
El rugby femenino de la tierra roja sigue sumando pisadas en la casa Puma de la Unión Argentina (UAR). Desde aquella representación de Paula Pedrozo, pasando por la familia Kraus de Jardín América y el destacado aporte de las Zorras y Cazadoras. El manto de confianza es una realidad.
Bajo este contexto de crecimiento absoluto resurge un nombre con fuerza: Agustina Ibáñez (19). La eldoradense es una de las promesas con mayor ascenso de la región y la goleadora ‘Yaguareté’ en el último Juego Panamericano Junior de Asunción.
Dueña de una pegada excelsa bajo tres palos, Agus comenzó este amor por la ovalada hace exactamente nueve años atrás. “Mi hermano Tobías jugaba al rugby y con mi papá lo llevábamos al club Carayá para que entrene. Un día del 2017 el deporte llamó la atención y decidí probar en las categorías infantiles”, inició la charla con El Territorio.

“De 13 a 15 años jugué en Eldorado para luego pasar a Centro de Cazadores hasta los 18 y finalmente desembarcar en CAPRI, club donde pude instalarme definitivamente en la categoría mayor”, siguió Agus.
El apoyo de papá Darío y mamá Andrea siempre estuvo presente en su acelerado posicionamiento en el mapa, lo suficiente como para catapultar su carrera al ámbito de la selección argentina con algunas esporádicas concentraciones hasta cosechar una presea plateada en los Juegos de la Juventud de Rosario 2022.
Allí Argentina cerró cuarta, cerca del podio e Ibáñez se llevó el reconocimiento de convertirse en la goleadora del equipo en el certamen con 21 puntos en el acumulado (un trie).
“Desde mi punto de vista la mayoría del plantel, a excepción de cinco jugadoras, eran chicas debutantes y eso nos jugó en contra. Además, el nivel de los otros equipos como Canadá y Estados Unidos también hay que ubicarlo en la balanza”, analizó tras la caída en semifinales.
“Me gustaría jugar en las uniones más grandes como la Urba -Unión de Rugby de Buenos Aires-, Tucumán o Córdoba”.
“El rugby, por elección, es un estilo de vida. Lo amo porque es mi todo, lo elegí de esa manera”, cerró la jugadora de CAPRI, quien vive en Eldorado y cada tanto viaja a Posadas para entrenar y jugar los torneos con CAPRI.
Fuente: Cristian Avellaneda, El Territorio.




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