
Mahira Bergallo hace un largo tiempo inscribió su nombre dentro del deporte de Misiones. Es una exponente de atletismo adaptado en la tierra colorada y logró eso a base de esfuerzo propio y de la ayuda de muchas personas, como su entrenador Jorge «Chino» Flores.
En tiempos en los que los Juegos Evita son cuestionados, en los que su esencia es cuestionada, la atleta valoriza el significado no sólo deportivo. Es que los Juegos Evita son más que simplemente una competencia deportiva. Mar del Plata, el lugar en el que habitualmente se realizan las finales nacionales, fue para muchos, como para Mahira, el lugar en el que comenzó todo. Para otros significó algo tan maravilloso como conocer el mar. «Los Evita fueron un antes y un después. Siempre digo que a pesar de todas las competencias que tuve esa fue la mejor porque fue el comienzo de todo», se emocionó Mahira, quien compitió en las finales de los Evita hace casi 10 años.
En 2015 llegó a Mar del Plata por primera vez. No estaba muy convencida de participar en atletismo adaptado, pero aceptó. Se dio cuenta no solamente de que le gustaba, sino que tenía grandes cualidades para practicar deporte. Ahí, en La Feliz, Mahira se sintió importante. Importante como los 25 mil participantes que estuvieron en las finales nacionales de 2023.
El próximo lunes el gobierno nacional tendrá una reunión con los encargados de las carteras de deportes de cada provincia para definir los lineamientos a seguir de los que ya no serían los Juegos Evita. El nombre puede cambiar, no es el eje central sino más bien una provocación a cierto sector de la sociedad. Cierto sector del que alguna vez Daniel Scioli, hoy ministro de Turismo y Deportes de la Nación, fue parte.
Pero más allá de las chicanas políticas, del severo recorte que se propone para los próximos Juegos Evita, mejor dicho para los Juegos Deportivos de Alto Rendimiento, hay un cambio de esencia. Los Evita se crearon con una doble función: promover la salud y el deporte.
El doctor Ramón Carrillo (el sanitarista más importante del país) y Eva Duarte fueron las figuras centrales de un proyecto que buscó no solamente generar una competencia para (posiblemente) sacar deportistas de alto rendimiento, sino fomentar el deporte social y darle la chance a muchos chicos de, por primera vez en sus vidas, conocer el mar, participar de un evento de grandes dimensiones, viajar, quedarse en un hotel. En definitiva, darle posibilidades.
Esas posibilidades que tuvo Mahira en 2015. «Fue mi primera competencia. Era una nena que nunca había salido de la provincia, que pudo conocer a personas nuevas. Aprendí un montón en los cinco años que fui como atleta y también pude ayudar a otros», recordó la atleta.
Mahira participó y demostró que tenía grandes condiciones para el deporte, pero también quiso seguir desde otro lugar. «Después pude ir como acompañante y que eso para mí fue un gran avance y un logro, porque pude experimentar otra etapa y ayudar a chicos que recién empiezan, así como me tocó a mí en el 2015», valoró.
«Los Evita ayudan al desarrollo de muchos que quizás non tienen la chance de pagarse un torneo o de pagarse una habitación para quedarse o el alojamiento y permite que puedan conocer otras realidades. Los Evita son fundamentales en el deporte y sería una lástima que se pierdan», se lamentó.

Si el gobierno nacional avanza con su plan, ese que presentó en un cuadernillo que luego el propio Scioli salió a desmentir, los Juegos Evita ya no tendrán la esencia con la que se crearon en los 50. Ya no habrá historias como las de Mahira y tantos miles de jóvenes.
Ya no habrá emociones al ver por primera vez el mar. Ya no habrá, para muchos, la chance de conocer el mar. «Me emociona ir porque ves la felicidad de los chicos, de los profes. Es una mezcla cultural. No puedo expresar con palabras lo que valen los Evita. Se tienen que seguir haciendo, sobre todo para el desarrollo del futuro», pidió quien en 2023 participó del Mundial de Paraatletismo en París.
