El misionero Sergio Romero no tuvo una buena jornada ante Venezuela: no reaccionó bien en el 2-0, salió mal a cortar un centro ya con el partido 2-2 y dio un rebote peligrosísimo sobre el final. Para el olvido.
Si Argentina no tuvo un buen día en Venezuela, Sergio Romero no fue la excepción. Sobrio para proteger el arco de la Selección, este martes en Mérida fue la excepción del hombre récord de presencias en el equipo nacional. Aunque sólo uno de sus errores influyó en el resultado, su patinada en el 2-0, tuvo otras dos jugadas que, ya con el partido empatado, asustaron por demás a compañeros y espectadores.
Con 29 años, sigue siendo el dueño indiscutido del arco. Pero en Mérida el equipo de Bauza no hizo pie, lluvia mediante, y tuvo dos o tres fallas que generaron algo de inseguridad. La primera, en el gol de Añor, cuando tras una patinada vio como entraba la pelota por el costado. Después, tuvo una mala salida en un tiro libre de Rondón. Y por último, cuando faltaban dos minutos para el final, dio un rebote que Vizcarrondo casi aprovecha, pero su tiro dio en el palo. Un partido Chiquito.




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