Tragedia arbitral en Santa Cruz

Tragedia arbitral en Santa CruzLa comunidad deportiva se encuentra conmocionada tras confirmarse el fallecimiento de uno de los árbitros que integraba la delegación pampeana que volvía de dirigir un partido del Regional Federal Amateur en Río Gallegos.
El siniestro vial ocurrió en la Ruta Nacional N° 3, en cercanías de Cañadón Minerales, Santa Cruz. El grupo regresaba a Santa Rosa luego de impartir justicia en el encuentro entre Boxing Club y La Amistad. El vehículo en el que se trasladaban sufrió un vuelco violento, dejando como saldo una víctima fatal y heridos de diversa consideración.
La camioneta donde viajaban Cristian Rubiano, Diego Pereyra, Yasu Muñoz y Emanuel Leguizamón sufrió un grave percance, dio varios tumbos y a consecuencia de ello perdió la vida Leguizamón.
El incidente vial se produjo en el sector norte de la provincia de Santa Cruz, específicamente sobre la Ruta Nacional N° 3. Según los primeros reportes obtenidos, el siniestro tuvo lugar a aproximadamente 40 kilómetros de la ciudad de Caleta Olivia, en una zona geográfica conocida como Cañadón Minerales. Este tramo es frecuentemente señalado por los conductores debido a sus características particulares: una topografía irregular combinada con extensas rectas y la presencia constante de fuertes vientos laterales que exigen la máxima precaución al volante. Fue en este escenario donde la camioneta que transportaba a los jueces perdió la estabilidad.Murió uno de los árbitros que había dirigido Boxing – La Amistad cerca del Cañadón Minerales en el norte de Santa Cruz

«Sueño dirigir un Mundial», había confesado meses atrás, con la naturalidad de quien mira lejos, pero con los pies firmes sobre la tierra.

Ese sueño había dado un paso enorme recientemente. Meses atrás, Leguizamón había celebrado uno de los logros más esperados: su incorporación como árbitro profesional de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), lo que lo habilitaba a actuar en las categorías profesionales del fútbol nacional. «Llegó el día más esperado. Soy árbitro profesional de la Asociación del Fútbol Argentino», escribió emocionado en sus redes sociales.

Formado en la Liga Cultural de Fútbol, Emanuel fue creciendo partido a partido, con perfil bajo, compromiso y vocación. Había sido jugador en Deportivo Penales, experiencia que siempre destacó como clave para entender el juego desde adentro y ejercer el arbitraje con empatía y criterio.

En lo cotidiano, combinaba su pasión con un trabajo en negocios inmobiliarios. No era una carga, sino parte del esfuerzo. «Algún día, si Dios me da la posibilidad, voy a dejar el trabajo para dedicarme de lleno al arbitraje», decía, sabiendo que cada sacrificio tenía sentido si lo acercaba a su objetivo mayor.

Su crecimiento le había permitido dirigir la última final del Torneo Provincial entre Alvear FBC y All Boys de Santa Rosa y también fue juez en varios de los partidos del actual TRFA.

Su última designación lo había llevado al sur del país. Emanuel integró la cuaterna arbitral que viajó a Río Gallegos para dirigir el encuentro entre Boxing Club y La Amistad de Cipolletti, donde se desempeñó como cuarto árbitro, junto a Cristian Rubiano, Diego Pereyra y Yasú Muñoz. En ese viaje, la delegación visitó el Glaciar Perito Moreno, una postal que él mismo compartió en su cuenta personal de Instagram. «Ser árbitro en mi hermoso país», posteó junto con el Glaciar de fondo y volvió a expresar, una vez más, el amor por su profesión y por el camino elegido. Emanuel estaba donde quería estar: aprendía, crecía y soñaba en grande.

Hoy, el arbitraje pampeano y el fútbol en general lloran su partida. Queda su historia, su ejemplo de perseverancia y ese sueño intacto que lo definió desde joven. Emanuel Leguizamón se fue demasiado pronto, pero dejó una huella clara: la de alguien que creyó en el esfuerzo, en el juego limpio y en que los sueños, incluso los más grandes, merecen ser perseguidos.

Fuente: Julio César Santarelli, El diario de La Pampa.

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