«Debemos afirmarnos más en las eliminatorias»

"Debemos afirmarnos más en las eliminatorias"Sergio Romero vuela de poste a poste, casi como vuela de aeropuerto en aeropuerto. Es un trotamundos, como lo son los futbolistas de selección. Vive en un avión, casi como si fuese un cuarto de hogar. Sabe bastante de aviones, climas, cambios de horario y sueños atrasados. Cuando se levanta, puede amanecer en Roma o Riad: ni cuenta se da.
El profesionalismo lleva a eso: los 90 minutos son apenas un detalle en sus vidas. El gigante nacido en Bernardo de Irigoyen de 1,94 metros lo explica mejor: «Los muchachos vienen de una larga temporada, de muchos partidos cada tres días. Juegan en la cabeza y en las piernas el cambio de horario, los descansos, el cambio de sueño. Yo me había perdido el vuelo, llegué a las 6 de la mañana y no sabía si desayunar o irme a dormir, pero no tenía sueño. Ojo, no es excusa; claro, deberíamos haber jugado mejor. Lo que quiero decir es que se siente viajar de un lado a otro». Lo de jugar mejor tiene su explicación: el seleccionado oficial despidió el año con un apático 0-0 en la tierra del petróleo. Romero habla antes de pisar el aeropuerto de Riad, duerme en el vuelo a Roma y, a esta hora, seguro que anda revolcándose por el césped de Sampdoria, su casa alquilada quién sabe por cuánto tiempo más.
Fue el acierto entre los defectos. No hizo demasiado: un par de manos atentas frente a la parsimonia general. De selección, Romero suele ser una garantía. En el calcio, Romero se parece a un primo lejano. «Fue un gran año para mí en la selección. En Sampdoria todavía estoy en deuda», grafica, con un lenguaje con sustantivos y adjetivos puestos en exacta armonía.
«Esta vez yo les di la mano a mis compañeros, como en otros partidos ellos me dieron una mano muy grande a mí», advierte, mientras acepta el juego de las preguntas y las respuestas, detrás de la oriental noche sin luna de Messi y compañía.

-¿Cuál es el balance del año?
-Se ganaron casi todos los partidos, fue un gran año. Creo que empatamos dos veces, nada más. Estamos muy bien, aunque lo que pasó contra Arabia Saudita no haya sido bueno.

-¿Por qué pasó? ¿Se relajaron, había cansancio?
-Se dio otro tipo de partido, esperábamos otra cosa. No salió lo que queríamos, a veces te cuesta jugar bien en todas las canchas y en todas las circunstancias. Lo nuestro, de todas maneras, es afirmarnos aún más en las eliminatorias, apuntamos a eso. Es nuestra prioridad.

-Quedaron en deuda.
-Puede ser. La selección debe demostrar en todo el mundo por qué somos la Argentina, una de las grandes potencias del fútbol. Tenemos que decir «acá estamos».

-¿El grupo está consolidado?
-Sí, y sobre todo, seguimos en crecimiento, más allá de este último partido. Estamos en el buen camino, ganamos muchísimos partidos este año, para mí 2012 fue buenísimo para el seleccionado.

-¿Se sintieron en deuda contra Arabia? Fue llamativo lo que dijo Messi, mostró un gran fastidio.
-Entiendo lo que dijo Leo, yo también estoy caliente, todos en el vestuario estábamos calientes, algo molestos, porque no demostramos lo que podemos. Sobre todo, porque queríamos regalarnos una linda despedida antes de las fiestas. Para nosotros no es lo mismo ganar que empatar.

Romero apaga el grabador en Arabia, vuela por los aires y se despierta en Roma, escala lógica de Génova. Persigue la aventura del futbolista internacional, que sabe dónde empieza el día, pero nunca dónde acaba.
Las manos seguras de Romero en celeste y blanco no se contienen con los guantes resbaladizos de Sampdoria. Chiquito, el apodo del gigante, quiere reencontrarse y ser uno solo. «Siento que éste es mi momento para despegar», se lanza. Antes de volar por los aires, en la tierra y en el cielo.

Fuente: canchallena.com

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