Hora de bajar del caballo

festejo-argentino-oro-hockeyEl fútbol argentino debe aprender de Los Leones y las figuras de otras disciplinas. Los dirigentes deberían llamar a los éxitos, escucharlos y aprender.
El jueves, los jugadores, cuerpo técnico y responsables dirigenciales (?) de la Selección Olímpica de fútbol habrán podido ver por tele la coronación de los Leones, una de las varias epopeyas que nos depararon los Juegos de Río. Y habrán conocido, en estos días, algo de lo que hicieron por sus objetivos deportivos otras figuras de varias disciplinas, como Pareto y Lange-Carranza, e incluso atletas y entrenadores de equipos que se midieron palo y palo con los mejores aunque no hayan alcanzado medallas. El básquet, por ejemplo, cerró su maravilloso ciclo histórico condenado por haber tenido que jugar con los máximos en el primer cruce, como les pasó a Las Leonas y al vóley.

En varios casos (plata de Del Potro incluida), hubo prodigios de fortaleza mental, resistencias y reacciones casi sobrehumanas a las adversidades, laburos muy silenciosos (con frío, calor, tormenta o terremoto) lejos de vidas ostentosas y glamour, casi todos sin las ganancias astronómicas que el fútbol reparte. Y aun entre quienes pueden vivir del deporte profesional sin depender de las becas del Enard (que tanto ayudaron), hubo técnicos y figuras que apostaron a una clara preeminencia del espíritu de equipo por sobre egos y apetitos y veleidades personales.

Nos preguntábamos cuánto tiene el fútbol (no ya el seleccionado olímpico, armado de apuro y con descartes: el fútbol de mayores) para aprender de estos argentinos olímpicos. Si no será hora de bajarse del caballo, empezar a llamar a esos deportistas y sus entrenadores, que hablen de sus experiencias, sentarse a escucharlos, hacerles preguntas, aprender.

Si es que a jugadores, DTs, hinchas, periodistas y dirigentes de fútbol nos interesa aprender.

Fuente: Jorge Mario Trasmonte
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