro concluyó el partido que sin dudas quedó en la memoria de todos los misioneros.
Las luces del estadio llegaron frente a Peñarol
Dulce como pocos clubes de la región, Mitre también se dio el lujo de jugar un amistoso con el emblemático Peñarol de Montevideo plagado de leyendas charrúas. Fue el 3 de octubre de 1970 con el pretexto de inaugurar el sistema lumínico del estadio auriazul.
Los afiches de época presentaban le duelo como ‘un match para la historia’ con el campeón de América y del mundo. Mientras que las entradas anticipadas se conseguían en el bar Español, en el kiosko Lezcano, en Nuevo Tokio y en la Secretaría del club.
El partido se jugó en la noche posadeña y fue victoria 4-2 para Peñarol, capitaneado por el mítico Elías Figueroa, gracias a los tantos de Francisco Bertocchi, Alfredo Lamas, Julio Losada y Nilo Acuña. Mientras que Marcos Oribe Fretes y Rubén Benjamín Cardozo decoraron el resultado.
En esta oportunidad la recaudación fue de 1.107.600 de pesos. “Gran espectáculo y hermosa presentación de positivismo por parte del afamado Peñarol que revalidó sin duda alguna todos los méritos que venía precedido y que lo constituyera en uno de los conjuntos profesionales de mayor jerarquía y predicamento futbolístico del consenso mundial. Gran premio por parte de la visita a un extraordinario esfuerzo del club Bartolomé Mitre que por mucho tiempo quedará en el recuerdo”, relató la crónica del día siguiente.
Goleada a Boca y un triunfo ante el campeón del mundo
Guaraní tuvo un 1985 dorado. Jugó el torneo Nacional, le ganó al Independiente campeón de la Intercontinental y le metió seis al Xeneize en una tarde dorada de Antonio Vidal González

Podría decirse que la época dorada del fútbol misionero fue la de los 70 y 80. Época en la que los equipos de la tierra colorada tenían grandes partidos ante los correntinos, chaqueños y formoseños en los antiguos Regionales y que luego daban paso a los torneos Nacionales.
En 1971 Guaraní fue el primero en llegar a la elite del fútbol argentino. El sábado 9 de octubre de ese año, Boca desembarcó en Posadas para jugar en el estadio Clemente Argentino Fernández de Oliveira el primer partido oficial de AFA en tierras misioneras.
Fue triunfo xeneize por 1-0 con un gol de Roberto Rogel a los 7 minutos del segundo tiempo. Por ese partido, en 2020, se instauró al 9 de octubre como Día del futbolista misionero. En ese torneo Nacional de 1971, la Franja disputó 14 partidos, de los que ganó tres, empató cuatro y perdió los restantes siete.
Además de Boca, el conjunto misionero se enfrentó a San Lorenzo y lo derrotó en el Viejo Gasómetro, empató con Racing en Villa Sarita, perdió con el Vélez de Carlos Bianchi y con el Estudiantes de la Bruja Verón, en los encuentros más resonantes de su campaña.
Después, la Franja tuvo que esperar diez años para volver al plano nacional. Lo hizo para 1981 y también jugó el Nacional 1982, pero sin dudas una de sus mejores versiones la tuvo en el Nacional 1985.
Carlos Antonio Núñez (Guaraní) y Armando Ovide (Boca), los capitanes en 1971.
Debutó con empate en Parque Patricios ante Huracán 1-1, pero el 24 de febrero se dio algo, para muchos, impensado. Guaraní le ganó al campeón del mundo. Al Independiente que venía de ganarle en Japón a Liverpool, por la Copa Intercontinental, esa que jugaban el campeón de la Libertadores y de la Liga de Campeones.
“La fiesta fue total en Posadas, en el estadio de Villa Sarita, donde el local Guaraní Antonio Franco conquistó un triunfo resonante que quedará registrado como tal en la historia deportiva de Misiones”, publicó El Territorio el 25 de febrero de 1985, un día después de la gran hazaña franjeada.
“A (Gerardo) Reinoso le preguntaron qué venían a hacer a Misiones y dijo ‘a golear’, y nosotros nos dijimos ‘si vienen a golear, nosotros los vamos a matar’”, contó Darío Labaroni, uno de los pilares del equipo misionero que quedó en la historia.
A los 4 minutos, Labaroni lo vio al correntino Julio Luis Arce meter una diagonal, le metió la pelota entre Enzo Trossero y Carlos Enrique y Palito encaró solo a Carlos Goyén para mandar la pelota al fondo de la red y desatar el delirio en Villa Sarita.
