El skateboarding tiene su emblema

Santiago entrena en Garupá en un skatepark pequeño pero suficiente para pulir su técnica; hoy disfruta en La Feliz. Foto: Mariana Poplawski

Desde el pequeño skatepark de Garupá hasta las rampas de Mar del Plata el recorrido de Santiago Bareiro está marcado por la pasión y la superación. A pesar de las dificultades el adolescente misionero volvió a demostrar que el talento y la perseverancia pueden más que cualquier obstáculo.
El joven de 15 años se subió una vez más al podio de los Juegos Nacionales Evita en la categoría de deportes urbanos -disciplina skateboarding- repitiendo la medalla de bronce que ya había conseguido el año pasado.
El logro más allá del color del metal tiene un valor profundo para el adolescente que llegó a Mar del Plata tras superar una lesión y semanas de entrenamiento intenso. “Llegué con un golpe fuerte pero no iba a dejar pasar la oportunidad. Entrené mucho para clasificar y nada me iba a detener. Con algunos raspones y dolor igual pude competir y llegar a la final”, contó.

En una competencia exigente que reunió a los mejores skaters juveniles del país, Santiago volvió a destacar por su estilo y consistencia. Logró sumar buenos puntos en las rondas clasificatorias y en la final se metió nuevamente entre los tres mejores.

“Son competencias donde no cualquiera llega. Están los mejores del país y por eso hay que prepararse todo el año. Estoy muy feliz porque entrené mucho para volver y además pude quedarme otra vez con una medalla. No puedo describir la felicidad que siento”, expresó el joven deportista.

La historia de Santiago comenzó en su propio barrio. Inspirado por su hermano mayor se subió por primera vez a una patineta a los seis años. “Mi hermano practicaba cuando era más chico y me fue llevando de a poco. Me enseñó lo básico y después seguí por mi cuenta. Desde 2021 estoy entrenando más fuerte”, relató el skater que encontró en este deporte no solo una pasión sino un estilo de vida.

En Garupá, Santiago entrena en un skatepark pequeño pero suficiente para pulir su técnica. Además viaja con frecuencia a Posadas para hacerlo en mejores condiciones y seguir creciendo.

“Mi familia me apoya mucho y ve el sacrificio que hago. Viajo constantemente para entrenar mejor. En Garupá empecé desde chico y aunque no tenemos un parque grande siempre tratamos de aprovechar lo que hay”, explicó.

Más allá de las medallas para el joven la experiencia de los Juegos Evita es única. “Viajar a conocer otros skaters caminando cerca del mar… todo eso vale mucho. Son momentos que no se olvidan. Estoy muy agradecido con todos los que me ayudan y por poder representar a Misiones”, dijo emocionado.

El sueño de Santiago no se detiene en Mar del Plata. Su objetivo a futuro es ambicioso pero lo impulsa cada día. “Mi sueño es competir en la Street League Skateboarding (SLS), una de las competiciones más importantes del mundo. Me gustaría llegar ahí algún día y demostrar lo que puedo hacer”, confió.

Para él el skateboarding es mucho más que una disciplina deportiva: es una forma de vida. “El skate es hermoso, lo disfruto muchísimo. Invitaría a todos los chicos a que se animen porque es una manera de vivir la vida con adrenalina y diversión”, aseguró Santiago con la madurez de quien entiende que los logros son fruto de la pasión y la constancia.

El crecimiento del skate en Argentina impulsado por su inclusión en los Juegos Nacionales Evita desde 2022 le abrió las puertas a jóvenes talentos como Santiago que día a día consolidan este deporte urbano en la escena nacional.

En ese contexto su nueva medalla de bronce no solo premia su esfuerzo personal sino también el de toda una generación que encuentra en la patineta un camino de libertad y superación.

Fuente: Fernando Galarraga, El Territorio.

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