Con un hat-trick, el juvenil de 18 años marcó los tres tantos en la victoria a la Academia sobre el conjunto sanjuanino por 3 a 1; Riaño había marcado la igualdad parcial; tras la expulsión del posadeño Jorge De Olivera, sobre el final del encuentro, Agustín Pelletieri el ex Lanús, le detuvo un penal a Gastón Caprari.
Racing es un equipo ágil. Rápido, ofensivo, pretencioso. No siempre lo logra, claro. Es lo que puede ser. No es un equipo experimentado. Se respalda en los pibes. Luciano Vietto es una delicia: goles de todos los colores. Marcó todos, en el 3-1 contra San Martín. Vietto crece como Racing: de golpe.
Excelente Luis Zubeldía. No le importó que fuera expulsado el jueves pasado ante Colón por la Sudamericana y lo ubicó de titular. Tiene cinco partidos en primera. Simeone lo llevó a primera en el 1-1 contra Lanús, en octubre del año pasado. Luego se apagó en el tiempo. Y anoche tuvo su luna de Avellaneda.
Nació en Balnearia, Córdoba, y tiene 18 años. Quedó libre en la séptima categoría en Estudiantes de La Plata y desde que llegó juega de enganche, pero se hizo goleador. «Había metido muchos goles en las inferiores, pero hacerlo en primera es especial», reconoció la gran figura de la noche. La Academia tiene el fuego sagrado de los purretes. De los chicos que exigen pista. Vietto, clase de delantero. Centurión, de 19, cuando se prende, apaga a sus adversarios. Cuando Racing juega, juega Centurión. Cuando ataca con peligro, lo resuelve con Vietto, que tomó el balón y lo decoró en el ángulo derecho del arco sanjuanino. Se hamacó del centro a la derecha y lanzó un disparo que pegó en el travesaño y en el palo, antes de ingresar. Una bella fotografía del fútbol.
res jugadores habían festejado de a tres con Racing en un torneo corto: el Mago Capria (1995, vs. Boca), Chanchi Estévez (2000 vs. Unión), y Pata Castro (este año, ante All Boys).
¿Por qué es tan apasionante este juego? Porque no tiene lógica. Racing debió liquidarlo, pero le obsequió la pelota y el desarrollo a San Martín, que en el primer tramo del segundo tiempo marcó el 1-1 (Riaño, con una linda definición) y estuvo cerca del segundo. Cuando San Martín estaba inspirado, la Academia surgió de sus propias sombras. Otra vez el chico Vietto, de cabeza (en soledad), levantó al equipo, tras un centro de zurda de Pillud.
Fue así: de golpe. Absorbió el mal trago de la Sudamericana con otra estocada de Vietto, de zurda. Después, el penal de Caprari, ¡atajado por Pelletieri!, ya que había sido expulsado el misionero De Olivera. Racing late. Está vivo.
Sep 04



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