Lucas López García, el bichito que pica fuerte

Tras su explosión en Guaraní en el año 2009, Lucas “Bichi” López García recayó en Corea del Sur, Alemania, Rumania, Finlandia y ahora buscar seguir forjando sus sueños (Foto: Sixto Fariña)

Tras su explosión en Guaraní en el año 2009, Lucas “Bichi” López García recayó en Corea del Sur, Alemania, Rumania, Finlandia y ahora buscar seguir forjando sus sueños (Foto: Sixto Fariña)

El misionero Lucas López García saborea este presente: logró el ascenso en Finlandia, país al que descubrió, y se muestra reflexivo: “Antes vivía para el fútbol, ahora tengo equilibrio”, dijo.
Un futbolero, hincha del Rojo, postea una imagen retro y agrega: “Cuando íbamos a verlo en Guaraní, el Bichi los bailaba a todos”. No pasó hace mucho. O sí para algunos. Lo concreto es que la zurda de Lucas López García se mantiene atrevida en el campo de juego en el que le toque actuar. Sucedió en Guaraní, también en Rumania y el año que pasó en Finlandia, país en el que consiguió un logro más con su club, el ascenso a la máxima divisional.

Concluida la temporada, Bichi compartió su satisfacción por este presente con sus seres afines en la tierra colorada, repasó su adaptación al fútbol finlandés y remarcó sus ganas de dar un salto más competitivo. Suelto en el mano a mano con El Territorio, confesó las dificultades del idioma (“no pego una”) aunque aclara que se maneja con el inglés. Y va más allá, el rumano “lo manejo perfecto, estuve tres años (en ese país)”.
A principios de 2015, “no queríamos quedar parados, después se pusieron duros”, repasa respecto de la postura del club PK 35. Es que el misionero fue multado por el club por llegar tarde a la pretemporada luego de esperar la resolución de otras ofertas que evaluaba.
Finalmente, acordó sumarse al plantel debido a que ya tenía firmado el contrato. En Finlandia, “el fútbol de segunda es más duro que el de primera, mucho roce. Éramos candidatos”, resume sobre las expectativas centradas en el equipo que del medio hacia arriba tenía, además del propio Lucas, a cuatro españoles.
“Son duros, te hacen sentir el rigor, que sos de afuera. Hasta los réferis”. Sin embargo, supo acomodarse con el sostén del segundo entrenador (un español que ya lo conocía) y prepararse para las exigencias: “Teníamos presión, el técnico era conocido, muchos extranjeros”, recordó.
Al principio costó imponer la idea, aunque el equipo comenzó a dar señales positivas, se afianzó y creció el rendimiento de Bichi. “Los últimos diez partidos estuve con mucha confianza”, porque al principio “teníamos muchas amarillas por protestar. Allá permiten el roce, nos costó dedicarnos a jugar. Cuando lo hicimos, marcamos la diferencia”.
De 31 partidos, dijo presente en 28. Terminaron segundos en la fase regular y debieron jugar la instancia decisiva con el primero.
Luego del empate sin goles de la ida llegó la revancha en suelo visitante y el grito del ascenso: triunfo 3-2 con gol incluido y participación en los dos restantes.
Sobre su rendimiento, mucho tuvo que ver el entrenador español, quien “sacó mucho de mí. Me decía que podía marcar la diferencia en cualquier parte de la cancha. Arranqué por derecha y tuve roces. Y nos peleamos mal. Al final terminé jugando por izquierda (donde el técnico quería). Nuestro juego era con posesión de pelota y presión, me sentí súper bien ahí”.
Con el logro consumado, la puerta quedó abierta. De todas maneras, Bichi no se apresura, “no quiero volver allá. Voy a esperar, por eso no firmé nada”.

Buena compañía
Se instaló en Vantaa, a quince minutos de Helsinki, con su novia Yanina, quien es profesora de Economía y técnica en administración de empresas y lo fue a acompañar a partir del segundo semestre. Antes del viaje, la joven renunció a su trabajo y ahora lo acompaña a Lucas “donde sea”.
Hubo tiempo para el ocio, ya que tuvieron la posibilidad de conocer varios atractivos. Aunque el rol de Yanina fue fundamental para la levantada de Bichi en lo deportivo. “Me costó la alimentación (de Finlandia), estaba acostumbrado a vivir solo, alimentarme mal, en Rumania al restaurante, dormir tarde…” Entonces acomodaron los tantos: una dieta que sea del agrado de ambos. “Era un desafío ir al súper”, confiaron, debido a que no entendían el idioma. A pesar de ello, el obstáculo se superó porque le sacaban fotos a los productos y con el teléfono traducían; así, se daban cuenta de qué compraban.
También marcaron los contrastes: la vida es cara (el doble que en España, por ejemplo) como lo marcan los alquileres. “En Rumania mi departamento valía 200 euros -mensuales- y estaba muy bueno y en Finlandia arriba de los mil”, remarcó Lucas. Sin embargo, “es muy seguro y confían mucho en la honestidad de la gente”.Lucas López García en Finlandia
El Bichi es otro. Disfruta del aire misionero, aprende de las malas (las lesiones pasadas) y sobrelleva la comparación con Messi (“es demasiado”, dice). Tiende un lazo con 25 de Mayo, por la que siente un cosquilleo especial… “agradecer a la familia, a mi papá, a mi mamá, a mis hermanos. Mi papá sufre y disfruta. Agradezco a Dios. Y quiero dedicarle a ella (en referencia a Yanina)… antes me fastidiaba, me costaba, ella me cambió eso. El 90 por ciento del ascenso es gracias a ella. Cómo me cuida, me protege, se bancó miles y es la única que me sacó una sonrisa”.
Y profundiza sobre su presente, consciente de que es una carrera corta a la que tiene que exprimir al máximo. “Antes vivía sólo para el fútbol, ahora tengo los pies en la tierra, tengo equilibrio. Mi carrera fue difícil. Un estadio en Rumania cantaba mi nombre con 40 mil personas y llegaba a mi casa y estaba solo. Hasta los momentos buenos fueron raros. Mi mamá me dijo que la vida no se termina con el fútbol. Pero cuando tenés a alguien tan bueno no te puede ir mal”, finalizó.

Datos de su vida en Finlandia
Para todos los gustos
Juegan de local en la cancha sintética. También el club tiene un estadio cubierto y otro con césped natural.

Con apoyo y sin socios
El club se sostiene por un gran aporte del Gobierno. No tiene socios y el presidente tiene un buen pasar económico.

Con dedicatoria
Usa la camiseta 22 por Yanina (la edad y fecha de nacimiento)

Últimos días con 27
El 13 de enero cumple 28 años

La anécdota
Lucas marcó un gol en el primer partido que su novia lo fue a ver. Después del encuentro esperaba el elogio, pero llegó ella le apuntó: “Estás gordito, estás lento”.

Fuente: Gilberto Pérez, El Territorio.

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