Falleció Edurdo Seferián, el fundador de Mandiyú

Eduardo SeferianA los 88 años falleció este jueves en Buenos Aires, Eduardo Seferián, fundador del Deportivo Mandiyú que tuvo su momento de gloria en la década del 80.
Hace poco más de medio siglo, por su entusiasmo por el fútbol, casi en el anonimato, se dio el gusto de fundar un club que lo ligó a su empresa.
Lo llamó Deportivo Mandiyú, nombre que con el correr de los años agigantó su figura al mezclarse con varios clubes más antiguos, con historia en el fútbol correntino.
Pero saltó a la grandeza futbolera al promediar los años ochenta, cuando alcanzó deportivamente a participar de los torneos nacionales, aun cuando una década antes también protagonizó interesantes momentos en ocasionales certámenes organizados por la AFA.

Esto le permitió llegar hasta el Nacional B, cuya segunda edición la ganó para sumarse a la elite del balompié argentino. Fue campeón en la edición 1987-88 y se mantuvo entre los popes durante casi una década.
Allí estuvo don Eduardo, Eduardo Seferián, quien montó un club diferente al resto con hechos simples pero casi inexistentes. Mantuvo al día todas las exigencias. Hoy, pese al cambio en lo institucional, la palabra Mandiyú provoca respeto. Hasta admiración.
El actor principal, casi único, el factotum de esa obra que hoy se mantiene en la mente de quienes disfrutaron con el “Albo”, se debió a la gestión de don Eduardo, un hombre simple, firme en sus convicciones. Casi un adelantado cuando propuso la tercerización, hace más de dos decenios. “Bocharon” en la calle Viamonte esa inquietud, algo que hoy es materia común y corriente.
Don Eduardo, atento siempre con quien esto escribe pese al escaso conocimiento en lo personal, marcó con su entusiasmo y deseos un hito en el fútbol correntino, para lo cual remó en soledad muchas de las veces.
El tiempo, los avatares y también las ridiculeces del fútbol argentino lo colmaron, y a mediados de los noventa cedió el mando, que lamentablemente cayó en manos inescrupulosas porque no hubo otro correntino que tome la parada.
Ayer, entrado en años y con algunas nanas, se fue don Eduardo, a quien se lo deberá recordar siempre porque, amén de lo hecho en y por Mandiyú, puede decirse que fue una buena persona. Un caballero en toda su dimensión y que mucha falta hacen.
Mandiyú y Seferián fueron una sola cosa. Lo seguirán siendo por siempre.
Hasta siempre don Eduardo, como se dejaba que lo llamen.

Fente: Roberto Capara, diario El Litoral.

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