“Me gusta el fútbol que no da un mango”

“Me gusta el fútbol que no da un mango”Mencionar que es un apasionado del fútbol no es ningún descubrimiento en Eduardo Sacheri; sin embargo, la forma en que transmite sus conceptos provoca que el diálogo se torne de entrecasa y que prácticamente no exista una barrera con esa pluma marca registrada, que es devorada por los lectores con sus cuentos de fútbol, además de otras novelas, entre ellas la que lo llevó a ser foco constante de los flashes y las cámaras (La pregunta de sus ojos, llevada al cine por Juan José Campanella con el nombre de El secreto de sus ojos).
En el momento que lo abordó El Territorio, Sacheri se confesó “un poco triste”, por la derrota de Independiente ante Inter de Brasil por la Recopa, aunque ese estado iba a diluirse rápidamente con el partido siguiente por el torneo local, al cual asistiría con su hijo Francisco. Aunque antes, iba a tener candombe con el Tano Pasman, con quien tenía que observar un partido de River y luego volcar algunas líneas para una revista colombiana.
El hecho de escribir cuentos de fútbol, ¿fue una vía de escape para narrar lo que siente un futbolero?
Más en general, para mí escribir es un modo de mejorar mi propio mundo. Inventar historias es un modo de que la vida se parezca más a lo que a mí me gustaría que fuera. En distintos ámbitos y también en el ámbito del fútbol, a lo mejor el fútbol que cuento en mis cuentos es el que más me gusta, que no es el de los millones y millonarios, de los mafiosos… sino el fútbol que jugamos. Lo que creo que es la esencia, el amor por jugar con tus amigos, enfrentar a los rivales y en todo caso amar a una camiseta. Pero son todas cosas que no dan un mango, ése es el fútbol que a mí me gusta. Me parece que la literatura se lleva bien con esos mundos pequeños, que son más apacibles que esas cosas rutilantes del éxito profesional.

¿Con qué se hubiera conformado Eduardo Sacheri como jugador?
Con jugar en Independiente. Me hubiera encantado ser jugador profesional, cuando tenía quince, 16, 17 me hubiera apasionado tener ese trabajo. Ocurre que soy hijo de odontólogos, entonces en mi casa el estudio universitario era un mandato inquebrantable. Sí o sí tuve que ir a la facultad y tuve que dejar el fútbol como un hobbie, fue mejor, sobre todo para el fútbol (risas).

Pero no me dijiste con quién te hubieras conformado ser…
Ahhh, y alguno que hubiera jugado en el Independiente del 83: Goyén al arco, Negro Clausen, Villaverde, Trossero, Enrique, Giusti, Marangoni, Bochini, Burruchaga, Percudani y Barberón. Mirá cómo sale, como si fuera el Credo, pero bueno… Yo qué sé, ser Percudani, el que menos me gusta de todos los que te conté.

¿Lo mejor que disfrutaste fue el Bocha?
El Bocha (Ricardo Bochini) y Maradona. Creo que el Diego fue el más grande de todos. Aunque ahora disfruto mucho a Messi y tengo en mi casa encarnizadas discusiones con este fulano que te digo, Francisco Sacheri, que lo idolatra a Cristiano Ronaldo, entonces tenemos una interna en casa. Yo como padre sé que tengo que seguir insistiendo, no sacarlo buen hijo, sino buen futbolero (risas).

¿Por qué Diego genera esto?
Diego, por empezar, fue un jugador de epopeya. Encima de ser de epopeya te sacó campeón del mundo, con lo cual está instalado en un lugar incomparable, ya hay algo que le debés… ahí estoy hablando muy desde lo personal, hay una deuda impagable para toda mi vida. Y después su propia historia, su pasado, sus propias luchas, porque lo ves peléandose consigo mismo y con sus enormes contradicciones. Me parece que es muy argentino en eso y nos vemos reflejados con todo lo bueno y lo malo que tiene.

¿Y la selección?
Me parece que en los últimos años ha reflejado el descalabro que plantea Grondona desde la jefatura de la AFA. El último proyecto serio fue el de Marcelo Bielsa, lo que pasó después fue una serie de improvisaciones sin querer caerle con esto ni a Pekerman, Basile, Maradona y Batista. El problema viene de más arriba, que ese señor de poncho que sigue ahí sentado, década tras década con su anillo ‘todo pasa’, salvo él.

¿El gol que más gritaste?
(Suspira) Supongo que no tengo límites. Me parece que el que más grité fue el segundo de Maradona a los ingleses. Porque el primero no lo grité, porque en el relato Víctor Hugo dice Maradona con la mano. Entonces llego tarde al grito, pero el segundo me parece que es el que más grité en mi vida. Pero guarda… el gol de Pusineri jugando para Independiente contra Boca (Apertura 2002) también lo grité como un enajenado.

¿La peor frustración?
(Piensa varios segundos). Creo que una semifinal de Copa Libertadores en el 85 contra Argentinos que le atajan un penal a Marangoni en el último minutos que nos hubiera depositado en la final. Estar en la cancha y ese penal errado me parece que fue la más terrible de las frustraciones.
En qué momento dijiste: ‘me cortaron las piernas’?
No sé si tengo una buena respuesta. Tal vez en cualquier eliminación argentina en un Mundial. Digo porque tal vez a nivel personal vengo teniendo demasiada suerte. Pero cada vez que me quedo fuera de un Mundial las primeras dos horas son… mamita…

Cuándo dijiste?: ‘Esta vez se me escapó la tortuga’
(Largo silencio) No sé porque esas frases del Diego son tan buenas; y… a lo mejor en más de un contrato firmado en el pasado que después decís: ‘upa, parece que me durmieron’. Por suerte últimamente no (risas).

¿Cuánto cambió Eduardo Sacheri de su primer cuento al de hoy?
La cantidad de pelo… Y que antes era un hobbie y ahora una profesión. Quince años atrás era un profe de historia que escribía algún cuento y ahora soy un escritor que todas las semanas da una clase de historia. Y eso es un cambio importante. Siguen igual la mayor parte de las cosas que me importan.

¿Qué cuento tuyo es comparable a un gol que lo hayas gritado con tanta pasión?
Te voy a citar un cuento que no es futbolero que se llama piloto de combate y que habla mucho de mi papá, de lo que fue mi papá para mi infancia. Lo escribí hace más de diez años y no puedo leerlo sin echarme a llorar. Me genera el mismo impacto emocional y esa misma introspección tan profunda que te genera también el segundo gol de Diego a los ingleses o el de Pusineri a Boca.

Fuente: territoriodigital.com

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