Juventud no pudo contra la adversidad

AntonianaCruceroAmigo de la adversidad Juventud Antoniana cayó como local ante Crucero del Norte por 4-3, en un atípico partido jugado anoche en el estadio «Padre Martearena». Quedó sin chances de acceder a la final del torneo Argentino A.
Además fue visto que el equipo antoniano está para el diván, porque ante el menor contratiempo, cae en pozos anímicos, entra en el desorden y muestra mucha inseguridad.
Ayer le costó una enormidad sobreponerse a cada circunstancia, o a cada gol del equipo misionero. Y cuando se reponía o trataba de reaccionar chocaba con la realidad, porque está claro que al conjunto «santo» le falta esa cuota de fortuna para sacar provecho de situaciones que asoman favorables.
Le pasó a poco de comenzar el encuentro, en la secuencia fatídica que protagonizó Matías Rinaudo. El volante se proyectó por derecha y quedó en franca posición de gol, pero su remate dio en el palo del arquero visitante. En la continuidad de la jugada bajó raudamente para impedir el contragolpe y «bajó» a un jugador de Crucero en media cancha, ganándose la tarjeta amarilla. Tiro libre sobre el área antoniana y el propio Rinaudo que había vuelto para colaborar con los defensores cerró mal y provocó la caída del delantero misionero. Penal, expulsión del volante antoniano por doble amarilla y gol de Crucero. Más «yeta» imposible, diría cualquier hincha en la popular.
Juventud recargó las pilas en el descanso y salió a «jugarse» la vida en el complemento, con la motivación de tener de nuevo a Martín Pérezlindo. Precisamente el reaparecido jugador puso el empate en un gol con un lindo taco y parecía que la suerte del antoniano iba a cambiar.
Pero no, porque la salida de Chmil primero y Peirone después, más la expulsión de Rinaudo y la lesión de Fernández desmembraron el andamiaje defensivo, quedando sólo Medina en la recuperación y con dos en el fondo. Y Crucero aprovechó el flanco y a través de la habilidad del paraguayo Derlis Soto comenzó a derrumbar el sueño antoniano, porque a los 16 y a los 26 minutos entró como «pancho» por su casa y puso arriba al cuadro misionero.
Otra vez a remar contra la adversidad. Con el ingreso del chico Palavecino Juventud tenía tres centrodelanteros en la cancha, pero mucha desesperación. Así y todo Navarro «guapeó» en un centro y marcó el descuento. Alentados por sus hinchas Juventud empujaba a Crucero sobre su área, pero se encontró con el arquero Franco, casi invencible.
Hay dos maneras de llegar al desastre: una, pedir lo imposible; otra, retrasar lo inevitable, sentencia Francisco Cambó. Es que el antoniano estaba totalmente desguarnecido y una trepada del lateral Dardo Romero terminó en el cuarto gol de Crucero, que prácticamente sentenciaba el partido y la suerte antoniana en el torneo.
De poco sirvió el gol de César González para volver a achicar el marcador. Lo de Juventud ya era inevitable, porque sólo le quedaba la heroica. Futbolística y anímicamente estaba «quebrado», porque si bien Palavecino tuvo una chance clara sobre el final para poner el empate en cuatro, también es cierto que Crucero pudo haber aumentado su cantidad de goles si se lo hubiera propuesto. La adversidad, las pocas fuerzas anímicas y el desorden futbolístico le pasaron factura.

Fuente: diario El Tribuno.

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