Crucero cayó 3 a 1 con Patronato en Paraná y quedó eliminado de las semifinales del Clausura, aunque cerró de muy buena manera su primera temporada en el torneo Argentino A de fútbol.
El Colectivero, que debía ganar para jugar por el ascenso a la B Nacional, cometió un par de errores defensivos y nunca tuvo tiempo como para recuperarse.
A Patronato lo tranquilizó enormemente el prematuro gol de Fabián Espínola, cuando sólo se jugaban tres minutos de partido.
A partir del tanto, el dueño de casa comenzó a manejar el pleito sin las presiones previas que significaba tener que ganar para no depender de otro resultado.
Y esa presión, lógicamente, cambió de bando. Los planes modificaron el planteo inicial. El equipo Rojinegro, que había quedado libre en la fecha anterior y llegaba mucho más descansado, no perdonó el primer error defensivo del Colectivero y estampó el 1-0.
Pese a la desventaja, el dueño de casa no mostró demasiado en el plano ofensivo, y sólo le alcanzó con aprovechar los errores ajenos para originar situaciones frente al arco de Schab.
El equipo de Raschle, por su parte, intentó lastimar a partir de lo que produjera Brítez, aunque las maniobras individuales de Fernando Márquez también obligaron a tomar recaudos al fondo parananese.
Dentro de un trámite equilibrado, Patronato, en su segunda llegada profunda, amplió ventajas a través de Diego Leclercq, quien en zona de gatillo demostró porque tuvo un paso importante por Aldosivi de Mar del Plata en la B Nacional.
Así se cerró la primera parte: con un equipo local tranquilo por la ventaja y un Crucero confundido, al que sólo le quedaban 45 minutos para marcar dos goles y conseguir un empate que, con la victoria parcial de Antoniana sobre Gimnasia (ER), alcanzaba para ser finalista del Clausura.
Pero en el complemento Crucero comenzó más enchufado. Y el gol de Cuqui Márquez, a los 13’, no hizo más que alimentar el estado anímico misionero.
Las acciones pasaron al campo de enfrente, y los dirigidos por Raschle tuvieron al menos cuatro chances como para liquidarlo.
Pese a estar más descansado, Patronato sufrió el aspecto físico del equipo misionero, y durante varios minutos el estadio estuvo silenciado por el predominio visitante.
Pero la ley del fútbol es clara: los goles que no se hacen en un arco por lo general se sufren en el propio. Y eso fue lo que sucedió.
Se jugaban 41 minutos del segundo tiempo y el ingresado Brittes clavó un terrible bombazo desde afuera del área para establecer el 3-1 definitivo.
Fuente: territoriodigital.com



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