Palito Arce convierte el 1-0 frente a Independiente en 1985. Foto: archivo el territorio
Pero para que la hazaña sea completa había que agregarle dramatismo. José Tesare fue expulsado en el primer tiempo en la Franja, que aguantó gracias a las grandes tapadas del arquero Eulalio Meaurio y los buenos rendimientos de Roque Briñóccoli, Eduardo Moulia, Juan Ferreyra y Rubén Nacimiento, entre otros héroes de esa tarde.
Guaraní quedó cerca de clasificar a la segunda ronda de ese Nacional pero no pudo. Meses después volvió a ser noticia a nivel nacional por ganarle a otro grande: un 6-0 a Boca.
La Franja recibió el 21 de abril de 1985 a Boca en el Clemente Argentino Fernández de Oliveira para jugar un amistoso. El partido poco tuvo de amistoso, ya que Enrique Hrabina y José Villarreal se agarraron a las piñas y se fueron a las duchas antes de tiempo.
Es que ese día Guaraní dejó en ridículo al Boca de Gatti, Pasucci, el Vasco Olarticoechea y el Chino Tapia, entre otros.
Esa tarde en Villa Sarita, los misioneros golearon 6-0 al Xeneize y Antonio Vidal González se hizo conocer al mundo con sus tres goles. Años más tarde repetiría la hazaña, pero con la camiseta de San Martín de Tucumán en un 6-1 en la Bombonera.
Ramón Delpiano, el propio Villarreal y Pablo Ortiz completaron la victoria franjeada ante Boca en un 1985 dorado para la Franja y el fútbol misionero.
El mejor Diego Maradona y un show único en Villa Sarita

El 7 de septiembre de 1979, Diego Armando Maradona, Ramón Díaz y compañía se consagraron campeones del mundo juveniles en Japón, tras el 3-1 ante la Unión Soviética y con César Menotti en el banco de suplentes. Diego ya era la estrella del fútbol argentino, pero ahí dejó claro que lo suyo era de escala mundial.
Con esa chapa de campeón del mundo, Argentinos aprovechó para arreglar una serie de amistosos alrededor del país con Diego como la atracción principal.
El 11 de diciembre de 1979, a poco más de dos meses de levantar la Copa del Mundo en Japón, Diego Maradona pisó por primera vez el Clemente Argentino Fernández de Oliveira para jugar al fútbol y desplegar toda su magia.
El 8-3 del Bicho sobre la Franja quedará simplemente como una anécdota, porque en realidad lo que quedó grabado en la retina de propios y extraños esa tarde fue la gambeta del 10 de Argentinos.
Mientras Argentina pasaba los años más oscuros de su historia, con una dictadura militar que se dedicó a matar los sueños de una generación, Maradona se transformó en el abanderado de muchos. La sonrisa en tiempos en los que una risa era casi un pecado y en los que oponerse al poder se pagaba muy caro.
Ese Maradona, dicen muchos que lo vieron, fue la mejor versión del 10. El Diego de Argentinos, que llegó a Posadas sin su cabellera característica porque, como él mismo contó, el represor Jorge Videla le hizo cortar el pelo a la vuelta de Japón.
“Fue todo un lujo tener a ese Argentinos y nosotros éramos jugadores de la casa. Fue un partido memorable”, recordó Rubén Enrique Ortiz, sobre el amistoso ante el Bicho en 1979.
Un Maradona joven, de 19 años, llegó a Misiones en 1979. Foto: archivo Elio Arce
La Franja venía de ser campeón del torneo Oficial de la Liga Posadeña y se preparaba para el torneo Regional de 1980. Pero esa noche de diciembre, Maradona dejó sin aliento a quienes vieron de lo que era capaz.
“Verlo cómo pateaba los tiros libres era espectacular y siguió haciendo lo mismo. Quiere decir que ya tenía ese don y se notaba que iba a ser grande”, recordó el Puma Ortiz, autor de uno de los goles de la derrota franjeada por 8-3.
“Cuando le llegaba la pelota, la levantaba con la punta del pie, uno o dos metros, y salía jugando con el muslo o con la punta del pie. Era terrible”, se emocionó el Puma ante el recuerdo de aquella noche.
“Quedabas obnubilado por lo que el tipo hacía. Le ponías una barrera de cinco o seis tipos y te metió un gol, no entendías. Tenía ese don de pegarle a la pelota como quería”, explicó el Puma, quien a pesar de la derrota tiene a ese partido como uno de los grandes momentos que vivió dentro de una cancha de fútbol.
