Este artículo no buscará cambiar el mundo ni determinar que vivimos equivocados durante muchos años, pero si necesitará establecer normas que pueden llevar a la confirmación de porqué en estas latitudes surgen muy buenos jugadores de fútbol, los llamados de “buen pie”. Pero… ¿los guaraníes inventaron el fútbol?, de ser así… ¿Corrientes podría conocerse como una plaza originaria?
Muchos juegos consistentes en patear un balón son populares en muchos países y a lo largo de la historia fueron surgiendo pruebas; para la FIFA, la forma más antigua del juego tiene evidencia científica alrededor de los siglos II A.C. en ciudades de China, incluso el juego romano Harpastum puede ser un ancestro distante del fútbol.
Pero ahora existen documentales avalados por la Secretaría de Cultura de Paraguay que en el Siglo XVII ya jugaban a “un juego con una pelota que la llevaban con el pie”. Por eso lo sentimos tan nuestro, por eso siempre queremos desmentir a los ingleses y aquí tenemos pruebas.
El debate moderno comenzó en 2010 cuando en la voz oficial del Vaticano, el periódico L’Osservatore Romano publicó un reporte realizado por los jesuitas españoles que no se podía dejar pasar por alto y que trascendió fronteras, culturas, idiomas y todas las religiones (algo así como el fútbol mismo).
Se trataba del origen de un juego que se llevaba a cabo con una bolita de arena húmeda en la cual se iban encimando capas de la pulpa de del árbol Mangaísi, parecido al caucho. Y para darles volumen a la pelota, las soplaban con una bombilla de bambú y así inflaban para que luego la pudieran trasladar con los pies. Al juego lo llamaban “mangai”, justamente por el árbol que le daba esencia y resina.
No se usaban arcos en este juego, pero si se pasaban la pelota y había intentos de control para que cada equipo pueda tenerla, con dos objetivos: que la pelota no se cayera (o quedara quieta sin dueño) y cansar al rival. Los guaraníes lo practicaban después de cada acto religioso en alguna plaza o lugar abierto y “ganaba el que no se agotaba”, contaban los colonizadores con crónicas que datan de los principios de 1700.
Incluso, cada partida podía durar hasta que la propia luz se escondiera con el sol y la pelota no se encuentre más, en escenarios con mucho público y hasta con apuestas e hinchadas, analizan esos documentos históricos que ahora pueden cambiar el mundo del fútbol.
El escritor jesuita José Cardiel habló en su libro Las Misiones del Paraguay (en 1771) sobre el juego “manga ñembosaraí”, como ser el nombre largo de “mangai”.
Esto certifica que el football (pie-balón) ya tenía esencia mucho antes que las Reglas en el Trinity College de Cambridge en 1848, comenzaran a darle forma al fútbol actual. Y ni hablar de esa noche histórica del 26 de octubre de 1863 en la Taverna de Freemason situada en la Great Queen Street de Londres, creándose allí la Asociación de Fútbol (FA).
“Creemos que los ingleses pudieron haber robado la idea para crear el football después de ver a los guaraníes que fueron llevados a España por los jesuitas y que pudieron haber demostrado este juego popular ante la realeza”, dice Máximo Génez, concejal de la comunidad guaraní San Ignacio de Guazú, en Paraguay, reivindicando con entusiasmo que el deporte más importante del mundo tenga su origen por estas tierras. Incluso quiere que su pueblo sea reconocido como “cuna del fútbol”.
Existen otros pueblos originarios en Latinoamérica que responden a los primeros indicios de algunos deportes actuales. En México, Guatemala y El Salvador había un juego donde el objetivo era embocar un balón en un aro y se le pegaba con las rodillas, los codos o las caderas (ayudado con las manos). Inclusive hay manuscritos que confirman que estos pueblos originarios sacrificaban al perdedor.
“Tu alma guaraní perdura en el suelo amado…”, cantan Los de Imaguaré y los correntinos se regocijan. Ahora, estas tierras tienen un dato más fuerte para creer en sus orígenes y sospechar que el fútbol puedo haber tenido su nacimiento en el mismo lugar donde está sentado leyendo este artículo. Piénselo…
Incluso el juego romano Harpastum puede ser un ancestro distante del fútbol.
Harpastum era un juego de entrenamiento militar romano practicado por los reclutas y legionarios romanos destacados en Britania el año 43. El terreno de juego era un rectángulo delimitado con cuerdas, el objetivo consistía en llevar una pelota al otro extremo del campo, utilizando toda la violencia que fuera necesaria, excepto matar. El “punto o gol” se conseguía al llevar y tocar el balón con la cuerda, y las peleas entre los jugadores acababan con el punto.
Encimando capas de la pulpa de del árbol Mangaísi, parecido al caucho.
Los pueblos originarios extraían la resina del árbol Mangaisi, que la empleaban en la elaboración de la pelota para jugar el “mangai”. En la actualidad se lo conoce como Palo Santo, árbol de mucho valor para el pueblo paraguayo, que valora mucho su madera. Pueden llegar hasta 20 metros de altura con ramas rígidas, tiene un olor muy característico, intenso y aromático.

Los guaraníes lo practicaban después de cada acto religioso
Los guaraníes o guachimis, según su autodenominación étnica significa “hombre”, son un grupo de pueblos originarios sudamericanos ubicados geográficamente en Paraguay, Noreste de Argentina (en las provincias de Entre Ríos, Corrientes, Misiones y en parte del Chaco y Formosa), Sur y Suroeste de Brasil (en los estados de Río Grande del Sur, Santa Catarina, Paraná y Mato Grosso del Sur) y Sureste de Bolivia (en los departamentos de Tarija, Santa Cruz y Chuquisaca).

26 de octubre de 1863 en la Taverna de Freemason en Londres
En esos años se formaron muchos clubes británicos, no relacionados con escuelas y universidades; algunos crearon sus propias reglas, principalmente el Sheffield Football Club (formado por exalumnos de Harrow). La formación de la Football Asscociation (FA) se produjo en octubre de 1863 y hasta diciembre se celebraron cinco reuniones más, hasta llegar al primer conjunto de reglas completas. Diferencias con otros deportes: no se permitía correr con la pelota en las manos ni se permitía obstruir la carrera agarrando al oponente o golpeándolo.
Comunidad San Ignacio de Guazú, en Paraguay.
San Ignacio Guazú es una ciudad de Paraguay, en el Departamento de Misiones, ubicada a 225 km de Asunción. Es conocida como la Capital del Barroco Hispano-Guaraní. Fundada en diciembre de 1609, la misión jesuítica fue establecida en 1610 como “San Ignacio Guazú” para ser distinguida de “San Ignacio Miní”, ubicada en la provincia de Misiones, Argentina.

Fuente: Mariano Blanco, diario Época.




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