
Cristian (medio) ya es pieza fundamental del club azul y reparte su tiempo entre el primer equipo y las formativas (Foto El Territorio)
El fútbol no conoce fronteras para Cristian Nahuel Machuca. El posadeño de 32 años comenzó a jugar desde los cuatro en la canchita del barrio Papini -Tacuarí y San Martín- formando lazos con el deporte que cambió su vida por completo.
Aventurero como pocos, Cristian perfeccionó su técnica en Huracán de Rocamora para emigrar a Paraguay y levantar el esperado título. Llegaron los halagos y el amor, y con este último una oportunidad en Europa.
Hoy, instalado en Suiza, juega en el FC City Ginebra, un modesto club que desde hace ocho años le abrió sus puertas de par en par para formar una familia y disfrutar de la vida en uno de los países más seguros del mundo.
Pero antes de todo tuvo un comienzo. Machuca es hijo de Perla y Porfirio y el menor de once hermanos. Si bien se puede decir que se crió con sus hermanas Paola y Fabiana, el en ese entonces niño conoció al fútbol en la afamada cancha de Independiente.
¿Cómo fueron tus inicios?
Empecé con el Globito a los cuatro años, fue antes del Jardín y gracias a mi mamá que me acercó a la escuelita que en este momento contaba categorías 92 y 93. Me llevaba a entrenar con ellos, hasta que me acoplé a la 93, una más a la que pertenecía.
Me desempeñaba de delantero/enganche y mi debut oficial fue en el Globo y con 15 años de edad, de allí casi que juego en Guaraní Antonio Franco pero el pase no se dio porque justo se me dio la oportunidad de ir al fútbol paraguayo; igualmente hice la pretemporada con la Franja en el 2014.
Llegaste a Paraguay y después re fuiste a Suiza ¿cómo fue ese camino?
En Paraguay estuve en Sportivo Carapeguá -ascenso a Primera- y Deportivo La Colmena -liga del interior-. Probé ir al país vecino porque tenía un amigo que era representante y me dijo que allá había más oportunidades. Así fue que hice tan sólo una prueba antes de firmar con Carapeguá.
En el 2014 salí campeón con La Colmena y goleador del torneo del interior. Ahí fue cuando conocí a mi futura pareja -Nilsa Cristaldo- que viajó en 2015 a Suiza a trabajar porque su madre vivía en España y quería estar cerca.
Logré el enganche con el fútbol suizo gracias a su padrastro que le gustaba mucho el deporte. En 2015 seguí en La Colmena, salimos subcampeones, pero decidí que era el momento de ir a Europa.

Él consiguió una prueba en Ginebra, en un equipo semiprofesional que jugaba en la tercera categoría. Por cuestiones de documentación sólo pude jugar de local este torneo. Todavía tenía contrato y la visa era de turista.
Jugué en buen tiempo ahí hasta que se me dio la oportunidad de pasar al FC City de Ginebra, equipo de categoría más baja que disputa la liga más alta de la ciudad. Hace ocho años que estoy en el equipo, hasta ya empecé a entrenar a los niños.
El club me pagó el departamento, me dio trabajo y ya soy parte de él. Me dio la oportunidad de formar una familia. Hoy estoy con mi pareja y tenemos un hijo -Bruno- de seis años que se está criando acá.
¿Cuál fue el peor momento de tu carrera?
Jugando de delantero en el 2018, en Ginebra, me tocó saltar a cabecear con un defensor de 1.90 metros y casi 80 kilos con la mala suerte que se cayó sobre mi rodilla izquierda cuando logré afirmarme en el suelo. Literalmente tuve una fractura expuesta de rodilla con hemorragia; por suerte vino un helicóptero que me atendió ante la gravedad del asunto.
Estuve nueve meses parado, ayudó que soy inquieto. La fisioterapia la hacía en el club y en casa por lo que pude volver antes del tiempo estipulado.
Empecé a utilizar la pierna derecha por el propio miedo que me generaba volver a tomar confianza en la izquierda. Cuando era chico mi papá me decía que utilice la otra pierna en los torneos de barrios, eso ayudó bastante a la adaptación, fue fácil. Soy zurdo pero actualmente me manejo con las dos piernas.
¿Hay planes de volver a Sudamérica?
Vine a buscar un futuro mejor, una estabilidad. Acá se gana muy bien pero se extraña la familia, la comida y el calor. Mucho tiempo lo pensé pero después de todo no veo una vuelta definitiva a Argentina o Paraguay.
Se vive bien, tenemos calidad de vida y seguridad. Quizás es un poco aburrido pero vale la pena para el futuro de mi hijo. Creo que cuando él sea mayor de edad lo vamos a pensar nuevamente.
¿Cómo es vivir en Suiza?
Es un país donde todo es trabajo. La gente no piensa en otra cosa que no sea el dinero. A las 18.30 se va el sol y no hay personas en las calles, en las plazas o parques. Se puede decir que es todo muy lindo en cuanto a paisajes pero casi que no te podes divertir.
Todo funciona bien, desde trenes a colectivos, aunque se trabaja mucho. En mi caso me fui apartando del fútbol profesional y por la mañana trabajo cuatro horas de conserje en un edificio, mientras que a la tarde hago entrenamiento con el primer equipo para después entrenar a los niños desde las 17.
De 18.30 en adelante ya estoy libre. Llego a casa para después llevarle al parque a mi hijo…generalmente estamos solos los dos (entre risas). Después me tomo unos mates antes de dormir.
¿Cuál es tu objetivo de acá en adelante?
Desde que llegamos siempre invertimos en tierras, en La Colmena, en Asunción, en Luque. Ahora estamos pagando un departamento en Barcelona.
El un futuro no muy lejano voy a ponerle nacionalidad argentina a mi hijo. A mitad de este mes -más precisamente el 17 de julio- voy a volver unos meses a Posadas con él, aprovechando las vacaciones de verano europeo.




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