Con pocos minutos en Sampdoria, el arquero misionero realiza un entrenamiento marcado por el cuerpo técnico argentino. El respaldo de Martino.
Sergio Romero llegó a Mundial de Brasil sin apoyo popular. Su poca continuidad y su bajo rendimiento en los meses previos lo pusieron en el foco de todas las críticas.
Debe atajar el otro. Creo que Sabella lo va a poner al banco. Tiene que darle la chance a tal. Este tipo de comentarios se multiplicaron en los debates entre amigos, los foros futboleros y los medios de comunicación. Pero, finalmente, Chiquitose hizo enorme. Es que durante la Copa fue una de las figuras de Argentina. Con seguridad, presencia y atajadas clave, como en los penales ante Holanda, se convirtió en un héroe.
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Hoy, a casi nueve meses de la final del Mundial, Romero vuelve a atravesar una situación similar a la de aquella dura etapa. No tiene muchos minutos en su equipo y se volvió a convertir en un factor que divide aguas en el debate sobre quién debe custodiar el arco albiceleste, que se encendió nuevamente con la llegada de Gerardo Martino al banco del equipo subcampeón del mundo.
Romero volvió esta temporada a Sampdoria, de Italia, y comenzó como suplente. Con la baja de Emiliano Viviano -arquero titular- por lesión, le llegó la oportunidad: no defraudó. Fue clave en los pocos partidos en los que le tocó actuar y hasta llegó a ser la figura contra Inter, cuando le atajó un penal a su compatriota Mauro Icardi. Pero la recuperación de Viviano acabó con su continuidad.

Chiquito, como cuando estaba relegado en Monaco, no pierde la calma. Sé entrena en doble turno con una rutina que le envían periódicamente desde el cuerpo técnico de Martino, con el que tiene una fluida comunicación. “Él es muy tranquilo, no le interesa mucho lo que digan. Él sabe lo que puede dar, y la Selección lo transforma”, le cuentan desde el entorno del jugador al sitio oficial de la Copa América.
Martino incorporó nuevos arqueros a las convocatorias de la Selección. Nahuel Guzmán -a quien dirigió en Newell’s-, Agustín Marchesín y Gerónimo Rulli -a quien todavía no citó, pero tiene en carpeta-. Sin embargo, en una charla con DirecTV Sports, el entrenador argentino reconoció: “Para mí, el arquero es Romero, una trayectoria lo avala”. En la misma línea, y a través del mismo medio, el Patón Guzmán agregó: «El arquero de la Selección es Chiquito (Romero) y se lo ha ganado».
Las dudas vuelven a caer sobre Romero. Él, paciente, espera su oportunidad. Sabe que puede volver a ser enorme. ¿Será en Chile 2015?
Fuente: Copa América 2015.




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