
Lautaro tiene 16 años y mide casi dos metros (Foto: Carina Martínez, El Territorio)
En medio de un contexto en el que los recursos para el deporte son escasos y la infraestructura resulta limitada, jóvenes de San Pedro comenzaron a trazar un camino de esfuerzo y superación luego de ser convocados para integrar la selección misionera de vóley Sub-16. Entre esas historias que comenzaron a escribirse se encuentra la de Lautaro Suárez.
Con apenas cuatro años en la disciplina, el joven de 16 logró ganarse un lugar entre los mejores de la provincia. “Juego hace más o menos cuatro años en la academia que está en el pueblo. Son dos veces por semana, una hora y usualmente solemos entrenar más si tenemos algún torneo”, contó en referencia a sus inicios en FAC Academia.
En la cancha, Lautaro se desempeña como punta, una posición clave dentro del equipo. “El punta cumple la función de cubrir zona cuatro, recibir el saque o el ataque del contrincante y, más que nada, es un jugador que tiene que saber moverse y resolver en la cancha”, explicó.
Tras superar distintas instancias de prueba, su nombre apareció en la lista final de convocados, una noticia que lo tomó por sorpresa: “Fue bastante inesperado, vi una publicación de la lista en Instagram. La emoción no tardó en llegar, sentí felicidad y mucha expectativa”.
Como muchos jóvenes del interior, Lautaro combina el deporte con sus estudios. Actualmente cursa el cuarto año y proyecta su futuro ligado a la actividad física. “Quisiera seguir algo relacionado al deporte, me gusta mucho la educación física o kinesiología”, dijo, refiriéndose a sus actividades que no pasan solo por entrenar.
Suárez contó porque le apasiona esta disciplina afirmando que “me quedé porque me resultó práctico por mi altura también” -el rematador externo que mide 1.90 metros-. “Ahora hay que seguir profundizando en lo que es la selección misionera y más adelante porque no pensar a nivel nacional”, agregó.
Detrás de este logro hay una historia familiar de acompañamiento constante. Su madre, Claudia Meló, describió el proceso atravesado hasta ahora como un trayecto de compromiso: “Al principio era acompañarle a los entrenamientos. Después empezaron a surgir los torneos. Cambia la organización de la familia, las actividades, todo”.
“Ellos entrenan mucho, él juega de lunes a viernes y si surgen actividades relacionadas al vóley los fines de semana, también”.
El aspecto económico es uno de los principales desafíos. “Siempre la familia es la que tiene que cubrir los gastos de movilidad y todo lo que implica participar en torneos. Sí, es una inversión”, sostuvo Claudia, quien remarcó que el deporte forma valores.
A pesar de las limitaciones, el nivel deportivo de los jóvenes de San Pedro es competitivo, tal como indicó Melo quien acompaña muy de cerca el avance de los jugadores: “Los chicos tienen muy buen nivel. Empezaron a participar y San Pedro empezó a tener presencia en otras localidades a nivel provincial”.
Para Claudia, ver a su hijo alcanzar este objetivo es profundamente significativo. “Es muchísimo, es una mezcla de emoción y ansiedad. Hay mucha expectativa, pero si es el sueño de él, la familia también va a estar bien”, expresó entre sonrisas y emoción.
Fuente: El Territorio.



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