Con una gran reacción, futbolística y de actitud, San Lorenzo venció anoche a Belgrano de Córdoba 2 a 1 como visitante en el partido que le puso fin a la acción sabatina de la 5ª fecha del torneo Clausura.
El Cuervo, que empezó perdiendo gracias al tempranero gol del misionero Matías Giménez, se recuperó en el segundo tiempo y con tantos de Alvarado y Ortigoza, de penal, se quedó con tres puntos de oro en su lucha por escaparse de la promoción.
Y la historia arrancó mal para el Ciclón, porque Giménez, un ex Cuervo, no desaprovechó su chance en el arranque del partido, definió abajo para el 1-0 y festejó con todo su primera conquista oficial con la camiseta del Pirata.
Ese gol tempranero fue una estocada para los hinchas de San Lorenzo, que en ese momento seguían viendo cómo su equipo se hundía en la tabla de los promedios.
El propio misionero pudo haberse vestido de héroe a los 19′, pero esta vez su remate reventó el poste de Champagne.
Con el arranque del complemento se vio otro partido. San Lorenzo sacó a relucir ese juego que desde hace tiempo tenía archivado, inclinó la cancha a su favor y originó varias situaciones como para marcar, ante un dueño de casa que sólo observaba atónito.
El desarrollo del juego empezó a reflejarse en el marcador a los 18′, cuando el recuperado mediocampista Pablo Alvarado anticipó a su marcador en el área de Olave y con un frentazo le dio algo de justicia al pleito.
Enseguida nomás, sobre los 22′, después de una magistral maniobra individual del Pipi Romagnoli, San Lorenzo dio vuelta la historia con un penal bien cobrado por Maglio que cuándo no, Ortigoza mandó al fondo de la red. Y era justo. Porque Belgrano hacía tiempo había dejado de pensar en el arco de enfrente, y aguantaba como podía cada incursión ofensiva del equipo de Madelón.
En los últimos 25 minutos el desarrollo no se alteró. San Lorenzo mantuvo su intensidad ofensiva y estuvo más cerca del tercero que de sufrir el empate local, tuvo carácter, personalidad y justificó largamente la victoria, que le permite respirar con más tranquilidad a un Leonardo Madelón que no tenía margen de error.
Mar 11




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