No mira televisión, ni tiene relación con Cavenaghi, uno de sus ex compañeros que sigue vistiendo la camiseta de River. Vive en Misiones y escucha algún que otro partido por radio, pero no sabe a ciencia cierta cuántos puntos puede tener River en el torneo.
Hace 13 años, en una tarde lluviosa, su nombre se inscribió de lleno en la historia de los superclásicos. Fue la tarde de la vaselina. Iban 43 minutos del segundo tiempo y, en las dos bandejas destinadas para los hinchas visitantes, los fanáticos de River deliraban por el triunfo parcial 2 a 0 ante Boca, que marcaba el fin de una racha de más de 7 años sin victorias en la Ribera. Ricardo Rojas arrancó casi desde el campo de los millonarios y terminó definiendo de emboquillada desde afuera del área. Roberto Abbondanzieri nada pudo hacer. Era el 3 a 0 final y un grito de locura, la frutilla del postre, un golazo que queda guardado para siempre en las retinas riverplatenses.
«Fue un grato momento de mi carrera profesional. Pasó rápido el tiempo. Fue muy importante para mí y una alegría muy grande en aquel momento para ese equipo. Encima nunca me caractericé por tener gol. Hasta el día de hoy, cada vez que me cruzo un hincha de River o Boca me lo recuerdan. Unos me agradecen y otros se acuerdan de toda mi familia, ja».
Fuente: Cancha Llena.




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