«Conocer el mar, el agua salada, es algo maravilloso. Como acompañante lo pude disfrutar con mis alumnas. Veían el mar desde el colectivo y te emocionaba porque era algo genuino. Se sentían importantes, sentirse parte de un equipo. Es algo muy importante», destacó la obereña, una de las tantas atletas que sueñan con que los Evita mantengan su esencia y muchos otros tengan las mismas posibilidades que ella tuvo hace casi 10 años.
Los Juegos Evita en los números de la economía
A casi seis meses del inicio del gobierno de Javier Milei (los cumplirá el lunes), su gestión podría dar otra muestra para los suyos de que pretenden dejar sin efecto muchas de las cosas que incluían a muchas personas y delegarle una vez más una responsabilidad a las provincias, que deberían absorber los gastos y, por ende, bajar la cantidad de deportistas y hasta no participar de los nuevos Juegos Evita.
Pero los juegos deportivos no solamente tienen un sentido social y deportivo, como los tuvo para Mahira Bergallo, quien comenzó en Mar del Plata su carrera deportiva. Los Evita tuvieron un impacto económico directo durante el 2023, que fue analizado por el Observatorio Económico y Social del Deporte y la Actividad Física de la Universidad Nacional de Misiones (Unam).
En la edición 2023, la 75 para los Juegos Evita, participaron 25 mil deportistas en las finales nacionales, pero entre juegos provinciales y municipales, la cantidad fue de casi un millón de jóvenes de todo el país, porque a las finales todas las provincias mandaron a sus representantes.
«La organización de los Juegos Nacionales Evita fue de alrededor de $1.000 millones en pesos corrientes de 2023. A esto se le suman $7.000 millones de consumos iniciales en alojamiento, alimentos, transporte, indumentaria, comercio y ocio principalmente. Estos consumos traccionan la actividad económica, generando un efecto multiplicador que se traduce en $13.000 millones de impacto final, que se distribuyen entre la ciudad anfitriona y las provincias», explican desde el observatorio en el inicio del informe y agrega que esa cantidad se multiplicó por 15 en la economía argentina.
Es decir, por cada peso invertido se produjo una multiplicación de $15 que se dispersó en distintas industrias como el transporte, hotelería, gastronomía, indumentaria (cada delegación cuenta con su ropa especial para el evento) y eso, por supuesto, generó trabajo tanto en Mar del Plata (ciudad anfitriona) como en las provincias.
Por supuesto que el gran impacto se dio en Mar del Plata, que tuvo una actividad de gran magnitud en temporada baja. El 66 por ciento del impacto económico se centró en La Feliz (hotelería, gastronomía y comercio), mientras que el 44 por ciento restante se distribuyó en las provincias y activó el transporte y la indumentaria.
Además, el observatorio hizo foco también en varios puntos que tenían que ver con los participantes como la paridad de género: el 52 por ciento de los participantes fueron deportistas femeninas. De los 25 mil participantes de las finales nacionales, el 49 por ciento no conocía Mar del Plata y el 13 por ciento salió por primera vez de su provincia. El 59 por ciento practicaba deportes en un club (como instituciones clave para contener a los más jóvenes).
De aprobarse lo que el gobierno nacional pretende, los Juegos Nacionales Evita -que ya no tendrán ese nombre este año- tendrán en las finales nacionales menos de 9 mil participantes y eso dependerá, en gran medida, de las posibilidades económicas de cada una de las provincias. El lunes habrá (o no) más precisiones sobre cómo serán las pautas a seguir y si las provincias estarán en condiciones de que durante la primera semana de noviembre se realicen lo que ahora el gobierno pretende que sean los Juegos de Alto Rendimiento Deportivo.
Fuente: Diego Vain, El Territorio.




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