No podía fallar y cumplió

No podía fallar y cumplióEsta vez, ante la presión, respondió bien. Si no ganaba el crédito comenzaba a deteriorarse, indudablemente. Pero ayer, frente a Central Córdoba de Santiago del Estero, por la 12° fecha del torneo Argentino A, el Colectivero dejó en claro que aún dará pelea y que la gira por tierras cordobesas no reflejó el verdadero nivel del equipo.
Sin embargo, el 2-0 sobre el colero de la zona 2 no debiera colmar las expectativas. Porque se le ganó, sin ningún tipo de cuestionamientos, a un rival claramente inferior, que vino a Misiones sin otras ambiciones que las de rasguñar un punto para seguir alejándose del descenso y la promoción.
Pero igual había que tomar el partido como una final. El hecho de haber sumado sólo uno de los últimos nueve puntos puso en duda el tercer escalón de las posiciones. Central venía mal, es cierto, pero los dos partidos que ganó fueron frente a Talleres y Antoniana, los dos mejores de la tabla.
Y Crucero seguía en ese orden de ubicaciones. Además, en el historial, el Colectivero sólo ostentaba un triunfo en cinco presentaciones. Y muchas veces, las estadísticas pesan.
Y tampoco hay que olvidarse que Central había eliminado dos veces a Crucero en el Argentino B.
Por todo esto, pero fundamentalmente porque las cosas se habían comenzado a complicar luego de las dos derrotas seguidas –más la levantada de Unión-, el conjunto misionero no podía darse el lujo de no ganar.
Y lo hizo con autoridad, personalidad y buen manejo de pelota, algo que indudablemente aporta Pedro Brítez cada vez que juega. Justamente en el último encuentro en el que Pey fue titular, Crucero dio cátedra de fútbol frente a Unión de Sunchales. Y aunque ayer no fue una máquina de lucir, le alcanzó para quedarse con los tres puntos.
El gol de volea del propio Brítez a los 4’, tras una peinada de un defensor que lo habilitó, trajo alivio en Santa Inés.
Las limitaciones defensivas del rival le permitieron al dueño de casa llegar en reiteradas oportunidades al arco de Montenegro, pero en la misma medida Central se fue soltando y también pudo haber empardado a través de García, primero, y Sáez, segundos más tarde.

Había que ganar, y punto
El 1-0 tan prematuro se transformó en un arma de doble filo. Porque la calma que significó la apertura le sacó el miedo a la visita, que con el manejo de García y Salto por las bandas, y las incursiones de Sáez produjo incertidumbre en la última línea local.
Que Mosevich no agarre la lanza y permanezca clavado en la defensa fue una clara idea de que lo primero estaba en defender el arco de Gaona, y recién después en definir la historia. Crucero trianguló pero no lastimó, y pese a que controló a un rival muy dependiente de Sáez, la mínima ventaja no permitió relajarse en ningún momento.
Y eso que con el ingreso de Cabrera por Yegros Tejada –Soto se adelantó unos metros- Gamarra y Marczuk conformaron el tradicional y siempre productivo doble cinco, pero así y todo Central Córdoba se las ingenió para originar peligro.
Fue más vertical, veloz y activo que el dueño de casa, y si no se llevó algo de Misiones fue porque Gaona sacó un par de atajadas de la galera. Y también, obviamente, porque el ingresado Del Bono marcó el 2-0 que fulminó el apetito santiagueño cuando se jugaban 38 minutos de la parte final.
En la semana habrá tiempo y lugar para corregir errores y potenciar virtudes, como bien lo reconocieron los protagonistas, pero pasó una nueva fecha y Crucero continúa entre los mejores tres, que es lo importante.

Fuente: territoriodigital.com

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