Ante la cercanía de la primera división, el cosquilleo sin lugar a dudas es diferente. Y más cuando comienza a rumorearse acerca de la posibilidad de comenzar a sentir qué es formar parte de un plantel profesional.
Esto no lo inquietó al futbolista Álvaro Klusener quien, con 19 años, atravesó por un período en el que conoció más buenas que malas en las inferiores de Estudiantes de La Plata. Y ese buen pasar, argumentado con un buen semestre en la última parte del año pasado, lo ubicó en la mira de quienes conducen a la primera. De todas maneras, Toti arrancó la pretemporada este año con la reserva Pincha -donde jugó el último tramo del 2009-, situación que no lo fastidia, porque se lo toma “tranquilo, a no desesperarme, obviamente las ganas están (de llegar a la máxima división”.
El joven que nació en la localidad de Santa Rita recordó que, “en cuarta” jugó “la (primera) mitad de año y después en reserva, jugué casi todos los partidos, dentro de todo bien, hice goles y traté de cumplir”.
Coincidió con El Territorio en que hubo pocos momentos negativos desde que abandonó la tierra colorada (a los 13 años) para instalarse en La Plata. “Por ahí lesiones, pero me pude recuperar, la familia está, apoya, llama y cuando tienen tiempo, a veces se escapan”, explicó.
Narró que no se marea mientras escala de categoría, y tampoco cuando recibió un número importante de premios por sus desempeños en las inferiores. Por ello acepta los consejos, “más que nada de los técnicos, los preparadores físicos, son los que están”.
Mientras estuvo en Misiones, formó parte de la gesta solidaria el 30 de diciembre pasado en cancha del club Brown, ocasión en que reunió con un grupo de amigos a jugar a la pelota.
“Me encanta venir, ayudar a los chicos y divertirnos un poco”, confesó Alvaro, a quien le hace muy bien venir a este tipo de citas.
Pero, Santa Rita es un lugar especial, por eso “siempre cuando voy a mi casa me quedo en el pueblo, me siento cómodo con mi familia, mis amigos y trato de aprovechar esos momentos en que estoy acá”.
Klusener no desespera, agacha la cabeza y comienza un nuevo año, consciente de que puede llegar la posibilidad en cualquier momento con los colores pinchas.
Fuente: territoriodigital.com




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