En 2021, a casi un año de la muerte de Diego Maradona, El Territorio rescató unas fotos inéditas del fotógrafo Elio Arce, quien estuvo esa noche en Villa Sarita y captó a ese joven de 19 años, que estaba destinado a marcar la historia del fútbol.
El Boca de Bianchi y Juan Román Riquelme pasaron por Misiones

La gloriosa era de Carlos Bianchi como DT de Boca comenzó en 1998 y el Xeneize llegó a Misiones bajo la batuta del Virrey para jugar un par de amistosos.
Primero lo hizo en 1998, más precisamente el 8 de septiembre, para medirse ante un combinado misionero, que vistió los colores de Rosamonte.
El encuentro se disputó en el estadio General Belgrano de Apóstoles y terminó con triunfo xeneize por 2-0, con goles de Guillermo Barros Schelotto y el peruano José Antonio Pereda.
Riquelme y el Lobo Ledesma, un Argentinos de lujo en 2014. Foto: archivo El Territorio
En marzo de 1999, Bianchi y compañía regresaron a la tierra colorada para jugar otro amistoso. El 23 de marzo el Xeneize derrotó 4-2 a Guaraní y muchos recuerdan ese partido porque Martín Palermo, después de convertir uno de sus goles tiró sus botines a la tribuna franjeada.
Fernando Navas y Aníbal Matellán completaron el cuarteto del Xeneize, mientras que Luis Kalen y Ariel Avaca hicieron festejar a los dueños de casa.
Esa noche, Bianchi no quiso arriesgar a su joya, el ‘10’. Juan Román Riquelme estuvo sentado en el banco de suplentes, pero no ingresó.
Dante Pigerl la pelea en las alturas con Palermo en Apóstoles. Foto: archivo El Territorio
Riquelme regresó 15 años después a Misiones, ya en otro contexto. En el final de su carrera, el Torero jugó la B Nacional con Argentinos y el 6 de septiembre de 2014 fue titular en el Bicho del Bichi Borghi, que igualó sin goles ante Guaraní.
Esa jornada fue muy lluviosa y a la hora del partido la cancha de la Franja tenía varios espejos de agua, que no dejaron al ‘10’ demostrar su magia.
De hecho, durante varios pasajes del juego, Riquelme se quejó de que la pelota no rodaba bien. Fueron 90 minutos más peleados que jugados entre Guaraní y Argentinos.
Palermo llega solo al área para convertir en Villa Sarita. Foto: archivo El Territorio
Crucero irrumpió en la era moderna y se llevó los flashes
Dardo Romero, uno de los ídolos del club, describió en primera persona cómo fueron los encuentros más trascendentales para el Colectivero frente a los grandes

El 8 de febrero del 2007 Santa Inés se convirtió en el escenario de un encuentro que quedó grabado en la memoria de los fanáticos del fútbol argentino. La cita: Crucero del Norte contra Boca.
Dardo Romero, uno de los ídolos históricos del club misionero, quien se desempeñaba como defensor y consiguió grandes logros en el club, habló con El Territorio y describió cómo fue esa noche mágica.
Con las gradas llenas hasta el tope y los colores vibrantes de los fuegos artificiales pintando el cielo, más de 11 mil personas se congregaron para presenciar un duelo que prometía emociones fuertes. Boca, el equipo con mejor presente en ese momento a nivel nacional e internacional cosechando títulos importantes, con figuras emblemáticas como Martín Palermo, Guillermo Barros Schelotto, Pablo Ledesma y Jesús Dátolo en su once inicial, se enfrentó a un Crucero decidido a dar el golpe.
Aquel partido amistoso fue el escenario para presentar e inaugurar la iluminación del estadio Andrés Guacurarí.
“En el 2007 se inauguró la iluminación del estadio y justamente vino un Boca que en ese momento tenía el mejor plantel de la Argentina. Vinieron cuatro o cinco jugadores del plantel principal y había alguno más que por ahí no recuerdo en este momento. La verdad que para nosotros que estábamos en la cancha fue un orgullo, estaba el estadio lleno, jugar por primera vez en la cancha de noche, se dieron un montón de factores que quedaron marcados para siempre en los que estuvimos ahí, somos parte de esa historia”, describió Romero.
“En ese partido me tocó marcar justamente a Guillermo que jugó el primer tiempo y parte del segundo, después salió y entró un chico de cuarta división. También estaba Palermo y por ese lado como volante estaba Ledesma, así que fue una noche difícil y complicada, pero por suerte salió un lindo partido. Empatamos 1-1 y la gente se fue contenta, feliz y sobre todas las cosas pudo disfrutar de un lindo partido”, comentó el ídolo.
