“Faltan escuelas de formación de jugadores”

“Faltan escuelas de formación de jugadores”Simple para reflexionar, pausado para recordar los momentos que lo llevaron a la cúspide en el fútbol y sereno a la hora de ensayar si pudo haber llegado más lejos. Luis “Chita” Ramos se animó al ida y vuelta en la sección Pegada al Pie, eligió al mejor jugador del mundo, también al mejor misionero con el que compartió cancha y armó su selección argentina ideal.
Pero también se refirió a su estadía en Colombia durante una etapa caliente –la fuerte presencia de los cárteles narcos – y dio su punto de vista sobre qué le falta al fútbol misionero para despegar. Chita construyó una etapa brillante en Mandiyú (1988-1993), también pasó en primera por Argentinos Juniors (1994) y Platense (1995) y en el extranjero, vistió los colores de Independiente Santa Fe de Colombia (1993 y un segundo ciclo más breve en el 97). Ya en la parte final de su carrera, en el ascenso pasó por San Martín de Tucumán, Estudiantes de Caseros y San Martín de Mendoza hasta el retiro en 1997.

“Faltan escuelas de formación de jugadores”

¿Quién es el mejor futbolista del mundo?

Diego Armando Maradona.

¿El mejor futbolista argentino de la actualidad?

Es difícil encontrar porque (el fútbol argentino) tiene un desbalance y no es estabilizado. Pero desde que llegó creo que el que marcó un poco la diferencia fue (Ángel) Di María.

¿Quién fue el mejor futbolista misionero con el que jugaste?

Creo que era un cerebro, aprendí mucho de esa persona, fue el Negro López de Atlético Posadas.

¿Cuál fue el mejor equipo misionero que integraste?

Ex Alumnos de Oberá.

¿Cuál es el mejor equipo del mundo?

Creo no equivocarme, por lo que me gusta del fútbol es Barcelona.

¿Y la mejor selección?

Sigue siendo Argentina.

¿Quién fue el mejor DT que tuviste?

Son dos: Osvaldo Chiche Sosa (en Mandiyú y Argentinos) y Ricardo Gareca (en San Martín de Tucumán).

¿Y el peor?

El Nano (Fernando) Areán (en San Martín de Tucumán).

¿Dónde fue tu pico de rendimiento?

En Mandiyú….

Quedó grabado ese famoso gol a River (NdeR: fueron dos, en septiembre del 90 al equipo de Passarella: el segundo, un golazo)…

Sí, es algo que siempre se recuerda, hay buenos comentarios cuando uno va a visitar a la familia. Soy consciente de que Mandiyú me brindó la posibilidad y me lanzó al fútbol.

¿En qué equipo te hubiera gustado jugar?

Y… River.

¿Cuál fue la mayor alegría en el fútbol?

Haber realizado mi sueño, porque era mi sueño. La peleé solo y llegué… y hacerle goles a los grandes. Eso fue en lo personal. Después obviamente, que me dio la alegría de tener una familia, que es el complemento.

¿Y la peor frustración?

Otro lugar no me cabe, cuando fui a Estudiantes de Caseros. Un maltrato… salí frustrado con las personas, más que nada, más que con el fútbol. Después obviamente que al fútbol hay que respetarlo siempre.

¿Qué le falta al fútbol misionero para despegar?

Le falta mucho compromiso dirigencial. En apostar al jugador, porque Misiones tiene jugadores capacitados, en no pensar en llegar a un torneo y traer 15 o 20 jugadores de afuera y no apostar a los de acá. Y están faltando escuelas de formación, ya sea en cada club o en un lugar especial, formar al jugador como corresponde desde una determinada edad hasta que llegue a primera. Por lo que puedo ver y analizar.

¿Mirás mucho fútbol en Misiones?

Voy a todos los partidos: Federal A, Crucero, Mitre, Guaraní, Atlético Posadas, todo lo que sea la Liga. Así que me tomo el atrevimiento de hacer esas conclusiones.

Por lo hecho en Mandiyú, ¿sos más reconocido allá que acá?

Sí, sí, por el hecho de que Mandiyú fue el lugar en el que más tiempo estuve, fueron siete u ocho años, la gente tiene el recuerdo de mi persona. De acá me fui muy joven a Mandiyú y ahí escalé y llegué dentro del fútbol.

Fuera el fútbol, ¿cuál es tu otra pasión?

El fútbol.

¿Te incentivaron para ir para atrás?

