La natación misionera atraviesa un presente que invita a detenerse y mirar el proceso completo. Hace apenas un mes, la convocatoria de Thiago Laphitz a la Selección Argentina encendía el orgullo en el CAPRI y en toda la provincia. Ahora, esa historia suma una nueva dimensión con la confirmación de Marion Báez Breard, su entrenadora, como integrante del cuerpo técnico nacional que participará en el Torneo Promesas 2026, a disputarse en Santiago de Chile del 21 al 25 de mayo.
La escena se completa con una imagen potente: Misiones estará representada en la competencia, pero también en la conducción, en la planificación y en ese trabajo silencioso que sostiene el alto rendimiento.

Thiago había sido convocado hace un mes para el Torneo Promesas Olímpicas en Chile.
En ese sentido, la entrenadora fue clara al poner en palabras lo que significa este momento: “Es un honor enorme. Nosotros trabajamos permanentemente para obtener buenos resultados, pero sobre todo para el desarrollo y la superación personal de nuestros deportistas”.
Desde esa perspectiva, el logro adquiere un valor que va más allá de lo deportivo. “Sabemos que somos canalizadores, formadores y facilitadores para que los chicos cumplan sus propios objetivos, metas y sueños”, sostuvo, remarcando que cada convocatoria es también la validación de un camino colectivo.
Del alto rendimiento a la formación de nuevas generaciones
El recorrido de Báez Breard en la natación le aporta una base sólida a su rol actual. Como ex nadadora de alto rendimiento, supo construir una carrera con títulos provinciales, regionales y nacionales, además de integrar la Selección Argentina y alcanzar el título de campeona sudamericana.
También fue poseedora de récords nacionales en pruebas de velocidad y beneficiaria de becas de la Confederación Argentina de Deportes Acuáticos, a lo que se suma su paso por la Academia Olímpica Argentina del Comité Olímpico Argentino, donde se formó y luego asumió funciones de coordinación.

Para Marion es un regreso a la selección con mucho honor y en un rol de formadora.
Esa experiencia, lejos de quedar en lo anecdótico, se traduce hoy en su trabajo cotidiano como entrenadora. “Cuando se trata de uno, cuesta hablar de fortalezas o debilidades, pero me siento sumamente orgullosa. Es un trabajo de mucha dedicación, de priorizar mi profesión, de tomar decisiones todos los días”, explicó, al tiempo que subrayó el nivel de compromiso que exige el deporte de alto rendimiento: “Se le dedica mucho tiempo a la natación, es un trabajo muy serio el que hacemos”.
Un equipo que sostiene el crecimiento y proyecta a Misiones
Lejos de plantear el logro en términos individuales, Báez Breard hizo hincapié en el entramado colectivo que sostiene estos resultados. En el CAPRI, comparte el proceso formativo con los entrenadores Gabriel Londero y Gabriel Rodríguez, con quienes articula un trabajo coordinado que permite potenciar a los deportistas. “Generamos una sinergia muy buena como equipo, nos apoyamos entre todos y eso se refleja en los resultados, en los nadadores que llegan a la selección y en el nivel que tiene hoy la natación misionera”, señaló.
En esa misma línea, destacó que detrás de cada avance hay planificación, organización y acompañamiento institucional. “Si bien hay un mérito personal, no nos podemos olvidar de que hay todo un equipo atrás. Sin ese trabajo conjunto, sin el apoyo del club y de la provincia, sería imposible lograr estas cosas”, afirmó.
La convocatoria al seleccionado nacional abre, además, un nuevo escenario de aprendizaje y responsabilidad. “Ahora vamos en un rol de formador, pero con mucho más compromiso porque estamos representando a la Argentina”, expresó, y agregó que la experiencia también implica seguir creciendo: “Voy a estar como aprendiz de un entrenador de renombre, que incluso fue mi entrenador cuando yo nadaba. Eso también es muy valioso”.
Con Thiago ya confirmado como nadador del equipo y Báez Breard sumándose al cuerpo técnico, Misiones llega al Torneo Promesas con una doble presencia que sintetiza años de trabajo, dedicación y apuesta al desarrollo deportivo. “Esto posiciona a la provincia, al club, le da visibilidad a lo que hacemos. No es común que se reconozca al entrenador, así que lo voy a disfrutar”, cerró.
En esa combinación de esfuerzo individual y construcción colectiva, la natación misionera sigue dando señales claras de crecimiento. Esta vez, con entrenadora y nadador compartiendo un mismo destino: representar al país en la escena internacional.
Fuente: El Territorio.




Comentarios recientes