El final menos esperado

El final menos esperadoLuis Reinaldo Gómez
De la redacción de diario Epoca de Corrientes

Mandiyú tenía la clasificación al alcance de sus manos, pero perdió ante For Ever 1 a 0. El “negro” se salvó y los correntinos descansan hasta el próximo torneo. El partido no terminó porque un proyectil, proveniente de la parcialidad visitante, impactó en el juez de línea.
Miedo escénico, falta de actitud, subestimó al rival. Pueden ser algunos de los calificativos que se le pueden dar porque Mandiyú dejó escapar esta clara posibilidad de estar en el grupo de los 16 equipos que irán en busca del ascenso.
Sobre los tres resultados posibles que hay en un partido de fútbol, dos eran favorables a Mandiyú y uno solo le era en contra. Se dio el menos esperado, que For Ever le gane a Mandiyú, se salve del descenso y que por contrapartida, Guaraní se imponga a Sportivo Patria y sea el conjunto misionero el que ocupe la segunda plaza para la ronda final del torneo Argentino B.
Con las manos vacías quedó Mandiyú, cuando parecía tener todo a su favor, lo mínimo era llevarse un empate del estadio forevista, pero el equipo mostró su peor versión del torneo. Se le puede atribuir a muchas cosas, pero lo peor de todo es que el equipo no tuvo actitud, no tuvo ideas, no supo casi nunca cómo llegar al arco de Mauro Zachozy, entonces terminó en lo que terminó, con la hinchada correntina poniéndole el punto final al partido, cuando en lo previo se esperaba que fuera la de For Ever la que llegara al extremo de buscar una agresión a alguien para que el juego no llegue al minuto 90.
Lo hecho por la hinchada de Mandiyú no hizo más que coronar lo que desde el campo de juego daban los once jugadores que puso Jarque para que lleguen al objetivo. La hinchada, al no ver respuesta por parte de su equipo, decidió ponerle un punto final al partido, un proyectil, de los tantos que partieron durante toda la tarde de una tribuna a otra, terminó impactando en la cabeza del juez de línea César Dascanio, lo que derivó en la suspensión del partido.
Que el proyectil partió de aquí, que el proyectil partió de allá; lo concreto es que de acuerdo a lo que se pudo saber, la Policía informó que el mismo fue arrojado desde el sector en que se encontraba la hinchada de Mandiyú. Pero esto, más allá de lo lamentable, y de que todavía restaban 8 minutos por jugarse, no es más que la “frutilla del postre” de una tarde para el olvido del equipo correntino, que en la historia de los clásicos quedará escrito que un 5 de abril, For Ever le ganó a Mandiyú, se salvó del descenso y lo sacó a su eterno rival de la instancia final del torneo.
Todo, simplemente porque puso todo lo que había que poner para jugar un partido de estas instancias. For Ever no tuvo miedo escénico, al contrario, sintió respaldo por esa multitud que se llegó hasta su estadio; tuvo actitud, fue conciente de lo que se jugaba y de que había que salir a ganar o morir, morir de pie de última, pero la entrega fue total; no subestimó al rival, salió a jugarle de igual a igual, más allá de las diferencias que muestra la tabla de posiciones. Era el partido que había que ganar, lo jugó como tal y lo ganó, por eso es digno lo suyo y se merece seguir en el Argentino B. La contracara es la de Mandiyú, no fue ni por asomo aquel equipo que siete días atrás apabulló al hoy descendido Sol de América. Y no se puede decir que el mal de ausencias la afectó, porque Néstor Jarque, el técnico correntino, pudo armar un equipo con casi las mismas características del que venía presentando. No se puede decir que Ramón Martínez es mucho menos que Juan Carlos Girón o que Daniel Ojeda no rinde lo mismo que Matías Aspitia, si hasta el partido con Central Norte, Ojeda era el titular y Aspitia ocupaba un lugar entre los suplentes; que Duré no está en su plenitud, Duré no jugó ante los formoseños, como tampoco estuvo Diego Benítez, el otro ausente. No se puede caer hoy en el facilismo del “mal de ausencias”, si se le puede reconocer al técnico de que cuenta con un plantel corto, pero Mandiyú quedó fuera de la instancia final por méritos propios y no ajenos.
La versión de ayer fue la peor del equipo correntino en los últimos tiempos, careció de ideas, sólo inquietó a su rival en un par de oportunidades, con un remate de Edgar Valenzuela que entre Zachozy y en ángulo se fue al corner y luego otro centro de Ojeda, que Martínez no llegó a conectar por muy poco, sí muy poco porque esto sucedió en los 10 minutos que el árbitro adicionó en el primer tiempo luego de los incidentes que se registraron entre la parcialidad local y la Policía.
Y precisamente en ese tiempo adicional de juego, llegó el gol de For Ever, en una jugada que forma casi el “abc” del fútbol. Tiro libre a unos 30 metros del arco, Héctor Vera tomó el balón y Mauro González se paró junto al último hombre de la barrera que armó Ariel Ramírez. El remate suave de Vera fue a González quien giró libre de marcas y quedó mano a mano ante Ramírez para definir. Nadie se percató de esta jugada tan sencilla y efectiva. El segundo tiempo For Ever se lo “regaló” a Mandiyú, es que le dio terreno y pelota, pero los dirigidos por Jarque no supieron qué hacer con tantas cosas y se fueron hacia delante, pero sin ideas, los manotazos de ahogados del entrenador buscando con cambios tampoco dieron su resultado, hasta que uno desde la tribuna decidió ponerle punto final al partido, cansado de ver a su equipo ir, sin saber a donde.
Se terminó otro ciclo para Mandiyú, ahora vendrán los tiempos de análisis, de barajar y dar de nuevo y de una vez por todas analizar si Mandiyú está sólo para participar o tiene aspiraciones a más.

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