Cuando las oportunidades se presentan hay que aprovecharlas al máximo. Y más aún cuando las exigencias están bien marcadas, como le ocurre al misionero Jorge Piñero Da Silva en el fútbol profesional. Actual delantero de Godoy Cruz de Mendoza, la revelación en primera división, este minidescanso por las fiestas de fin de año le permitieron a Jorge recluirse por unos días en su Candelaria natal y desde allí soltar sus anhelos para el 2011.
Su llegada a la capital mendocina se dio a mediados del 2010, cuando dejó la Comisión de Actividades Infantiles (CAI) de Comodoro Rivadavia para convertirse en una de las apuestas del Tomba.
La ocasión era inmejorable. Pero hubo un imponderable que no estaba en los planes. Apenas pisó suelo cuyano en la revisación médica arrojó que tenía un problema en los meniscos de la rodilla derecha. “Llegué un jueves y al otro día saltó ese problema, fue una decisión rápida. Al otro día me operaron, si no no firmaba”, narró Jorge.
Esto llevó a que el club le comprara sólo el 25 por ciento del pase cuando en la previa iba a quedarse con la mitad de la ficha del jugador. De todas maneras, Piñe no se desesperó: inició la recuperación durante dos meses aproximadamente, aunque “tenía ganas de jugar, me sentía bien de la rodilla y jugué, empecé bien, hice goles”, recordó.
En el arranque del torneo pasado estuvo a punto de ir al banco nada más y nada menos que frente a Boca. Al final, debutó en reserva con un triunfo 2-0 sobre el Xeneize con el agregado de que marcó uno de los tantos. “Concentré con la primera y dos horas antes me avisaron que iba a jugar en reserva, así se maneja el Turco (Asad, el ex DT), me sentía para jugar”, confió. Rápidamente los ojos se posaron en él; así, jugó nueve encuentros en el preliminar y anotó cuatro tantos, “sentía dolores, por ahí mi rodilla no estaba fuerte y cuando subía de peso, se notaba. Después bajé pero no pude llegar a estar como quería”, describió Piñero Da Silva, quien a lo largo del semestre siempre contó con la confianza de Omar Asad, aunque el buen presente de los delanteros titulares le dieron poco margen para mostrarse.
¿Qué otras cosas te sorprendieron del fútbol de primera?
Más que nada como se juega, hay más libertad, es más rápido y no se pierden muchas pelotas con en la B Nacional. Y tenés un error y no te perdonan, hay más efectividad. Se asegura bien la pelota, eso tiene Godoy Cruz, un buen mediocampo, juega bien.
Eso es lo que el Turco decía, salía a buscar los partidos y casi siempre le daba resultados, muy agresivo era el equipo, va para adelante y va rotando y nosotros somos pivotes para los que llegan.
De la B Nacional a primera, ¿cuesta menos la adaptación?
No, el cambio que hay es lo que te dije. Después es igual, aunque hay que tener más técnica, se corre igual y la agresividad es igual. Hay que cuidar la pelota y no tener errores. En primera es distinto, hay que jugar más rápido y hay más espacios. En la B Nacional hay más choque, yo estaba acostumbrado a esa manera.
¿Te dolió la salida del Turco?
Creo que a todo el plantel, teníamos la ilusión de jugar la Copa con él. Aparte se armó un buen grupo y los colaboradores te tratan todos por igual, más que nada por eso. Ahora no sé qué va a pasar con el nuevo técnico (NdeR: Jorge Da Silva).
El misionero se anima y bromea: “El nuevo técnico tiene mi apellido”, en referencia al Polilla, el uruguayo que en Argentina vistió los colores de River. “Seguro cuando me vaya me va a decir la idea que tiene, hay dos torneos, me tengo fe con una buena pretemporada”, sintetizó Piñero Da Silva.
El futbolista de Candelaria vuelve sobre sus pasos para remarcar: “Lo me que cagó es que nadie sabía que yo tenía ese problema, ni yo, si no me iban a comprar el 50 por ciento. El Turco me dijo que me iba a tener en cuenta”.
A los proyectos deportivos le suma el hecho de terminar su formación, por eso este año espera retomar los estudios secundarios y terminarlos, ya que “te sirve”, se sinceró.
El club en sí, ¿te sorprendió?
Antes de irme pregunté como era, por ahí te vas y estás varios meses sin cobrar, no soy como otros que están salvados. Lo que dicen es que creció mucho en los últimos años.
¿Qué aprendiste en la B Nacional?
Todo, muchas cosas. Debuté a los 18 en la CAI, estuve cuatro años, los dos últimos años terminé jugando de titular, es una vidriera importante, más que nada la CAI, que éramos todos jóvenes. Si metíamos una seguidilla de partidos nos miraban todos. En la última temporada anoté 14 goles.
Caruso Lombardi preguntó por mí para llevarme a Tigre y de Nacional B varios me quisieron llevar: Aldosivi, Instituto, pero es difícil que la CAI te venda a un club de la misma categoría, ellos apuntan a otras ventas.
Y ahora, copa y campeonato, ¿de qué depende que juegues?
Siempre estaba entre los 20 (que concentraban con Asad), diría que puedo estar. Si van a llegar más refuerzos… yo me quiero quedar, mi representante (el Colorado Carlos Mac Allister) me dijo, si voy a tener alguna chance. Ahora si no me va a tener en cuenta buscaré otra cosa. Volvería a la B Nacional si es un club grande, pero me quedan dos años y medio de contrato con el Tomba. La quiero pelear. Estando bien, me siento para jugar, por eso le comenté que no me quería ir, había una posibilidad en China, pero no. Quiero quedarme ahí por los menos seis meses más”.
“Me acompañaba a hacer las compras”
En la puesta a punto, hubo injerencia directa de la dieta. En ese aspecto, Piñero Da Silva confesó que ahí llegó la lucha con la nutricionista, para mantener el peso. “Me daba el plan y me llevaba inclusive al supermercado a hacer las compras, todas cosas light, comía dos o tres días y después abandonaba”, apuntó.
Agregó que no llego al “peso ideal”, pero “me sentía bien en lo futbolístico, hacía goles, participaba de las jugadas”. De todas maneras se dio cuenta que daba ventajas en lo físico, “no podía picar para los costados como quería, o sea no me daba ese aire, por eso me costó”.
Debutó ante ante Lanús en cancha del Grana (ingresó en el ST); luego ingresó ante Tigre en Mendoza, Huracán en Parque Patricios y el último contra Quilmes, en el Centenario.
Ante River (club del que es simpatizante) jugó en reserva, en Mendoza, y recordó que “una vez jugué contra (Ariel) Ortega en Mendoza (por la B Nacional: el Burrito en Independiente Rivadavia y Piñero en la CAI) y en un amistoso con River en el predio de Ezeiza”. Y cerró: “Lo que más me impresionó es verlo a Verón”.
Fuente: territoriodigital.com




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