A mí no. La incentivación en el fútbol existe y siempre existió. Tengo una forma en mi vida que mi padre me ha enseñado, es blanco o negro. Incentivación siempre hubo, tuve discusiones, inclusive no iba a participar de un partido que era jugar ‘a empatar’. Dije que no… para ser más exactos era Mandiyú-Cipolletti, cuando teníamos que jugar en Río Negro. El empate le favorecía a Cipolletti para que se salve y a nosotros para entrar a la Liguilla pre Libertadores. Yo era titular y el técnico me dice ‘cómo hacemos’. Y le dije ‘dígale que me descompuse’. Hasta que antes del partido se dio marcha atrás todo supuestamente y se jugaba a morir. Y juego. Ganamos con 10 hombres 2-1, el primer gol lo hizo (el uruguayo Daniel) Oddine y el segundo yo. Hubo otros arreglos que uno se entera con los años… pero de mi parte dije que no y hubo sólo una persona que estuvo conmigo, porque fuimos a votación. Levantaron la mano todos, menos yo y el Ruso Zielinski, que era suplente. Ahí me marco él como persona.

Si tuvieras la posibilidad de compartir una charla con una personalidad, ¿con quién sería?

Sinceramente, más allá que lo conocí de paso, con (Diego) Maradona. Era un personaje que estaba capacitado para hablar de todo, obviamente si hablás de fútbol con él no terminás nunca más. Me hubiese gustado una charla con él.

Después de un clásico en Colombia te balearon la casa. ¿Cuándo dimensionaste lo que había ocurrido?

En el momento, porque me cambiaron de departamento pero mi mente estaba en otra cosa. Me iba a entrenar, concentraba y jugaba, pero mi familia quedaba en el departamento. Al toque le dije que me quería ir y ahí me vine a Argentinos. Chiche Sosa se enteró y pidió que pueda ir junto al Cuqui Silvani.

Era una Colombia caliente, ¿ya había muerto Pablo Escobar?

No, no… todavía estaba. Lo de Escobar ocurre cuando yo estaba en Misiones de vacaciones (NdeR: diciembre del 93), pero sí era un momento que me acuerdo que tenía de amigo al uruguayo, al arquero Juan Carlo Arias. Y siempre me decía cuando íbamos a entrenar y pasábamos una ruta: ‘allá está la Policía, están sacando (los cuerpos)’. Y era gente que mataban y los tiraban ahí’. Tampoco podías mirar mucho al que iba en el auto de al lado, o al que paró en una moto…. Por ahí sacaban un chumbo. Era complicado, pero mi mente estuvo siempre en el fútbol. Pero él me aconsejó que no haga ninguna estupidez, ningún gesto (en la cancha), no podías hacer porque no iba a pasar lo que pasa hoy.

¿Te ofrecieron alguna sustancia ilícita para mejorar tu rendimiento?

No, no, eso no. Pero sí vi en Colombia el primer año, cuando fui, no existía el doping. Entonces se jugaba miércoles y domingo y llegó un mes que le dije a mi amigo Juan Carlos, el arquero, “no doy más. Y cómo corren estos guachos”. Y él me dice: ‘fijate, termina el primer tiempo y qué hacen: fila india hacia el baño’. Le digo, ‘pero si hay doping no juega nadie’. Y pasó eso. Me fui en el 93 y cuando volví en el 97 no estaba nadie del plantel ese. La realidad es que nunca me ofrecieron y de haber sucedido no iba a aceptar.

¿Estás conforme con tu carrera o creés que podrías haber dado un plus más?

Podría haber dado un poquito más por muchas cosas. A veces me pongo a pensar en mi forma de ser, era muy introvertido y lo sigo siendo, que podía haber surgido un poco más si me tocaba un club un poco más renombrado dentro del fútbol argentino. Si ese gol que le hago a River lo hubiese hecho con un equipo de Buenos Aires me iba para cualquier lado; lo hice con Mandiyú que estoy muy orgulloso de haberlo hecho. Creo que hubiese progresado un poquito más… Mandiyú es mi corazón, mi vida, agradezco infinitamente lo que me brindó. A lo mejor, si tuviéramos un poquito más de suerte estaríamos en otro lugar.

Si fueras un músico, ¿quién serías?

Uhh, creo que Alejandro Lerner. Soy muy meláncolico, familiero, por ahí me identificaría un poco más con él.

¿Cuál sería el 11 de la selección argentina?

Por lo que representa en el arco, el Dibu (Martínez) no puede faltar. Los dos centrales están bien (Romero y Otamendi); de marcador (izquierdo) pondría a Tarantini, después Molina; y en el medio sobran: pondría a Paredes y Mc Allister; Maradona, Messi, Batistuta y Lautaro Martínez. Como escuché un día, si tenés la pelota no tenés que correr mucho. (Con ese equipo) no hay falencias para el retroceso, está equilibrado

Fuente: Gilberto Pérez, El Territorio.

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