Edgardo «Nano» Franco volvió a Buenos Aires y volvió a brillar. Esta vez no fue una victoria, pero fue algo que para él vale igual o más: rompió el récord misionero en los 10 kilómetros y se midió de igual a igual con los mejores fondistas de Argentina en uno de los escenarios más exigentes del calendario nacional.
El lunes 25 de mayo, Franco participó en la 50ª edición de las Fiestas Mayas, la competencia más tradicional del atletismo argentino, disputada en Avenida Figueroa Alcorta y Monroe, en Palermo, Buenos Aires, con más de 15 mil atletas de 43 países en la línea de largada.
Terminó octavo en la clasificación general con un tiempo de 30 minutos 6 segundos, bajando 31 segundos su marca anterior de 30m37s lograda en el Nacional de Santiago del Estero en diciembre pasado. Fue el mejor resultado de su carrera en los 10 kilómetros y la nueva referencia del atletismo misionero en esa distancia.

El pelotón y el escenario
No fue una carrera cualquiera. La prueba principal de los 10 kilómetros contó con una elite masculina de primer nivel: la victoria fue para el chubutense Joaquín Arbe con 29m20s, seguido por Manuel Córsico con 29m22s y el brasileño Wendell Souza con 29m28s. Franco se ubicó tres puestos detrás de ese podio, en una carrera donde los primeros diez lugares los ocuparon atletas con marcas de entre 29 y 30 minutos.
«Hubo un lindo pelotón y mejores corredores de Argentina estuvieron ahí, y un brasilero también, un uruguayo. Es muy bueno para mí, para medirme y hacer una buena marca», describió el misionero.
La carrera tiene historia propia. Su primera edición se corrió el 25 de mayo de 1972 con apenas 284 atletas. Medio siglo después, la convocatoria fue histórica y la competencia se consolidó como el circuito certificado más rápido de Argentina.
La marca que esperaba
El objetivo llegó con precisión. Franco tenía en mente romper el récord provincial y lo consiguió con margen. «La verdad que re bien, hice mi mejor marca, bajé 31 segundos y rompí el récord misionero, así que estoy muy contento», señaló.
Y ya apunta más lejos. «Me falta un cachito más para bajar los 30. Ese es el objetivo ahora, tratar de bajar los 10 en una carrera certificada», indicó.
El resultado no fue casualidad. Franco compitió con el equipamiento que recibió de Fila tras su victoria en la media maratón de abril, en la Fila Race en Palermo: zapatillas de carbono con las que disputó la carrera, más otros pares para entrenamiento. «La zapatilla anduvieron súper bien, me mandaron tres pares más. Con la de carbono compito y la otra entreno», detalló.
Dudas antes de la largada
La performance se dio pese a un contexto personal complicado. Franco estuvo a punto de no correr. «Estaba en duda si iba o no iba. Fue el tema de que estaba pasando mal en mi trabajo», admitió.
El aserradero donde trabaja en Azara atraviesa una crisis que se agrava semana a semana. «Estamos pasando en el trabajo una semana difícil, que está tal vez ya por el cierre de la empresa, así que costó un poco salir y competir», explicó. Aun así, fue. Y llegó entre los mejores.
Experiencia de elite
Para Franco, competir en las Fiestas Mayas significó también una escuela de alto rendimiento. Compartió largada con atletas que llevan años en el circuito nacional e internacional, y esa experiencia es parte del crecimiento que viene buscando desde que en diciembre pasado decidió pasar al doble turno de entrenamiento.
«A mí me gusta ir y correr y que haya buen nivel para poder bajar la marca, y eso demuestra cómo estamos. Por ahí falta un poco más de experiencia de correr con los grandes corredores. Pero muy bien, la verdad que una de las carreras más grandes que corrí», resumió.
La progresión es evidente. Hace pocas semanas ganó los 21k de la Fila Race en Palermo ante 6 mil corredores. Ahora, en los 10k con la elite completa del país, quedó octavo y bajó el récord provincial. Cada carrera en Buenos Aires es un escalón más.
Lo que viene
El calendario sigue cargado. Franco apunta a buscar una carrera certificada donde intentar bajar la barrera de los 30 minutos en los 10 kilómetros, una marca que lo colocaría definitivamente en la primera línea del atletismo nacional. «Quiero buscar una carrera certificada y bajar los 30 minutos en los 10 kilómetros», afirmó.
El chico que vendió locro para comprarse zapatillas siguió sumando páginas a una historia que, carrera a carrera, no para de crecer.
Fuente: Roxana Ramírez, El Territorio.




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