
El arquero misionero visitó el monumento junto al «Patón» Guzmán y reveló que le hicieron un pedido especial al «Tata» Martino (Foto Cancha Llena)
«Siempre estamos concentrados. Esta vez pedimos un permiso especial para salir del hotel porque es la casa del más grande», explicó el misionero Romero al puñado de periodistas que lo esperaban a las afueras del United Center, el estadio de Chicago Bulls donde Jordan dejó una marca imborrable con los seis anillos que consiguió entre 1984 y 1998.
Pero el amor de Chiquito por el básquetbol tiene una explicación que trasciende la admiración por Jordan. El arquero de la selección argentina estuvo muy cerca de dedicarse a ese deporte y dejar el fútbol cuando atajaba en las inferiores de Racing, a los 16 años. Fue durante la temporada 2003/2004 de reclutamiento de la Liga Nacional cuando lo tentaron para jugar en el plantel profesional de Gimnasia de Comodoro Rivadavia. «Estaba lejos de la familia y extrañaba. Pero mi viejo me insistió en que tenía futuro en el fútbol y al final me quedé», le contó Romero hace tiempo a la Revista El Gráfico.
Los reclutadores de la Liga Nacional tenían buenas referencias de Romero porque antes de pasar a Racing, había vivido varios años en Comodoro Rivadavia, donde además de atajar para la CAI, despuntaba el vicio del básquetbol en el colegio. Y además su hermano Diego, que luego pasó por equipos universitarios de Estados Unidos y de la Liga Nacional, también se dedicaba de manera profesional.
Por suerte para la selección, el arquero que más presencias tiene en la historia con la camiseta de la Argentina (74) decidió jugar al fútbol. Y buscará que sea Estados Unidos, la meca del básquetbol, el lugar para darle el primer título a un equipo que hace 23 años, justo 23, que no gana nada.



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