Para el fútbol misionero eso quedó marcado, también para Crucero con la inauguración de los reflectores acá en la cancha completa y empezó a marcar un poco la historia de este equipo que fue avanzando y escalando posiciones en el fútbol argentino.
“Fue un partido histórico porque también uno de los equipos más grandes del país, hacía mucho tiempo que no venía a la provincia, que venga un equipo grande, si bien por ahí era la idea de la inauguración de las luces y era un evento amistoso creo que fue algo espectacular y también como decía fue el inicio de toda la época gloriosa de Crucero, que fueron esos 12 años donde pudimos pasar de la Liga Posadeña hasta llegar a Primera División”, agregó.
Con respecto a si tuvo un encontronazo o entredicho con alguno de los jugadores, el defensor describió que “las pataditas siempre están, en todos los partidos siempre había una patadita, pero como era un partido amistoso por ahí se tomó como tal y tratamos de disfrutar sobre todas las cosas y que salga un lindo espectáculo”.
“En los partidos que Crucero jugaba esos amistosos y después cuando fue ascendiendo en los partidos importantes donde vinieron equipos importantes, la gente siempre acompañó, sobre todas las cosas del interior que sabemos por ahí lo que cuesta venir de lejos a mirar un partido y la gente siempre acompañó, la verdad que no nos podíamos quejar en ese sentido, hemos disfrutado y hemos vivido en esa época dorada de la mejor manera”, mencionó.
Al finalizar el partido, el momento cumbre de la noche fue la confirmación de la vuelta de Juan Román Riquelme, anunciada por el propio Macri durante el entretiempo, desatando la euforia entre los hinchas boquenses. Ese mismo año el club xeneize se quedaría nuevamente con la Copa Libertadores.
Independiente cayó en Misiones
El exdefensor Dardo Romero, quien ahora se desempeña en el cargo de presidente de la institución, recordó cómo fue ese encuentro tan especial.
“La verdad que de ese partido tengo muchos buenos recuerdos, lógicamente, porque vino Independiente a nuestra cancha. Es uno de los más grandes del fútbol argentino, tiene muchas copas ganadas, creo que hasta el día de hoy es el que más copas tiene el fútbol argentino y que haya venido acá fue algo único”.
“Para nosotros fue un orgullo ese partido y obviamente una responsabilidad también porque era un equipo grande que venía después de mucho tiempo a jugar un partido oficial, fue un partido por el Nacional B en el 2014”, comentó Romero.
“En el partido se dieron bien las cosas para nosotros, jugamos muy bien y pudimos ganar 3 a 1 así que más que contento. Sí, una victoria 3 a 1. Es un resultado que quedó marcado en la historia del club”.
“Me acuerdo que en ese partido ellos se quejaban de la cancha y del pasto, sobre todo el Rolfi Montenegro y fue el que nos hizo el gol del descuento, un golazo de tiro libre. En realidad el empate fue el de 1 a 1 y después nosotros pudimos hacer el segundo y el tercero en el segundo tiempo pero la verdad que fue algo increíble para nosotros o para los que éramos de ahí, en ese equipo había algunos chicos que eran también acá de Misiones y habían empezado de un principio de es época con Crucero y la verdad que fue algo increíble”. destacó el zurdo.
“El jugador que más desequilibrio en Independiente tenía era el Rolfi Montenegro, si bien por ahí jugaba de enganche, pero se tiraba mucho para mi lado, lo tenía que marcar y se notaba la calidad, jugaba a un toque, la verdad que era lindo verlo pero uno es competitivo y buscaba ganar”.
“Así como en todo partido están los encontronazos, una patada, alguna entredicho porque si no, no es fútbol, aparte uno como lo vivía, yo personalmente, la verdad que lo vivía con mucha intensidad, era muy agresivo, pero siempre tratando obviamente de buscar lo mejor y tratar de ganar el partido”.
“En ese partido me quedé con la camiseta del Rolfi a pesar de que estaba malo y muy caliente porque habían perdido. Pero pudimos intercambiar camisetas al finalizar y fue muy gentil, muy amable”.
“Nosotros veníamos en la tabla de posiciones entre los primeros puestos peleando por ahí tratando de buscar el ascenso que después definitivamente no se dio porque las últimas fechas nos caímos un poco, nos quedamos un poco y ese año terminó ascendiendo Independiente, ese partido es uno de los grandes momentos de mi vida como deportista”.
En resumen, fue una noche de ensueño para el representante misionero, que celebró un triunfo histórico frente a un grande del fútbol nacional.
Fuente: Diego Vain, Fernando Galarraga y Cristian Avellaneda, El Territorio.



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