Bronca azulgrana contra Néstor Pitana

El técnico Diego Simeone se retiró anoche del estadio de Rosario Central sin formular declaraciones y su continuidad o no en San Lorenzo se definiría en la semana.
La caída ante Central tiró por la borda el alivio que había conseguido con la victoria de la semana pasada ante Chacarita.
En tanto, dirigentes manifestaron disconformidad con el árbitro misionero Néstor Pitana.
El pro tesorero Marcelo Ercolano se quejó al hablar por radio La Red que “en la jugada del último minuto no fue foul» y anunció que presentará un informe ante el tribunal de disciplina.
Una versión dio cuenta de que Ercolano fue hasta el vestuario del árbitro para adelantarle lo del informe.
Desde esta fecha rige una norma que prohíbe que jugador, periodistas, dirigentes o cualquier persona ajena a la terna arbitral y al cuarto árbitro tenga acceso a ese vestuario.
La norma sanciona con seis meses a cuatro años de suspensión a los árbitros que permitan el acceso de terceros al vestuario y con un mes a dos años de inhabilitación si no denuncian lo ocurrido.
Pitana y sus tres colaboradores se fueron del estadio sin formular declaraciones.
De todos modos, y más allá del error que se le puede atribuir al misionero, el intento de la dirigencia de San Lorenzo por responsabilizar al árbitro o a un factor externo por la derrota esconde la falta de autocrítica de la conducción por sostener a un técnico que, con uno de los mejores planteles del fútbol argentino, se repite en sus errores, no transmite una idea clara y concretó un nuevo fracaso en su ciclo.
En tanto, el delantero Bernardo Romeo dijo que “se hizo muy difícil jugar con dos hombres menos” y si bien aseguró que no hablaba “ni de las expulsiones ni del árbitro”, luego reconoció que “lo de Bottinelli no era para expulsión; creo que lo más justo hubiera sido un empate”.

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