Tiago Engler: el adiós al campeón

No hay ninguna descripción de la foto disponible.El deporte misionero despide a Tiago Engler, referente del powerlifting adaptado y símbolo de superación. Su historia, marcada por la lucha, deja una huella imborrable en el deporte.
Nacido en Posadas, Tiago llegó al mundo con un diagnóstico de mielomeningocele, la forma más grave de espina bífida. Los médicos fueron contundentes: no podría caminar y su calidad de vida sería muy limitada.
Sin embargo, el acompañamiento de su familia fue clave para desafiar ese pronóstico. Creció sin barreras impuestas y con una convicción que lo acompañó siempre. “El límite se lo pone uno mismo”. Ese sostén cotidiano, hecho de decisiones simples pero firmes, fue el cimiento sobre el que construyó su identidad y su fortaleza emocional.

Su vínculo con el deporte comenzó a los 9 años con el taekwondo, luego pasó por el básquet adaptado, donde encontró un espacio de pertenencia y competencia. Fue allí donde descubrió su potencial físico y, motivado por un compañero, se volcó al powerlifting. Desde su primera competencia, en la que obtuvo un tercer puesto, su crecimiento fue constante hasta convertirse en un atleta de alto rendimiento. En cada entrenamiento, Tiago no solo buscaba superarse en lo físico, sino también demostrar que la disciplina y la constancia podían romper cualquier barrera.

El salto definitivo llegó en 2022, cuando ganó dos medallas de oro en los Juegos Nacionales Evita. Ese logro le abrió las puertas del Cenard, donde en 2023 fue convocado a la selección argentina de parapowerlifting. Ese mismo año alcanzó uno de sus mayores sueños al consagrarse campeón en los Juegos Parapanamericanos Juveniles de Bogotá, representando al país con orgullo y dejando en alto el nombre de Misiones. Su historia comenzó a trascender lo deportivo y a instalarse como ejemplo de superación.

Más allá de sus logros, Tiago se destacó por su perseverancia y su forma de ver la vida. Con esfuerzo, incluso invirtió premios obtenidos en mejorar sus condiciones de entrenamiento, apostando siempre a seguir creciendo. Su frase de cabecera sintetiza su camino. “Lo difícil se hace, y lo imposible se intenta”. Quienes lo conocieron destacan su energía, su sonrisa constante y su capacidad de motivar a otros, incluso en los momentos más complejos.

En marzo de este año, mientras se entrenaba en Buenos Aires, sufrió una descompensación causada por una infección derivada de una escara. Su estado se agravó rápidamente, requiriendo múltiples cirugías y asistencia intensiva. Durante semanas, familiares, amigos y toda Misiones acompañaron con esperanza su recuperación, en una muestra de cariño que reflejó el impacto que había generado su historia.

Finalmente, su cuerpo no resistió, pero su legado quedó grabado como símbolo de superación. Su padre lo despidió con un mensaje cargado de amor, destacando que “el cielo recibe a un campeón”.

Tiago Engler deja mucho más que medallas, deja una enseñanza profunda sobre la resiliencia, la actitud frente a la adversidad y la capacidad de convertir lo imposible en motor de vida. Su historia seguirá marcando el camino para nuevas generaciones que encuentren en él un ejemplo de lucha, dignidad y esperanza.

Fuente: El Territorio.

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