Para muchos de los participantes será inolvidable; para el protagonista principal, seguramente también. Más de trescientas personas se reunieron en torno a él, se sacaron fotos, le pidieron autógrafos y se dieron el gusto de jugar con un profesional.
Matías Giménez, el hombre en la tarde céntrica posadeña, se movió con soltura dentro del improvisado rectángulo de fútbol tenis y, tímido, no rechazó los pedidos de firmas e instantáneas incluso cuando los conductores pedían a los presentes que lo dejaran continuar con las actividades.
Es que para el nacido hace 26 años en Apóstoles son estas sus primeras vacaciones como jugador de uno de los clubes más populares, Boca, y, tal vez, la posibilidad más importante de presentarse ante el público de la tierra colorada como uno de los más destacados futbolistas misioneros a nivel nacional.
Por ello la masiva concurrencia, que dejó un saldo más que positivo para Cáritas, ya que la jornada tuvo fines netamente benéficos.
No hicieron falta grandes presentaciones. Se sabe quién es Matías y lo que significa para los fanáticos de Boca y para todos los chicos tener la ocasión de compartir un rato con alguien que viste domingo a domingo la camiseta azul y oro, y que, generalmente, sólo se puede contemplar por televisión.
Niños, adolescentes, jóvenes y no tanto, curiosos, madres como acompañantes y padres tanto o más asombrados que sus hijos. En la calurosa tarde de la céntrica Plaza 9 de Julio hubo lugar para todos. Tanto así que también las chicas de la Escuela Municipal de Fútbol mostraron su sorprendente capacidad con la número 5.
Para participar, sólo hubo que entregar un alimento no perecedero o un utensilio de cocina. A cambio, Cáritas entregó un número, que se utilizó para seleccionar a los jugadores y para sortear camisetas (suyas, de entrenamiento de Boca, de Juan Román Riquelme y de Martín Palermo) en el cierre de la jornada.
El fútbol-tenis fue una excusa para que Giménez compartiera cara a cara, hombro a hombro, un momento de deporte y diversión junto con (y frente a) sus admiradores.
Después, desde menuditos que se las arreglaban como podían para patear la pelota hasta los más grandes que oponían resistencia a la zurda del apostoleño, la acción se desarrolló entre pausa y pausa por los contínuos pedidos de autógrafos y fotos.
Matías expresó su satisfacción por poder compartir la jornada con los misioneros y por haber llegado lejos tras una vida muy sacrificada para poder llegar a ser profesional.
Además, destacó lo importante de la iniciativa, ya que hubo unas doscientas donaciones que Cáritas Diocesana destinará a las familias damnificadas por el último temporal.
Fuente: territoriodigital.com



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