Una pobre despedida tuvo Crucero del Norte en el Clausura del Argentino «A», este domingo en el estadio «Padre Martearena» de Salta, donde fue superado por Juventud Antoniana, 3 a 0, perdiendo buena parte de las chances de acceder a uno de los Pentagonales finales.
Lucas Rodríguez, Facundo Ermini y Carlos Medina, de penal, anotaron para los salteños.
Sergio Recalde dejó con uno menos a Crucero, sobre los 35′ de la etapa inicial.
El equipo misionero fue una sombra y no tuvo respuestas ante un rival que fue superior a lo largo de los 90 minutos.
De esta forma, el Colectivero peligra su pasaje a uno de los Pentagonales finales.
Depende de una derrota de Unión de Sunchales ante Talleres en Córdoba.
El resultado final eximiría de cualquier comentario, de cualquier análisis, pero no, porque pasaron cosas, positivas y negativas en el Santo.
Entre los puntos a favor de Juventud se debe volcar a Lucas Rodríguez, quien se las ingenió para moverse cerca de Marcos Navarro y así el Santo tuvo el poco fútbol que se vio en el Mundialista. También hay que poner en el casillero de lo positivo a la defensa, aunque esta no fue exigida en la medida que se esperaba, debido a que Crucero del Norte fue un equipo livianito, sin ideas y con poca capacidad ofensiva. El Colectivero se excedió en el juego brusco y quedó ausente de ideas.
En lo negativo del Antoniano hay varias cosas. Más allá de los tres goles, dos de ellos se dieron sobre el final, y allí está la contundencia.
A Juventud le costó una enormidad llegar con peligro hasta Julio César Gaona. Y cuando lo hizo, dilapidó las oportunidades. Volvió a tener un déficit llamativo por el sector derecho, donde Matías Rinaudo no aportó una salida clara y se enredó más de lo que jugó.
Y llegó a la goleada sólo por los errores de los rivales, claro que los aprovechó, pero no tuvo el fútbol como para poner en un arco a un Crucero de pobrísimo nivel, con jugadores que estuvieron en otra cosa, menos en el partido.
La jugada que abrió el camino a ese desahogo final fue construida por Carlos Medina asociado con Marcos Navarro y ejecutada por Lucas Rodríguez, quien, con un toco suave de zurda, dejó sin reacción a Gaona.
Luego no pasó mucho, Juventud se dedicó a cuidar la pelota, a transportarla con tranquilidad y sin desesperación, muchas veces irritó a sus hinchas, los que se acordaban de viejos fantasmas de perder cada vez que tuvo uno o dos hombres de más.
Esta vez el Santo fue inteligente, esperó su momento y se terminó subiendo al “Crucero” para navegar por aguas tranquilas y sin poner en riesgo un triunfo que terminó siendo cómodo. Juventud consiguió su objetivo, estar entre los 10 mejores, pero, a decir verdad, no le sobró nada.
Crucero, en cambio, se metió con el último suspiro, pero no por méritos propios sino que por los resultados de los rivales. Ahora comienza otra historia.
Fuente: territoriodigital.com



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