
Lisandro Zarza (11) no deja de lado su pasión por el fútbol y juega en silla de ruedas. Fue elegido gobernador de su escuela (Foto El Territorio)
Desde que nació libró una batalla tras otra para sobrevivir a un parto prematuro y a las complicaciones que eso trae consigo: tiene un solo riñón, problemas en la columna, una dextocardia (su corazón está ubicado en el lado derecho del tórax) y vino al mundo con la pierna izquierda más corta que la derecha. Esta se extiende hasta la rodilla donde tenía su pequeño pie.
Desde el momento en que le colocaron la prótesis -a los dos años y medio- y tuvo contacto con la pelota, por primera vez no la soltó nunca más. Es fanático de Boca Juniors y de Juan Román Riquelme aunque, dice, no está muy contento porque se fue del club.
Sin embargo, eso no le impidió ir a verlo a la cancha el sábado 13 cuando el actual club de Riquelme, Argentino Juniors, se enfrentó al local Guaraní Antonio Franco en el torneo de la B Nacional.
Adaptarse al cambio
Su condición no le impidió ganar varias medallas por su desempeño como goleador en el equipo del Complejo deportivo Terrazas.
En el 2012 le amputaron el piecito de la pierna izquierda, una intervención que estaba prevista para su adolescencia pero tuvo que ser adelantada.
“A medida que fue creciendo, subió de peso y por las actividades que venía realizando el pie fue rotando y él empezó a balancearse. Entonces la cirugía se adelantó. Fue bastante brusco porque hasta el viernes jugó al fútbol y el lunes fue cirugía. A partir de ese día quedó en silla de ruedas”, contó Karina González (39), mamá de Lisandro.
Pasar por este proceso no fue fácil para él, que nunca había llorado por cosas sin sentido. Perder una parte de su pierna fue traumático. Ese día, al despertar y ver que ya no tenía su pie le produjo un gran dolor. Por un tiempo no emitió palabras y no regalaba sonrisas a nadie. Se limitaba a mirar por una ventana.
Saber que podría volver a jugar a la pelota fue su gran consuelo. Ese día recuperó su esencia combativa ante la adversidad.
El “gobernador de la escuela”, título que le dieron sus compañeros de la escuela Nº 548 del barrio Alta Gracia, no se queja de la vida que le tocó ni se compadece de sí mismo.
A los chicos que pasan por su situación les aconseja: “Le diría que estén tranquilos, que va a estar todo bien y que hay que pelear nomás, que hay que esforzarse”.
El niño que cursa 6 grado confesó que sus materias preferidas son Matemática y Ciencias Naturales. Además de jugar al fútbol tiene habilidad para contar chistes. En la escuela, encontró a grandes amigos. Allí volvió a “llorar de alegría” gracias a chicos como Julián, que lo hace reír con tan solo una mirada.
Otra de sus debilidades es su hermanita Luna de 6 años. “Ella es la piernita que a él le falta”, aseguró su mamá Karina.
En 2016 deberá afrontar otro desafío: una cirugía de columna. Luego de esta intervención su cuerpo ya no se desarrollará más y se quedará con la estatura que tenga hasta ese día.
“La pasión por el fútbol es genética. Viene por el lado de mi suegro. Mi esposo también, es socio de Boca. Desde chiquito mamó eso pero lo que nosotros nunca imaginamos es que iba a sentir tanta pasión por el juego. Porque una cosa es mirar y otra cosa es jugar. La prótesis a la que se adaptó era parte de él. Es una cosa inexplicable. Nosotros nunca lo privamos de nada ni sentimos lástima por él. Lisandro siempre fue independiente”, destacó la mamá.
La familia viaja cada dos meses a Buenos Aires para los controles de Lisandro. En la plaza de Constitución ya tiene su barra de amigos con los que juega al fútbol en cada encuentro.
La falta de una de sus piernas lo compensa con sus ganas inmensas por seguir viviendo y superarse cada día. Porque con el fútbol, su familia y amigos, se siente completo.
Fuente: El Territorio.



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