Pasó el clásico. Los ánimos están más calmados. Pero donde hubo fuego, cenizas quedan, indudablemente.
El domingo, minutos después de consumada la victoria de Crucero 3-2 sobre Guaraní, todos hablaron, explicaron, criticaron y cuestionaron la actitud de los protagonistas en la gresca generalizada que se dio entre jugadores, asistentes, utileros e integrantes de ambos cuerpos técnicos.
El único que, por cuestiones reglamentarias y por pedido del veedor Claudio Fabián, no pudo opinar sobre lo sucedido fue el árbitro Alberto Flores, quien ayer no sólo justificó sus decisiones arbitrales sino que explicó las medidas adoptadas.
“Al único que informé yo fue a Albarracín, que me pecheó cuando terminó el partido y me habló en un lenguaje grosero reclamándome por qué había terminado el partido”, se defendió el juez.
Con respecto a las expulsiones de Marcelo Morales y Gabriel Mosevich, a los 32 y 36 minutos del segundo tiempo, respectivamente, Flores dijo no tener “ningún tipo de dudas; fue todo muy claro”.
“Dardo Romero va a buscar una pelota dividida con Morales por arriba; como suele suceder en estos casos observo los brazos de ambos jugadores y el delantero de Guaraní le aplica un cozado en el rostro a Romero, provocándole un corte en la ceja, esa jugada no me dejó ninguna duda”, explicó.
“El planchazo de Mosevich también me pareció muy claro, le fue de mala manera a Ramírez y por eso no dudé en mostrarle la roja”, agregó.
Alberto Flores, quien se sorprendió “gratamente” al conocer su designación, reconoció que era consciente que “asumía una responsabilidad muy grande”.
“Fue un desafío importante; siempre se habló sobre si nosotros (los árbitros posadeños) estamos o no en condiciones de dirigir en esta categoría, yo creo que sí, y quiero dejar en claro que la Liga Posadeña es muy competitiva”, remarcó.
Cuando se le consultó qué le vinieron a reclamar los jugadores de Guaraní, primero dijo “cualquier cosa” aunque después profundizó y explicó que algunos le objetaban el tiempo que adicionó, otros por algunos foules, pero creo todos eran sin fundamento y querían tapar su derrota ante la gente con su protesta”.
Reiteró que aparte de Albarracín, Morales y Mosevich, ningún nombre más figura en el informe suyo “simplemente porque no pude ver nada más”, aunque admitió que el veedor sí podría informar a varios jugadores de ambos equipos.
Más allá de las decisiones, polémicas para algunos, acertadas para otros, el encargado de impartir justicia en el clásico más caliente de la provincia aseveró que “disfruté mucho el partido, honestamente, lo viví como una fiesta; no me faltó ritmo y no me reprocho ninguna decisión”.
La jugada que más reclamaron desde el equipo visitante fue el primer gol del Colectivero, por una supuesta posición adelantada de Marzo tras el centro de Mosevich que derivó en el tanto de Franco Cabrera.
“Lo vi en la televisión y se ve claramente que los dos jugadores (Marzo y Cabrera) estaban habilitados; fue un acierto de Castillo (primer línea asistente).
En este sentido, el hombre de negro también reconoció el trabajo de sus colaboradores. “Quiero destacar el gran trabajo de los asistentes porque son parte del equipo; sin la ayuda de ellos se hubiera hecho todo mucho más difícil”, agregó.
Ganó Crucero y volvieron los afiches
Después de un par de clásicos, ayer volvieron las cargadas de los hinchas de Crucero con los afiches. Bajo la leyenda “Franja, para el frío siempre es bueno la tricota”, los simpatizantes del equipo de Santa Inés gastan a sus tradicionales rivales, consumado el triunfo por 3 a 2 con el que Crucero le ganó a Guaraní. Los afiches aparecieron en la mañana de ayer en el centro posadeño.
Fuente: territoriodigital.com




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