Te conduce al éxito

Julio Koropeski “El éxito nunca llega solo; hay que trabajar arduamente para conseguirlo”, dice una de las tantas frases hechas en los libros. Pero independientemente del trabajo y la persistencia en las ideas, también se requieren otras virtudes.
No es fácil alcanzar en siete años todo lo que Crucero del Norte consiguió. No sólo en el terreno deportivo, sino en el aspecto social. Pero es difícil no asociar el éxito deportivo del club con la solidez que le otorga tener detrás una de las empresas de mayor crecimiento, no sólo en país, sino en el Mercosur como la empresa homónima de ómnibus.
“Desde el primer día que se fundó la Mutual (Crucero del Norte), desde que se compró el predio, se empezó a trabajar. No paramos un solo día. Ni siquiera un sábado o un domingo. Siempre estuvimos preocupados, a nivel institucional, para seguir creciendo, haciendo cosas para que la gente se acerque al club, algo que en la actualidad está sucediendo. Hoy llegan los logros deportivos, uno de los aspectos principales de este proceso”. Tal vez en esta frase esté sintetizada la filosofía de uno de los empresarios más importantes de la provincia, Julio Koropeski (39 años), alma máter de una institución que logró, en poco tiempo, cosas importantes, no sólo para sí mismo sino para el fútbol misionero.
Acostumbrado a trabajar duro, al igual que el resto de la familia Koropeski, “Julio”, como lo llaman los que tienen más confianza, abordó con DE PRIMERA la cuestión del club, su visión del fútbol posadeño y comentó algunos de sus hábitos.

¿Cuál es el objetivo de Crucero? ¿Llegar al Nacional B o la Primera?
Ni bien logramos el ascenso al Argentino A, que todavía no lo iniciamos, ya nos fijamos como una nueva meta llegar al Nacional B. Todo el mundo pregunta por qué no la primera división. Pero tomando la experiencia de otros clubes del interior me da un poco de miedo llegar a esa categoría. Por los costos, por todo lo que hoy se está viviendo. Por todo esto creo que una de las categorías más cómoda para los equipos del interior es un Nacional B. Así que ahí apuntamos.

¿Crucero del Norte tiene un proyecto a largo plazo?
Nosotros no nacimos primero como un club de fútbol. Primero concretamos el predio y llevamos a la gente por la parte social. Nuestro primer objetivo fue que la gente venga al club, pero no por el fútbol sino que viniera a disfrutar de la piscina, del gimnasio, de las instalaciones y con el correr del tiempo que se vayan acercando al fútbol. Creo que esa es la diferencia con otras instituciones. Por eso estamos convencidos que Crucero es un proyecto a largo plazo.

¿Llegaron al Argentino A más rápido de lo que esperaban?
No nos habíamos puesto fechas. Sabíamos que teníamos que trabajar muchísimo para llegar lo antes posible.

En el comienzo hubo algunos encontronazos con los otros clubes y con la Liga. ¿Eso quedó atrás?
Se aprende mucho y eso es lo bueno. Es cierto que tuvimos muchas diferencias en su momento con el presidente de la Liga, pero sabíamos que nuestro proyecto era a largo plazo y si queríamos llevar adelante al fútbol misionero en algún momento teníamos que sentarnos y aclararlas. De hecho, puede seguir habiéndolas, pero tenemos que ser conscientes que todo el fútbol tiene que estar encolumnado. Como en una empresa, puede haber muchas diferencias entre funcionarios, pero todos tienen que trabajar por un solo objetivo.

¿Cómo ve a la dirigencia del fútbol posadeño?
Creo que debe haber un cambio de mentalidad. Siempre tomo como reflejo a nivel local dos clubes: La Picada y El Brete, que tienen sus logros deportivos y que pese a la limitación (económica), uno ve que van mejorando. Se observa a dirigentes capaces, que aunque no tengan todos los recursos necesarios se las ingenian para ir mejorando. Hay que darle un cambio al fútbol posadeño a nivel dirigencial.

¿Qué falta entonces?
Hoy no tenemos gente en las canchas porque los clubes están vacíos. Se perdió ese rol social que tenían antes y que hacía que después la gente vaya a la cancha. Esa es la base a la que nosotros apuntamos.
Siempre es bueno escuchar las opiniones de todos, más aún cuando se trata de alguien, que está emparentado con el éxito.
Este presente no es casualidad, es por causalidad y por el trabajo.

Fuente: primeraedicionweb.com.ar

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