Cuesta analizar a este Crucero del Norte. Porque por momentos cumple, por momentos preocupa. Y como así y todo le alcanza para ser el segundo mejor equipo de la zona 2 del Argentino A, no caben dudas de que el crédito está abierto.
Sin embargo, el técnico Daniel Raschle y sus colaboradores deberán tomar nota de lo sucedido en los últimos dos meses, quizás los más irregulares de la temporada.
En ese período de tiempo, el Colectivero pasó de ser una máquina perfectamente aceitada a un equipo sin rumbo, desarticulado y confundido.
Si a los números hay que remitirse, el balance es positivo. Pero no es lo mismo pelear con equipos inferiores, como lo fue Central Córdoba el último domingo, que tener enfrente a rivales de la categoría de Patronato, Talleres de Córdoba, Huracán de Tres Arroyos o Santamarina, hoy por hoy los mejores del certamen, a los cuales enfrentaría en caso de avanzar al Pentagonal final.
Una vez más quedó en evidencia la importancia de contar con Pey Brítez en la conducción. Con él en cancha, Crucero se mueve de otra manera, aparecen las mini sociedades organizativas y el equipo tiene un equilibrio en las líneas.
Es verdad que por diferentes motivos (lesiones o suspensiones) Raschle nunca pudo contar con el once inicial, pero resulta imprescindible buscar alternativas de cara a lo que se viene.
El próximo rival, por el interzonal, será Rivadavia, que complicó al Colectivero en Lincoln ganándole 2 a 0. Y aunque esta vez el adversario venga golpeado (sacó dos de los últimos 15 puntos y viene de tres derrotas consecutivas), el conjunto de Santa Inés deberá retocar cuestiones para consolidar una idea de juego y aspirar a cosas importantes en el Pentagonal, donde un error (y ya pasó en el Apertura frente a Unión) puede costar demasiado caro.
Por el momento, los tres puntos de ventaja justamente sobre Unión otorgan algún tipo de ventaja. Será cuestión de saberla administrar.
Fuente: territoriodigital.com




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