El inesperado sueño que cumplió un misionero en la Copa América

El misionero se dio el lujo de ver a la Scaloneta pasar a la final de la Copa América.

Gustavo Renzo Azzimonti viajó a Estados Unidos para ver a su hermana y una serie de eventos afortunados lo llevó a ver a la Scaloneta en las semifinales contra Canadá.
“Vine hace dos semanas, porque mi vieja no podía. Pude cambiar el pasaje y me vine a visitar a mi hermana que hace 25 años está acá”. El que habla es Gustavo Renzo Azzimonti, un misionero que armó las valijas para ir a ver a su familia y terminó festejando la clasificación de Argentina a la final de la Copa América de Estados Unidos.
Al de la tierra colorada le sucedieron una serie de eventos afortunados, que lo llevaron a ver al campeón del mundo en el MetLife de Nueva Jersey.
“El día que jugó en Nueva Jersey (contra Chile) yo todavía estaba en Argentina. Vine a ver a mi familia y me había fijado los precios de las entradas, pero no iba a pagar. Cuando llegué saqué la entrada”, contó Gustavo.

El fallido viaje de su mamá le abrió la puerta para cumplir un gran sueño: ver al campeón del mundo y a Lionel Messi.

“Cuando vivía en Buenos Aires fui a ver Eliminatorias en cancha de River, pero todavía Messi no jugaba”, recordó.

“Yo vine a ver al campeón del mundo, que va jugar una nueva final. Messi es la frutilla del postre, pero también me quedé con los huevos de De Paul, las pelotas que corre Nicolás Tagliafico, y lo que hace el Dibu Martínez. Ver eso, que no te da la televisión. Este equipo tiene ese plus”, comentó sobre la gran experiencia de ver de cerca a la Scaloneta.

Pero la gran experiencia no fue solamente ir hasta el MetLife para ver a Argentina vencer a Canadá. Gustavo participó del banderazo del día previo en Times Square y hasta se llevó una multa por beber cerveza, cuando todo estaba terminando. Fueron 25 dólares para el misionero, una anécdota más para un viaje que no olvidará.

“La fiesta del argentino es única. Se pone un parlante y la gente se pone a cambiar cumbia. A medida de se te acercabas el día se iba argentinizando. Bajabas en una estación de servicio y en otro auto estaban escuchando cumbia”, rememoró acerca de los días previos a las semifinales con Canadá.

Ya en la cancha, Gustavo disfrutó de todo lo que rodea a la Scaloneta y se dio el lujo de festejar el 2-0 frente a los canadienses con un gol de Lionel Mesi, el broche perfecto.

Pero el misionero no llevó los colores de Argentina, sino los de su amado Guaraní. “Traje la remera de Guaraní para entrenar, porque yo no iba a ir a ver el partido y después me la llevé a la cancha. Algunos se confundían con la de River”, bromeó.

En cuanto a lo que se viene, Gustavo ya tiene claro que en dos años, en la Copa del Mundo, Argentina será local. “Vamos a copar el Mundial en dos años. Yo creo que (los estadounidenses) se van a copar, porque va a ser un shock mucho más grande”, aseguró.

Gustavo no podrá estar en la final del domingo porque su pasaje, ese que no era para él pero que lo llevó a ver a la Scaloneta, no se podía cambiar. No importa, el sueño está cumplido. Se dio el lujo de ver al campeón del mundo y de gritar un gol de Messi.

Fuente: Diego Vain, El Territorio.

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