Las fotos grafican el estado de ánimo que hoy aflora en los jugadores de Boca Unidos. Los brazos en alto dan cuenta de un nuevo triunfo alcanzado el domingo. Esta vez ante otro grande de la categoría de Ascenso, Unión de Santa Fe, conducido técnicamente por Darío Kudelka, el entrenador que lo llevó a la B Nacional al conjunto de la ribera correntina.
Fue la tercera victoria al hilo, que le permite a Boca Unidos volver a situarse en soledad en lo más alto de la tabla de posiciones, cuando se cumplieron cuatro fechas del campeonato. Y, de nuevo con el “tatuaje” que hizo posible sumar nada menos que diez de los doce puntos que disputó hasta el momento, y con el rótulo de invicto, además.
Hoy, su mensaje se basa en una encomiable entrega física, dentro de un funcionamiento donde se observa la solidaridad para recobrar la pelota y cubrir los espacios cuando la tiene el rival. Solidez defensiva y contundencia para capitalizar las situaciones de peligro que genera.
Con ello, más actuaciones individuales descollantes en algunos casos. Llámense Nereo Fernández y Antonio Medina, en estas primeras fechas, más la regularidad de Miguel Ángel Benítez (el que maneja los tiempos del equipo) y Franco Amaya; bien acompañados por los demás jugadores en función colectiva, Boca Unidos se mantiene en lo más alto del campeonato.
Mérito que nadie le puede discutir. Eso sí, estos triunfos deben darle la tranquilidad necesaria para ir quitando las imperfecciones e incorporar alternativas tendientes a realzar aún más el buen rendimiento colectivo. El director técnico Juan Amador Sánchez confió, después del triunfo del domingo contra Unión (2-1) de Santa Fe, que dispone de un plantel de jugadores capaces, “tenemos casi dos equipos”, dijo.
El entrenador también admite que hay cosas por mejorar, destacando que cuando pueden jugar lo hacen y cuando no compensan con gran amor propio y notable entrega física, corriéndolas todas. Pero es evidente que todavía Boca Unidos no incorporó el trazo fino. Ése que le dé el salto de calidad, el toque de distinción, con la marca registrada que lleva a los grandes elogios y deriva casi siempre en la estación del éxito.
Entonces, faltaría adosar más circulación de la pelota, controlarla mejor y, en determinados momentos del partido, manejarla con “paciencia” hasta encontrar los espacios necesarios para ser “explosivo” y buscar con decisión el arco rival. Tal vez este aspecto es el “debe” que hoy aqueja a Boca Unidos. Algo que los triunfos pueden ayudar a superar.
Eso sí, plantel, cuerpo técnico y dirigentes, deben seguir bien amalgamados en este proceso que se viene desarrollando con seriedad y responsabilidad; para que la bandera del fútbol que identifique a Boca Unidos pueda flamear en cualquier terreno de juego, reluciendo con todo su esplendor.
Y que los brazos en alto continúen siendo la insignia de los grandes éxitos.
Fuente: diario Época.




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