
Tres veces paralímpica, hoy apuesta a formar, sembrar y devolverle al deporte misionero un poco de todo lo que le dio (Foto: Agustina Vera, El Territorio)
Después de años de representar a la Argentina desde el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo, en Capital Federal, la misionera Mariela Delgado (39), referente indiscutida del ciclismo adaptado en la provincia, decidió volver a Posadas para empezar una nueva etapa.
No es un retiro ni una pausa: es un regreso con propósito. Tres veces paralímpica, hoy apuesta a formar, sembrar y devolverle al deporte misionero todo lo que le dio a ella.
Su vuelta no es sólo geográfica. Es también simbólica. Delgado eligió dejar atrás la vida concentrada del alto rendimiento nacional para instalarse definitivamente en Misiones y trabajar con chicos y chicas, convencida de que el futuro del ciclismo se construye desde abajo, con juego, técnica, valores y compromiso social.

“Después de tantos años viviendo en Buenos Aires sentí que era el momento de volver. Volver a mi tierra, a Posadas y empezar a construir algo propio acá”, señaló Mariela, con la calma de quien ya corrió las carreras más exigentes de su vida.
Delgado fue sinónimo de ciclismo paralímpico argentino durante años. Integró selecciones nacionales, compitió al máximo nivel y llevó la bandera del país y de Misiones a lo más alto. Su rutina estaba marcada por entrenamientos, viajes y competencias internacionales.
Hoy, el escenario es otro. Posadas vuelve a ser su base, pero el compromiso sigue intacto. “Yo me formé lejos de casa, en estructuras de alto rendimiento, y eso fue fundamental para mi carrera. Pero también entendí que todo ese conocimiento tiene que volver a algún lado. En mi caso, volver a Misiones era casi una obligación del corazón”, confesó.
Una nueva misión
El proyecto que impulsa Delgado está pensado especialmente para niños y niñas de 6 a 12 años, aprovechando el receso de vacaciones. No se trata sólo de pedalear: es una propuesta integral que combina actividad física, técnica, juego, educación vial y conciencia ambiental.
“La idea es aprovechar este período de vacaciones, donde hay mucho parate de actividades, y ofrecer algo distinto. Sabemos la importancia que tiene la bici, el ciclismo y la actividad física en general”, explicó.
Y agregó: “Mi herramienta es la bicicleta, pero el objetivo es mucho más amplio que subirse y pedalear”.
Mariela lo repite varias veces a lo largo de la charla. Para ella, el ciclismo es una escuela de vida. “El ciclismo tiene muchísimo de habilidades, manejo del cuerpo, del espacio. Enseñar técnica, generar seguridad arriba de la bici, confianza. Que los chicos sepan desplazarse en la calle y en los espacios públicos con mayor seguridad”, detalló.
Las clases están pensadas de manera progresiva, adaptadas a la edad y al nivel de cada participante. “No es solamente subirse a la bici y salir andando. Es aprender la posición, conocer las partes de la bicicleta, entender cómo responde el cuerpo. Que empiecen desde un punto de partida y que se vayan con conocimientos y habilidades reales”, sostuvo.
La propuesta no deja afuera lo lúdico ni el desafío. “Siempre sumamos algún condimento competitivo, de juego, para engancharlos. El ciclismo también tiene eso, y está bueno que lo vivan desde chicos”, contó.
Incluso habrá una simulación de ciclismo competitivo, adaptada a las edades, para que los chicos experimenten situaciones donde entran en juego lo mental y las habilidades motrices.
“En esas situaciones se trabaja mucho la cabeza. Aprender a manejar la frustración cuando algo no sale, a superarse, pero siempre desde un lugar tranquilo, a través del juego”, explicó la posadeña.
Sedentarismo y pantallas
Uno de los ejes centrales del proyecto es combatir el sedentarismo, una preocupación cada vez más presente. “Hoy es una constante luchar contra el sedentarismo. Hay chicos muy hiperactivos y otros muy inclinados a las pantallas. Mi idea es sacarlos un poco de eso, que disfruten de la actividad física al aire libre”, afirmó.
Para Delgado, el deporte también cumple un rol social clave. “Que aprendan a socializar a través del deporte, el compañerismo, el respeto, el trabajo en equipo. Todo eso también se enseña arriba de la bici”.
El proyecto suma además una impronta que Mariela viene trabajando desde hace tiempo y que está profundamente ligada a su formación académica y a su mirada sobre el desarrollo sustentable.
“Siempre tuve muy presente la importancia de la educación ambiental. Tengo un proyecto que se llama ‘Más agua, menos botellas’, y aunque nunca lo desarrollé del todo, siempre estuvo ahí”, apuntó.
Ahora, esa idea se integra a la escuelita de ciclismo. “Cada clase va a tener ese mensajito, esa semillita. Conciencia ambiental, respeto por el entorno y también educación vial, porque el ciclismo se practica en espacios públicos”, remarcó.
Las clases se realizarán dos veces por semana, los martes y jueves, en la zona que va desde la Cascada hasta el Parque de la Navidad, un espacio elegido por sus características naturales y su infraestructura.
“Tenemos la bicisenda, la lomita, un entorno hermoso. Igual la idea es ir variando, aprovechar otros lugares y, en alguna ocasión, ir al circuito del Parque de la Ciudad para trabajar algo más específico del ciclismo”, anticipó.
El ciclo contempla 12 clases, desde el 20 de enero y durante todo febrero.
“El pago es único, de 30 mil pesos por las 12 clases. No es por mes. Y si algún día llueve, se reprograma. La idea es que todos completen las 12 clases”, aclaró.
Un punto clave es la seguridad. “En el pago está incluido el seguro de accidentes personales. Quiero hacer algo bien, algo lindo y serio”, subrayó.
Para sumarse, los chicos y chicas deben cumplir con algunos requisitos básicos: casco obligatorio, bicicleta en condiciones y saber andar en bicicleta sin rueditas.
El link de inscripción ya está disponible: https://forms.gle/CB5jAv2bHLJbuZw18
Volver para sembrar
A sus espaldas quedan los podios, las competencias internacionales y la vida de alto rendimiento. Por delante, un desafío distinto, pero igual de exigente.
“Hoy mi objetivo es introducir a los chicos y chicas al ciclismo, enseñar de manera lúdica, que dominen su cuerpo sobre la bici y que se sientan seguros. Si de acá sale algún futuro ciclista, genial. Pero si no, igual ganamos, porque van a llevarse valores y hábitos saludables”, resumió.
Mariela volvió a Posadas. Y esta vez no para entrenar sola, sino para formar, enseñar y dejar huella. En cada pedaleada, en cada juego y en cada semilla que empieza a crecer sobre dos ruedas.
Fuente: Roxana Ramírez, El Territorio.




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