Los colores albicelestes quedan pegados en el lobby de un hotel céntrico en la capital provincial. Es la previa a la merienda y Diego Diellos se toma un recreo para saludar a su prima Ivana y recordar algunas anécdotas, consciente de que el gran desafío estará este miércoles, en el césped de la cancha de Guaraní, ocasión en que la selección argentina Sub 20 se medirá con su similar de Paraguay desde las 16.
Nacido en San Vicente, el rubio delantero de Quilmes es una de las caras del combinado que dirige Walter Perazzo y que hoy se presentará en la tierra colorada después del empate sin goles que se produjo el lunes último, ante el mismo rival, en Resistencia.
Con 17 recién cumplidos, es una satisfacción para el rubio delantero regresar a la provincia, más allá de que hace cinco años viste los colores del Cervecero, después de pasar una prueba acompañado de papá Luis.
Su trayecto ascendente en Quilmes -de sexta pasó a entrenar con la primera- hizo que el cuerpo técnico del seleccionado lo convocara como una apuesta a futuro (es sub 18), según las palabras del propio Perazzo, y si bien no se quedó trabajando con el plantel superior -actúa en reserva- está en la consideración del técnico cervecero Hugo Tocalli. “Con 16 años hice la pretemporada con la primera, pero Tocalli me explicó que por el tema de cupos debía bajar. Vinieron (Bernardo) Romeo y Diego Torres, que tenían experiencia, e iba a bajar”, explicó el juvenil.
Si bien le hicieron un guiño (“nos dijeron que estemos tranquilos, que nos van a poner fichas”, señaló), en el club quieren evitar que los chicos sean los encargados de poner la cara ante el mal momento deportivo.
Por recomendación evitó quedarse en la pensión debido a que “era medio jodida. Los chicos que estaban se descarrilaban, dejaban el colegio, andaban en cosas malas, entonces era la mejor decisión que esté mi mamá (Marina) con nosotros; y mi papá va cuando puede”, ya que trabaja en la terminal de San Vicente.
Entonces las cosas están claras. Sólo hay que entrenar y descansar y… “mi mamá hace de niñera, nos cuida a nosotros (risas)”, a raíz de que también está en el Cervecero su hermano Gastón de 18 años que juega en quinta.
Diego se siente a gusto en Ezpeleta, localidad en la que habita (al sur del conurbano bonaerense) a pesar de que “el primer año era un bajón, era un re cambio; ahora no quiero volver más (risas), sólo de vacaciones. En todos lados tengo amigos, en 25 de Mayo y San Vicente, eso es lo que más se extraña. No es lo mismo estar juntos que en contacto por esas vías (en referencia a las redes sociales)”.
Reflexiona, pero sabe de inmediato cuál es su objetivo: “Ahora, es volver a primera, sé que estoy a un paso. Mi objetivo es debutar en primera y meter un par de partidos”.
Fuente: territoriodigital.com




Comentarios recientes