Historias que hacen al rugby

El predio de Crucero vibró con la mayor fiesta del rugby veterano del país. fotos: Agustina vera

El predio de Crucero vibró con la mayor fiesta del rugby veterano del país (Fotos: Agustina Vera, El Territorio)

Misiones no sólo recibió a más de 1.300 jugadores, si no que también abrió sus puertas a vivencias que cruzan kilómetros, recuerdos y amistad. Dos voces que revelan el alma del torneo.
El Torneo Nacional de Veteranos de Rugby Nave 55 no sólo reúne a más de 1.300 jugadores en Misiones, si no que concentra historias de vida que revelan la esencia de un deporte que, para muchos, es casi un estilo de vida.
Entre ellas, la de Claudio Cerrato, de Neuquén, que llegó a la Tierra Colorada luego de recorrer 2.200 kilómetros en camioneta acompañado por tres amigos de toda la vida, compartiendo mates y anécdotas que florecen de una  amistad que nació en la cancha.

Historias que hacen al rugby
Entre Ríos desembarcó en Misiones con una delegación de 70 jugadores.

“Es la primera vez que vengo a Misiones y me encantó. Venimos de un clima seco y un terreno desértico, así que este paisaje es espectacular. El recibimiento fue increíble”, expresó.

A sus 54 años, sigue jugando con los mismos amigos con los que empezó a los 15, cuando el rugby todavía era para él un descubrimiento y no un hábito que le ordena la vida. “Venir acá y compartir la cancha con ellos no tiene precio.  Nosotros no venimos a ganar nada, venimos a estar juntos”, comentó.

Historias que hacen al rugby
Corrientes pisó fuerte con un equipo aguerrido llamado “Chamigos”.

En el viaje, se turnaron para manejar y pararon en pueblos que ni conocían. “En un momento, ya entrando a Misiones, bajamos solo para disfrutar del paisaje , para sentir el calorcito”, recordó.

Para Claudio, el rugby siempre tuvo algo de ritual, los asados después del partido, los abrazos al final, las cargadas que nunca faltan.

“Acá estamos todos iguales, el que juega, el que corre un poquito menos, el que tiene la rodilla hecha bolsa. Eso es lo lindo”, agregó.

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Rugby sin presiones, el espíritu de camaradería que marcó el torneo.

La familia es otro motor. Su mamá, de 78 años, lo sigue llamando antes de cada viaje. Le pide que “juegue despacio”, un consejo que él escucha… pero que reconoce que no puede cumplir del todo.

“Yo le digo que sí, pero no sé cómo se hace eso en el rugby. Se intenta, pero uno entra a la cancha y se olvida de la edad”, mencionó.

Otra historia, distinta pero atravesada por la misma pasión, es la de Eugenio “Juje” Sarriegui, de Concordia, Entre Ríos, secretario de la agrupación Vizcachones. Llegaron a Misiones con una delegación de 70 personas entre jugadores, familias y amigos. Vienen juntos desde 2003, cuando empezaron a participar de los nacionales.

Historias que hacen al rugby
Una caravana neuquina que cruzó medio país para estar en Misiones.

Desde entonces, recorrieron el país, se hicieron una colección interminable de camisetas cambiadas y cargan anécdotas que desafían cualquier lógica.

“El espíritu de este torneo es único. La camaradería, los reencuentros, la manera en que te reciben… eso no se repite en otros lugares”, dijo.

“Nosotros venimos a jugar,  pero sobre todo a encontrarnos con los que vemos una vez al año, a brindar, a recordar a los que ya no están”, mencionó.

En la charla, “Juje” va saltando entre memorias, viajes eternos en colectivos alquilados, partidos jugados bajo tormentas históricas, cenas improvisadas en clubes con luz baja y guitarras que nunca afinan del todo.

Pero hay una que menciona con especial cariño, la del Nacional 2021 en San Juan, cuando se quebró tibia y peroné a los diez minutos del primer partido. “Yo pensé que se me terminaban  los torneos ahí”, recordó.

El viaje a Misiones también tuvo su épica. “Nosotros salimos en caravana, tres camionetas y un auto. En una estación de servicio de Corrientes nos cruzamos con otros veteranos y ahí ya empezó el tercer tiempo, antes de llegar”, comentó entre risas. “Eso tiene este torneo, empezás a vivirlo desde la ruta”.

En los pasillos del predio de Crucero, los Vizcachones se mezclan con equipos de todas las provincias y con delegaciones de Francia y Montevideo.

Para muchos misioneros, hablar con ellos es conocer otra parte del rugby argentino, una que no aparece en los resultados ni en las estadísticas.

Mientras las historias se multiplican entre los equipos, el presidente de Yaguareté Misiones, Carlos Balustra, destacó la magnitud del evento.

“Estamos muy felices, superó todas las expectativas. Venimos trabajando hace dos años para este Nave 55 y hoy podemos recibir a 28 agrupaciones, incluida una de Francia y otra de Montevideo. Es algo invaluable”.

Con 80 partidos en dos días, cinco canchas en simultáneo y un predio que puede alojar a delegaciones de todo el país, Misiones demuestra una vez más su capacidad organizativa.

“Posadas está completa. Este evento genera un efecto multiplicador enorme en hotelería, gastronomía y servicios. La provincia tiene belleza, seguridad, buena infraestructura y gente cálida. Todo eso la posiciona como una sede ideal”, subrayó Balustra.

El torneo, que comenzó con un desfile inaugural colmado de emoción, tendrá su cierre hoy en el Parque del Conocimiento, donde se entregarán las Copas de Oro, Plata y Bronce antes del clásico tercer tiempo, ese que define al rugby tanto como la pelota.

En Misiones, estos días no se juega sólo al rugby, se celebran los reencuentros, las amistades y esas vivencias que como las de Claudio y “Juje” , hacen grande al Nave 55 y explican por qué este torneo de Rugby sigue creciendo año tras año.

Fuente: Fernando Galarraga, El Territorio.

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