Mattje empieza a escribir su historia en la élite

Mattje da un salto de calidad en el handball nacional.  Foto: GentilezaTomás Mattje ya está en Buenos Aires. Con 17 años, el obereño dio un paso clave en su carrera al incorporarse a Dorrego Handball de Morón, uno de los clubes más importantes del país. Formado en la escuela municipal Oberá Handball y AEMO, el joven fue protagonista el año pasado con la Selección Argentina en el Mundial Sub-17 de Túnez, donde el equipo finalizó séptimo, ahora comienza una nueva etapa en la que combinará entrenamientos de alto rendimiento con la finalización de sus estudios secundarios.
El camino de Mattje empezó mucho antes de este presente. “Me inicié en el deporte gracias al profesor Ángel Dalmau, quien nos invitó cuando hacíamos educación física en el colegio. Practicamos handball y él nos propuso sumarnos al club, competir y entrenar. A mí me motivó mucho esa idea y desde que empecé le tomé mucho aprecio al deporte”, recordó el jugador, que dio sus primeros pasos a los 7 años.

Desde entonces, su crecimiento fue constante. Competencias locales en Oberá, Montecarlo, Posadas y San Vicente, torneos regionales en Corrientes, Chaco y Formosa, y despues el salto a escenarios nacionales como Mendoza, Buenos Aires, Río Negro y Córdoba. “Todas esas experiencias me marcaron, me ayudaron a entender el deporte, a conocer lugares y a seguir creciendo”, explicó.

En ese recorrido, el acompañamiento fue clave. “Me ayudó mucho mi familia, el entorno donde entrenamos, los entrenadores, mis compañeros. Cumplieron un rol muy importante también en mi formación fuera de la cancha”, destacó.

Uno de los puntos de inflexión en su carrera fueron los Juegos Deportivos Misioneros y los Juegos Evita. “Influyeron bastante porque eran una oportunidad de ser visto por entrenadores de afuera. Eso me permitió llegar a la Selección y después al Mundial, que fue un antes y un después en mi trayectoria. Me hizo darme cuenta de que podía lograr muchas cosas con el esfuerzo que le estaba metiendo”, aseguró.

Con la celeste y blanca, Mattje vivió una experiencia inolvidable en Túnez. Argentina cerró su participación en el séptimo puesto y el misionero fue una de las figuras del equipo, con actuaciones destacadas, cuatro goles ante Uruguay, diez frente a Senegal, un tanto clave contra Brasil y ocho más en la victoria ante México. “Es un orgullo enorme representar al país. Es algo que uno sueña desde que empieza”, expresó en su momento.

Su rendimiento en el seleccionado también fue una puerta de entrada al siguiente desafío. “Cuando viajás con la Selección se te abren muchas puertas. Una de esas fue Dorrego”, contó. El vínculo comenzó en la Copa Mar del Plata, donde enfrentó al equipo bonaerense. “Tuve un buen desempeño jugando contra ellos y desde ahí empezamos a hablar. Hoy estoy acá y muy contento de poder seguir en este camino”, agregó.

En Morón, el objetivo está claro. “Mis expectativas son altas. Quiero poder llegar a jugar en el equipo más competitivo del club, que es la Liga de Oro. Sé que me puede llevar tiempo porque soy chico, pero creo que se va a poder”, afirmó.

En la previa de su posible debut, Mattje contó que viene adaptándose de buena manera al ritmo del equipo y no descarta sumar minutos en lo inmediato. “Vengo entrenando bien con el grupo, tanto en cancha como en lo físico. Mañana (por hoy) jugamos contra Ballester, otro equipo potente. Pero todavía tengo que ver el tema de los papeles y toda la organización. Ojalá llegue para esta fecha”, explicó el misionero, que aguarda la habilitación para dar su primer paso oficial en el handball metropolitano.

Detrás de este presente también aparece la mirada de quien lo formó. Ángel Dalmau, su entrenador en Oberá, ya lo había anticipado.“Se dio porque él puso las ganas necesarias, entrenó con compromiso. Nosotros lo ayudamos a mejorar lo que podía mejorar. Salir del potrero a los altos estadios, Tomás es eso”.

El salto a Buenos Aires no solo representa un crecimiento deportivo, sino también personal. Mattje deberá adaptarse a una nueva ciudad, a un ritmo de exigencia mayor y a la responsabilidad de sostener su desarrollo mientras completa sus estudios. Un desafío que asume con madurez y determinación.

Pensando en lo que viene, el horizonte es ambicioso. “Mi aspiración es poder vivir de esto y dar el salto a Europa. Sería un sueño jugar en una liga donde está el nivel más alto del handball”, confesó.

Con la tierra colorada en el corazón y los sueños en expansión, Tomás Mattje empieza a escribir una nueva página. Una historia que ya dejó huella en Misiones y que ahora busca proyectarse en la elite del handball argentino.

Fuente: Fernando Galarraga, El Territorio.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.