Comienza a sentir el rigor

Semana a semana, Crucero se va convenciendo de lo que tiene que hacer, de lo que puede hacer y para qué está.
La euforia de las tres primeras victorias en serie ya quedó atrás, y aunque ese colchón de puntos hoy le permitan al Colectivero mirar a todos desde lo más alto de la tabla de la zona 2 del Argentino A, la mini gira por Sunchales y Pergamino dejó en evidencia un punto al que Dechat deberá buscarle una solución inmediata.
Hasta hace quince días, el punto más alto del equipo era, indiscutiblemente, la defensa. Sea Matto, Tomasini, Rodríguez, Medrano o Correa, la solidez en la zaga central siempre fue una garantía.
Pero Libertad, primero, y Juventud, el último sábado, dejaron en evidencia que cuando a Crucero se le juega por abajo, las complicaciones realmente son importantes.
Emanuel Torres, un movedizo mediocampista que por momentos actuó como enganche, sacó a la luz que las torres defensivas del Colectivero pueden sacar absolutamente todo lo que le tiren por arriba, pero que a mano a mano padecen y sufren la velocidad y la picardía de aquellos “diferentes”.
Y esto se potenció en la última presentación, ante Juventud en Pergamino, cuando Crucero, de ser una maquinita de precisión suiza en el primer tiempo, mostró importantes grietas cuando en el conjunto local saltaron a la cancha los chiquititos Sebastián Illoa y Alexis Bulgarelli, dos incisivos jugadores de sólo 19 años que modificaron completamente el escenario y el resultado del partido.
Es que en esa primera parte, Tomasini y Matto González anularon completamente al gigante Pavone, pero cuando el técnico local entendió que por potencia y fortaleza perdía, y que la clave estaba en buscar por abajo, el fondo colectivero se llenó de dudas, se sintió pesado y en ningún momento supo cómo detener la vorágine de los picantes relevos. Y que hicieron amonestar, en cuestión de segundos, a cinco de los misioneros.
Seguramente que para que los defensores sufran tanto también hay fallas de los mediocampistas.
Por suerte para Dechat, son cuestiones que aparecen ahora, cuando hay tiempo, producto y margen para buscar soluciones. También las hay para acostumbrarse a jugar en terrenos intransitables, como el de Pergamino, porque para llegar al Nacional B, aunque el objetivo suene muy ambicioso, habrá que transitar un camino repleto de obstáculos.

Piezas que se recuperan
Pedro Brítez demostró en Buenos Aires que la lesión que sufrió no le impide ser el de antes. Y con tiempo, minutos en cancha y un rendimiento como el que tuvo en el primer tiempo ante Juventud, estará en el pico de su nivel. Gonzalo Del Bono es otro ejemplo a seguir.
El delantero vino a Misiones para ser titular y recién lo hizo en la 5ª fecha, cuando se recuperó de la molestia que no le permitía estar al ciento por ciento. Complicó y exigió en Pergamino, aunque le sigue faltando lo más importante, el gol.
Mientras todo eso pasa, Crucero, está a la vista, comienza a sentir el rigor de la categoría.

Patronato realizará siete variantes
Una jugada importante es la que realizará Patronato pensando en el clásico del próximo domingo ante Gimnasia y Esgrima de Concepción del Uruguay. Es que el director técnico Miguel Amaya decidió realizar siete cambios para mañana.
Irán de entrada Gabriel Graciani como marcador lateral, José Mancuello como marcador central, Augusto Prono como volante central, Cristian Díaz como volante carrilero, Leonardo Fernández como enganche y el delantero Diego Núñez. A ellos se sumará Edgardo Brittes quien fue titular en la primera fecha.
Saldrán del equipo, entre otros, Víctor Muller, Gabriel Zuvinikar y Diego Jara.

Fuente: territoriodigital.com

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